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30 INTERNACIONAL www. abc. es internacional MIÉRCOLES 7- -3- -2007 ABC La saga de la espía delatada culmina en la condena del ex jefe de gabinete de Cheney Un jurado considera a Lewis Libby responsable de múltiples delitos de perjurio y obstrucción a la justicia PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. La saga de la espía delatada, el malicioso cotilleo que ha terminado por convertirse en el caso con mayor trascendencia judicial de todos los escándalos acumulados por la Administración Bush, culminó ayer con un veredicto de culpabilidad contra Lewis Scooter Libby, ex jefe de gabinete del vicepresidente Cheney. Tras cinco semanas de juicio y diez días de deliberaciones, un jurado ha llegado a la conclusión de que este hombre de confianza de la Casa Blanca es culpable de delitos de perjurio y obstrucción a la Justicia. Sin perder la compostura al conocer este veredicto en la sede los tribunales federales en Washington, Libby se encuentra ahora a la espera de una pena de cárcel que debería ser impuesta el próximo 5 de junio por el magistrado Regí Walton. Aunque teóricamente, el convicto ex alto cargo de la Casa Blanca podría recibir treinta años, lo más probable es un castigo de privación de libertad de entre año y medio y tres años. Inmediatamente, la defensa de Lewis Libby- -sufragada por donaciones millonarias reunidas por simpatizantes de la Administración Bush- -ha solicitado que la sentencia sea retrasada, anunciando múltiples recursos. Este despliegue de maniobras dilatorias ha sido asociado con la posibilidad de un indulto presidencial después de los comicios previstos para el 2008. Como antecedentes, tanto Bush padre y como Clinton aprovecharon sus últimos meses en la Casa Blanca para otorgar legales pero cuestionables medidas de gracia. El ex jefe de gabinete del vicepresidente Cheney es el único individuo procesado tras una laberíntica investigación de tres años entre la cúpula del gobierno de Estados Unidos. Pesquisa federal a cargo del fiscal Patrick Fitzgerald y centrada en la divulgación a mediados del 2003 de que un ex diplomático crítico con la guerra de Irak estaba casado con la agente de la CIA Valerie Plame. Aunque irónicamente, al fi- A la espera de la pena Lewis Scooter Libby, ex jefe de gabinete del vicepresidente Cheney, se dirige a dar una conferencia de prensa en Washington mo cabeza de turco para salvar a otras figuras más poderosas de la Casa Blanca. El triunfante fiscal Patrick Fitzegarald, que descarta procesamientos adicionales en el espía- gate ha insistido en que su actuación no ha sido reivindicada por el veredicto de culpabilidad conocido ayer sino por los hechos demostrados. A su juicio, en un sistema judicial basado en la verdad cualquier persona que miente bajo juramento se coloca automáticamente del otro lado de la ley. Desde un punto de vista político, la sentencia de ayer sirve para renovar las críticas contra la Administración Bush sobre las tácticas utilizadas para justificar la guerra de Irak. Justo en un momento en el que la gestión bélica de la Casa Blanca aparece más cuestionada que nunca y con el Partido Republicano convertido en minoría parlamentaria en buena parte como resultado del fiasco iraquí. AP Una más que previsible sentencia de cárcel desata toda clase de especulaciones sobre un perdón presidencial El escándalo que empezó con unas cuantas palabras en un discurso de Bush WASHINGTON. La saga de la espía delatada se remonta hasta enero del 2003, cuando el presidente Bush durante su discurso sobre el estado de la Unión para justificar el uso de la fuerza en Irak afirmó entre otras cosas que el gobierno británico ha sabido que Sadam Husein recientemente ha buscado significativas cantidades de uranio en África Tras la invasión en marzo y la ausencia de armas de destrucción masiva, el ex diplomático Joseph Wilson publica el 6 de julio del 2003 un artículo en el periódico New York Times diciendo que el año anterior fue enviado por los servicios de inteligencia de Estados Unidos. a Níger para investigar estas supuestas transacciones de uranio y nunca encontró rastro alguno. Para desacreditar por la vía del nepotismo el embarazoso testimonio y las críticas formuladas por Wilson, inmediatamente empieza a circular por Washington que el antiguo embajador es un enchufado de su esposa, Valerie Plane, agente de la CIA especializada en armas de destrucción masiva. Filtraciones que en el plazo de ocho días aparecen publicadas en una columna del periodista Robert Novak, reproducida por varios grandes periódicos y en la que se cita como fuente a altos cargos de la Administración Bush. El Departamento de Justicia se forzado a abrir una investigación en la que termina siendo procesado Lewis Libby, lo que fuerza su dimisión como jefe de gabinete del vicepresidente Cheney. nal, el procesamiento de Libby no se ha sido por ser el origen de esa filtración vengativa a diversos medios de comunicación, la saga de la espía delatada ha servido para erosionar una cuestión tan básica como la protección de las fuentes confidenciales utilizadas por periodistas. Denis Collins, en nombre de los once jurados extremadamente meticulosos que han servido en este seguido caso, ha llegado a expresar cierto nivel simpatía hacia Libby, pese a no haberse creído sus benignas explicaciones de mala memoria y excesivo trabajo. En unas llamativas declaraciones, Collins ha calificado al condenado co- Nuevas críticas