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18 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M LAS PRIMERAS HORAS DE LA INVESTIGACIÓN MIÉRCOLES 7 s 3 s 2007 ABC La Policía ya quiso detener a El Tunecino dos días después del 11- M El primer investigador que declaró ayer reconoce que la gran faena es que siempre fuimos por detrás de ellos D. MARTÍNEZ P. MUÑOZ MADRID. El 13 de marzo de 2004, 48 horas después de los atentados, la Policía ya llamaba a la puerta de la casa de Serhane el Tunecino líder espiritual de la célula islamista. Así lo reveló ayer el inspector especializado en el Magreb de la Unidad de Información Exterior que, como testigo, abrió la undécima sesión del juicio. El relato que hizo de los episodios por él investigados- -con datos precisos y expuestos de forma ordenada- -puso de manifiesto el impresionante trabajo policial para esclarecer el mayor atentado sufrido por España. La gran faena es que siempre fuimos un paso por detrás de ellos dijo. El inspector reconoció que El Tunecino era un viejo conocido y destacó el fuerte liderazgo que ejercía sobre un grupo de musulmanes que, además de coincidir en la mezquita de la M- 30, se reunía en pisos y aprovechaba excursiones campestres para visionar vídeos de la Yihad y recibir adoctrinamiento. Tanto nivel tenía entre sus acólitos que algunos le tenían miedo. Tal era su poder de mentalización que puede decirse que algunas personas (en referencia a musulmanes) salvaron sus vidas por no seguirle Esta es la descripción que de El Tunecino hizo el inspector, quien detalló cómo él y algunos de sus hombres llegaron a este individuo. Fue el 13 de marzo de 2004 cuando acudieron a la calle Francisco Ramiro, en la que desde hacía cinco años vivía el islamista. Una de las persianas estaba echada y la otra a medias. No detectaron ningún ruido en la casa. Era evidente que allí no había nadie y, por ello, se dirigieron al casero, que vive en el quinto piso del mismo edificio. Sus palabras no hicieron más que aumentar las sospechas, pues El Tunecino que durante los últimos cinco años había pagado No tengo claro qué pasó en Leganés No tengo claro lo que pasó en Leganés. He escuchado varias versiones Esta llamativa declaración del primer policía que compareció ayer como testigo quedó disuelta como un azucarillo cuando el agente agregó que todo lo que conocía sobre la explosión era por referencias de compañeros y no por conocimiento directo como investigador. Así, el inspector reconoció que cuando llegó a Leganés el dispositivo policial ya estaba establecido y que estuvo situado a unos doscientos metros del edificio. Otro policía que le acompañó, después de haber estado haciendo una vigilancia a Rachif Aglif, dijo ante el tribunal que ambos llegaron veinte minutos antes de que los terroristas se quitaran la vida con el explosivo con el que pensaban seguir matando. El primero de los agentes tampoco supo explicar el momento en el que se produjo el tiroteo. Vivienda de la calle Virgen del Coro donde había reuniones de yihadistas religiosamente el alquiler, ese mes, el de marzo, no lo había hecho. Llevaba un retraso que también le resultó extraño al propietario de la vivienda, que días antes de la visita de los agentes de la UCIE acudió a la Comisaría de Salamanca a informar del caso. Así pues- -dijo el inspector que declaró ayer en el juicio- era la primera vez que, en cinco años, El Tunecino dejaba su casa sin dejar rastro. Eso, ante la ausencia de pistas, era un indicio. Nos quedamos con la antena puesta El inspector relató luego los pasos que siguieron hacía Jamal Ahmidan, el segundo cabecilla del grupo por su condición de jefe operativo de la matanza. Fue el 26 de marzo, cuando una vez identificado El Chino se dirigieron a la casa de sus hermanos Youssef y Mustafá. Este último, que es el mayor, dijo a la Policía- -así lo afirmó el inspector- -que la última vez que había visto a Jamal fue el 20 de marzo y que le recriminó- incluso nos dijo que su hermano no se atrevía a mirarle directamente a los ojos señaló el agente- el que hubiera participado en la matanza. Ante ello, El Chino respondió a Mustafá: Más de 200 personas mueren en Palestina e Irak, y a nadie le importa El inspector también se refirió a Rifaat Anouar, que como los dos anteriores participó directamente en la matanza y se quitó también la vida el 3 de JAVIER PRIETO El Chino a sus hermanos: 200 personas mueren en Palestina e Irak, y a nadie le importa abril de 2003 en Leganés. Sobre este individuo, el agente reveló la importancia que para la investigación tuvieron las confesiones de un amigo del islamis- ta que le acogió durante un tiempo en su casa del barrio de El Pilar. Reveló que Rifaat en las últimas fechas estaba muy cambiado y se había ido a la casa de Virgen del Coro, centro de adoctrinamiento de la célula, en la que también vivían Bassel Ghalyoun y Fouad el Morabit, ambos sentados en la urna blindada de los acusados. El agente, que se atribuyó el haber devuelto por error la cinta de cantos coránicos al propietario de la furgoneta Kangoo, afirmó que las decla- raciones del confidente Zouhier sobre las armas halladas en el piso de Leganés eran falsas. La investigación no condujo a nada concluyó. El agente también se refirió al aluvión de testimonios que recibieron desde toda España de personas que querían colaborar. Fueron muchas las horas que dedicamos a tamizar las informaciones. Muchas llegaron de las cárceles, de reclusos que querían dar datos de moritos a cambio de beneficios penitenciarios dijo. Germán Yanke LA POLICÍA LLEGA TARDE S e van viendo las líneas generales de cómo se preparó y ejecutó el atentado del 11- M pero no por ello deja de ser un asunto complicado. Los abogados defensores, en sus interrogatorios- -que son muy desiguales, algunos acusados han tenido más suerte que otros- -tratan de buscar fisuras en las declaraciones de los policías que han comparecido, o adentrarse con espíritu crítico en el fundamento de sus afirmaciones. El asunto es complicado, digo, porque hasta ellos mismos, los defensores, parecen perderse detalles importantes de lo que se dice y preguntan lo que ya se sabe o en base a lo que realmente no se ha dicho. Y si da la sensación de que se trata más de la complejidad que de una determinada estrategia es porque no preguntan ante un jurado, sino ante un tribunal y un presidente que, paradójicamente, resulta más atento a todo que acusadores y defensores. Uno de los agentes de la Unidad Central de Información Exterior reconoce lo que sabemos por experiencia, además de por el cine: La gran faena es que siempre fuimos un paso detrás de ellos Pero de lo que los poli- cías no parecen tener dudas es que los ejecutores de los atentados pertenecen a redes islamistas radicales y violentos que van mucho más allá de un grupo local y autónomo que le da por hacer estallar los trenes de Madrid de forma inconexa con el terrorismo internacional. El Tunecino era un islamista de nivel dice uno de ellos. La Policía llega tarde, pero llega. Como los testigos de la jornada no estuvieron en el tiroteo previo al suicidio de Leganés, no hay modo de analizar en la sala esta cuestión, en la que las defensas tienen, como es lógico, interés. Pero sí intentan, un poco atrabiliariamente si se me permite, tratar de desvincular el 11- M de otras amenazas islamistas a España, como las que un analista del Instituto Cervantes presenta en la sala.