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ABC MIÉRCOLES 7- -3- -2007 El Gobierno cede al chantaje de De Juana s El frente judicial ESPAÑA 13 La muerte del grapo estuvo precedida del asesinato de un doctor, y se respondió con el asesinato de un coronel El TS no ve pruebas de que De Juana amenazara al servicio de ETA La mayoría de los magistrados de la Sala Penal entendieron que las amenazas contenidas en uno de los artículos del asesino no son de naturaleza terrorista NIEVES COLLI MADRID. La Sala Segunda del Tribunal Supremo hizo pública ayer la sentencia que rebajó de 12 años y 7 meses a 3 años la pena de prisión impuesta por la Audiencia Nacional al miembro de ETA José Ignacio de Juana Chaos, por el contenido amenazante del artículo que, bajo el título de El escudo fue publicado en diciembre de 2004 en el diario proetarra Gara Los argumentos en los que el alto Tribunal basa su decisión se han conocido cuando el etarra lleva ya seis días en prisión atenuada (le quedaba un año para cumplir la totalidad de la condena) situación que fue decidida por el Gobierno la pasada semana. La mayoría del Pleno de la Sala Penal del Supremo- -la sentencia cuenta con tres votos particulares que formulan cuatro de los trece magistrados que integraron el Tribunal- -confirma, de un lado, que De Juana no puede ser condenado de nuevo por un delito de pertenencia a banda armada, como pretendía la AVT, en virtud del principio non bis in idem nadie puede ser condenado dos veces por un mismo hecho (en este caso, por ser miembro de una organización terrorista) Para poder hablar de un nuevo acto de pertenencia a la banda criminal no basta, dice el Tribunal, mostrar sintonía con sus fines o la mera simpatía ideológica, incluso por medio de artículos en defensa de ETA y de sus planes Habría sido necesario que De Juana, ya en libertad se integrara de nuevo en ETA. Pero la rebaja de la condena se ha producido al apreciar el Supremo que las amenazas contenidas en su artículo no tienen naturaleza terrorista. No se cumplen los requisitos técnicos que exige el Código Penal para la comisión de este tipo de delito (entre otros, que las amenazas se dirijan contra una persona concreta) ni puede entenderse que existiera por parte de De Juana una intención inequívoca de señalar futuros objetivos de atentados. Es decir, no existe prueba alguna explica la sentencia, de que De Juana escribiera los artículos al servicio de ETA o en colaboración con la banda. Determinada la naturaleza de las amenazas (son genéricas) la mayoría del Pleno entendió que no pueden considerarse condicionales El etarra exige que las instituciones del Estado español se marchen del País Vasco sacad vuestras manos sucias de Euskal Herria para que no haya más atentados o el futuro terminará demostrando, sin duda, que os quedasteis sin ellas pero se trata de una condición imposible de cumplir y, por ello, inexistente desde el punto de vista de la determinación del tipo penal de la amenaza. Esta opinión no es compartida por Julián Sánchez Melgar, quien, en su voto particular, sostiene que la dificultad e incluso imposibilidad momentánea del cumplimiento de lo exigido por el que amenaza no convierte a la amenaza en no condicional y pone el ejemplo de los padres de familia de un secuestrado que no pueden satisfacer, por elevado, el rescate exigido por los secuestradores. En cualquier caso, el magistrado apunta que la exigencia de independencia para el País vasco hecha por De Juana no es una condición imposible sino, precisamente, el objetivo declarado por la banda terrorista durante todos estos años La sentencia de la mayoría aprecia, junto a las amenazas, la existencia de un delito de enaltecimiento del terrorismo. Considera que entre ambos delitos existe un concurso ideal razón por la que no los castiga de manera separada sino conjunta. Es decir, la condena no es el resultado de la suma de las penas aparejadas a cada uno de los delitos, sino que se sanciona sólo el más grave. La consecuencia ha sido la imposición de una condena a 3 años de cárcel, la máxima posible. También en este aspecto ha expresado su discrepancia Sánchez Melgar, a cuyo voto particular se ha sumado José Manuel Maza. Ambos aprecian que existe un concurso real entre los delitos de amenaza y enaltecimiento y que ambos debían castigarse de forma separada. En este caso, la pena mínima que habría recaído sobre De Juana habrían sido 5 años y 3 meses de prisión. grapos se mantuvo pese a que hubo una víctima inocente. Hacia las 17.50 horas del 27 de marzo de 1990, dos meses antes de la muerte de Sevillano, dos terroristas de los Grapo (María Jesús Romero Vega y Guillermo Vázquez Bautista) se presentaron en la consulta de Zaragoza del médico José Ramón Muñoz Fernández. Tras una corta espera, una enfermera les pasó al despacho del doctor. En ese momento, Guillermo Vázquez sacó una pistola semiautomática y efectuó tres disparos contra José Ramón Muñoz, mientras que María Jesús Romero protegía, con el revólver en la mano, a su compañero. El doctor Muñoz Fernández era uno de los médicos que había alimentado por la fuerza a los huelguistas que se negaban a ingerir alimentos. El Tribunal Constitucional había dictado entonces una sentencia en la que ordenaba que la Administración protegiera la vida del interno, aun en contra de su voluntad, por lo que un equipo médico en el que se encontraba al frente José Ramón Muñoz se encargó de la alimentación de los presos de los Grapo en esta ciudad. Otro caso de huelga de hambre con resultado de muerte fue el del grapo Juan José Crespo Galende, que murió en el Hospital de La Paz el 19 de junio de 1981, tras permanecer 96 días sin comer ni beber. El terrorista exigía el reagrupamiento de presos, pero el Gobierno de Calvo- Sotelo tampoco cedió. Otro delincuente, Albert Panadés, murió en junio de 2002 en el Hospital Penitenciario de Panadés, por huelga de hambre al negársele el tercer grado. Dos magistrados señalan en un voto particular que al etarra debió imponérsele una pena mínima de 5 años Discurso de odio y muerte y expresión metafórica pero no delito Los magistrados Joaquín Giménez y Perfecto Andrés Ibáñez discrepan de la sentencia y en sendos votos particulares defienden que De Juana debió ser absuelto. Las expresiones vertidas por el terrorista son, según Giménez, un discurso de odio y muerte fruto de un iluminismo grandilocuente típico de quien está situado fuera de la comunidad de ciudadanos que aceptan los valores del Estado de Derecho pero no por ello son punibles en contra, afirma, de la jurisprudencia del Supremo. No encuentro ni la concisión, seriedad y concreción exigibles al delito de amenazas, indica después de hacer unas reflexiones sobre la alarma y desmesurada respuesta que ha recibido el caso De Juana y después de recordar que las sentencias no deben ser ejemplares sino justas Para Andrés Ibáñez la frase que se ha entendido amenazante no es tal, sino una expresión metafórica y diatribas ajenas al discurso racional ABC. es Sentencia y votos particulares del Tribunal Supremo sobre De Juana en www. abc. es nacional