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20 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LA PISTA DE LOS HUIDOS MIÉRCOLES 7 s 3 s 2007 ABC Y además, caradura Un año después de los atentados del 11- M, cuando todavía faltaban varias piezas para completar el puzle, la insistencia de un huido en ponerse en contacto con su padre para despedirse porque iba a suicidarse en Irak condujo a la detención de uno de los acusados NATI VILLANUEVA MADRID. En marzo de 2005, un año después de la matanza de los trenes, la Policía seguía la pista de los huidos tras la explosión de Leganés. Con siete autores materiales muertos y la mayor parte de los hoy procesados detenidos, la alerta se centraba entonces en los terroristas que se habían dado a la fuga. El 14 de marzo de 2005, un individuo, al que la Policía todavía no había identificado como Mohamed El Idrissi, compraba un teléfono móvil en unos grandes almacenes de Madrid para entregárselo al cuñado de Mohamed Afallah. Éste había salido precipitadamente de España el 3 de abril y buscaba con urgencia, a través de un intermediario, ponerse en contacto con su padre. La Policía, que vigilaba el entorno de este huido, interceptaba ese teléfono en la misma bolsa de esos grandes almacenes y con el tíquet de compra todavía dentro. Cuando los investigadores activaron el aparato se dieron cuenta de que había quedado registrada en él una llamada procedente de Siria. Pensando que quien la hizo podía ser Afallah, los agentes convencieron al padre del huido para que se quedara con ese teléfono y les facilitara el paradero de su hijo si éste volvía a llamar. El padre, incapaz de delatar a su vástago, devolvió el teléfono a la Policía, que se percató de que se habían registrado en él otras dos llamadas procedentes de Sabadell, otra desde Siria y una cuarta desde un móvil español cuyo titular era El Idrissi, casualmente la persona a la que correspondían las huellas extraídas del tíquet de compra del teléfono. Identificado y cercado entonces El Idrissi, la Policía cambió su estrategia: si no se podía llegar a Afallah a través de su familia, quizá sí se pudiera hacer a través de El Idrissi. Tras la intervención de su teléfono, siempre con autorización judicial, los investigadores se percataron de que El Idrissi también recibía llamadas desde Sabadell. En una de ellas, su interlocutor le dijo: Tienes que volver donde el otro día (a casa del cuñado de Afalah) y darle lo que te voy a mandar por internet El 11 de mayo, un día después de esta orden, El Idrissi se encaminó a un locutorio de Villaverde y, tras consultar su cuenta de correo, salió del establecimiento con un papel doblado en la mano. Entonces llamó a su interlocutor a Barcelona para hacerle saber que ya tenía el mensaje. Esa persona le ordenó dirigirse al domicilio de la familia Afallah. Pero antes le comunica, de una forma un tanto encriptada: ¡Ay, Mohamed, Mohamed! si tú hubieras querido, te habría colocado fuera antes que a los demás Tras esta conversación, El Idrissi se dirigió al domicilio del cuñado de Afallah, pero no le abrieron la puerta, por lo que no entregó el papel. Paralelamente, el teléfono que estaba en manos de la Policía recibía una llamada procedente de Irak. Al no coger nadie este teléfono, el sujeto que llamaba, que es el huido Mohamed Afalah, contacta con su padre en el móvil personal de éste y se despide de él. Mi decisión está tomada; me voy a unir a Alá Un día después, El Idrissi comentaba a un sujeto (que resultó ser el padre de una niña de Antes de morir, cobra el paro Mohamed Larbi ben Sellam, en en el banquillo 13 años que murió en los atentados del 11- M) que él también había tomado la decisión de ir a Francia a coger el taxi (lo que según la Policía significa ir a Irak y suicidarse con un coche POOL La Policía oyó la llamada de despedida de Afallah a su padre: Mi decisión