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ABC MIÉRCOLES 7 s 3 s 2007 INTERNACIONAL 33 Teherán acusa a Occidente del secuestro de un alto cargo militar El desaparecido posee secretos de defensa y nucleares s La prensa israelí señala que encaja con los planes norteamericanos LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. El Servicio General de Seguridad israelí ha ordenado a sus agentes extremar la vigilancia de todos los representantes del Estado judío en el extranjero, particularmente en las embajadas. Tel Aviv teme que puedan ser objeto de atentados o secuestro después de que el jefe de la Policía de Teherán, Esmaiel Ahmadi Moghaddam, apuntara ayer a los servicios de inteligencia occidentales como responsables de la desaparición, hace hoy un mes, del ex número dos del Ministerio de Defensa y alto mando de la Guardia Revolucionaria, el general retirado Ali Reza Asghari, durante una visita privada a Turquía. Coincidiendo con esta acusación, y citando fuentes de alto nivel el diario saudí de Londres al- Sharq al- Awsat aseguraba ayer que en realidad Asghari ha desertado y se ha marchado a Estados Unidos llevando todos sus secretos consigo para pedir asilo. La versión fue fulminantemente negada por el régimen de los ayatolás, que advirtieron que las investigaciones demuestran que no ha dejado Turquía y que no ha muerto ni ha sido hospitalizado. La pista del militar- -profundo conocedor del sistema de defensa y del desarrollo de su programa nuclear- -se pierde el 7 de febrero, a su llegada a Estambul procedente de Damasco. Consta que se registró en el hotel Gilan de Estambul, pero nadie volvió a saber de él. Según el diario saudí AlWatan en una reunión de urgencia entre oficiales de seguridad turcos y una delegación de Teherán se planteó que detrás del secuestro estuvieran la CIA y el Mossad. Esta última opción era en la que el lunes insistía el británico The Daily Telegraph al advertir que Asghari podría tener valiosísima información sobre el paradero del piloto israelí Ron Arad, capturado en El Líbano por la milicia Amal en 1986 después de que su avión fuera derribado. La vinculación del alto cargo iraní con este episodio se remontaría a la etapa en que Ali Reza Asghari fuera máximo jefe de la inteligencia iraní en el Líbano y al supuesto papel que desempeñó, a cambio de mucho dinero, para ayudar a traspasar a Ron Arad de manos de Amal a las de Hizbolá, y el traslado final del prisionero a Irán. Aunque Israel ha rechazado cualquier conexión con esa desaparición, la prensa de Tel Aviv subrayaba ayer que el supuesto secuestro de una figura con tanta información interesante para los países que se sienten directamente amenazados por Irán encaja a la perfección con los anunciados pla- Ex jefe de inteligencia Mahmud Ahmadineyad (izquierda) presidente de Irán, y Jaled Meshaal, líder político de Hamás, ayer en Teherán nes de Estados Unidos de desestabilizar el régimen de Mahmud Ahmadineyad en represalia por su programa de enriquecimiento de uranio. Incluso, añadían, de confirmarse que se trata de una deserción ideológica o por una abultada cuenta en un banco suizo el caso de Asghari supondría también una importante victoria rebo- AFP sante de beneficios políticos para los enemigos de Irán. Incidiendo en la posibilidad de una huida, un oficial turco indicaba desde el anonimato que, en vista de la extrema sensibilidad de su trabajo y de sus conocimientos, se está examinando si el militar pudo abandonar el país con un pasaporte falso y una identidad nueva.