está tomada; me uno a Alá Bermúdez reprende de nuevo a la AVT: A efectos del sumario, bolsa y mochila son lo mismo N. V. MADRID. Los intentos de dos acusaciones por compaginar, según el día, la participación de ETA en los atentados con la desacreditación a la investigación policial y judicial (insinuando incluso que la Policía ha aportado pruebas falsas a la instrucción) vino ayer de la mano del abogado de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) Se trata de la segunda acusación a la que reprendió el lunes el presidente de la Sala por estar defendiendo a los procesados en lugar de a las víctimas. La discusión se produjo en esta ocasión con motivo del interrogatorio por parte del letrado Emilio Murcia al inspector de la UCIE, que declaró en la mañana de ayer como testigo. El policía reconoció que su unidad compró una bolsa parecida a la llamada mochila 13 la que no llegó a estallar, para analizar las fibras de ambas bolsas e intentar averiguar así si el establecimiento en el que se compró la primera bolsa podía ser el mismo que en el que la Policía compró la segunda. El que hubiera dos bolsas provocó una confusión en el Juzgado, lo que se aprovechó para acusar a la Policía de un supuesto complot. fibras a ver si podía haber sido adquirida en la tienda de enfrente, de los hermanos Chedadi, y si se podía ubicar el atentado en los objetivos investigados en Lavapiés. De ahí vino la confusión posterior que hubo. Abogado (A) Discúlpeme, ¿qué confusión? (I) Se dijo que habíamos remitido al Juzgado la mochila de Vallecas y no la otra. (A) ¿Pero no dijo que en los trenes habían explotado bolsas, no mochilas? (I) Bolsas, mochilas... (A) Son cosas distintas. (I) Bueno, discúlpeme. Yo por lo que he leído siempre... He leído siempre mochilas. Gómez Bermúdez (G- B) Guarde silencio. A estos efectos es lo mismo. Señor letrado, evidentemente bolsa y mochila no son sinónimos. Si coge el sumario, que conoce perfectamente, unas veces se habla de bolsa y, sin embargo, a nivel popular se habla de mochila. No ha lugar a la pregunta. Otra pregunta. (A) ¿Sabe lo que explotó en los trenes, una bolsa o una mochila? (G- B) No ha lugar a la pregunta. Sí a lo que si él compra es una bolsa o una mochila. (A) Señoría, el testigo ha dicho que se produjo confusión sobre lo que explotó en los trenes. No es este letrado el que... (G- B) No, no ha dicho eso. Ha dicho que hubo una confusión al remitirlo al Juzgado ¿Lo que ustedes compran qué es, una bolsa o una mochila? (I) Una bolsa con asas. (G- B) Aclarado. Una bolsa con asas. Otra pregunta. en el número 14 de la calle Caravaca. Se compró porque nos parecía calcada a la que habíamos visto en los medios que había estallado en los trenes. Se pensó que se podía solicitar de Policía Científica un cotejo de Inspector (I) a preguntas de la AVT: Esa bolsa azul se compró bomba) Este marroquí le animó a tomar esa decisión y le dijo que le envidiaba, porque él no podía hacerlo tengo otras ataduras confesó) Días después, El Idrissi llamaba a su interlocutor de Barcelona para decirle que estaba preparado para salir de España. Éste le reprendió y le ordenó que antes de partir tenía que hacer varias cosas, entre ellas vender su coche al precio que sea dejar su trabajo y ponerse en el paro para cobrar y darle su libro verde (el pasaporte) que podía servir para los que se quedan aquí Vamos, que además de radical, era un caradura Quien así hablaba era el inspector de la UCIE que testificó ayer en el juicio del 11- M. El caradura e interlocutor de El Idrissi es Larbi ben Sellam, hoy en el banquillo procesado por inducción al suicidio. La Policía le considera el responsable de coordinar las rutas de los muyahidines en su camino hacia la yihad De ahí que Mohamed Afallah le utilizara como intermediario para despedirse de su padre. ABC. es Siga las sesiones del juicio en directo en www. abc. es