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ABC MARTES 6- -3- -2007 The Police ofrecerá el 27 de septiembre en Barcelona su único concierto en España 79 Colombia festeja al escritor García Márquez disfrutará hoy de los homenajes de su país y de sus amigos, entre ellos los directores de cine que han llevado su obra a la gran pantalla, como Ruy Guerra, Miguel Littín o Lisandro Duque POR ALEJANDRA DE VEGOECHEA BOGOTA. Hace ocho años parecía que el Premio Nobel de la Literatura 1982, Gabriel García Márquez, se estaba muriendo. En septiembre de 1999, el diario estadounidense Los Angeles Times lanzó la noticia definitiva. Gabo tenía un cáncer linfático de baja intensidad, enfermedad que ya había superado en 1992 cuando le fue extirpado un tumor benigno en el pulmón derecho. Debe concentrarse en escribir sus memorias. Sólo en eso le dijeron los médicos. Lo hizo. En 2003 salió publicado Vivir para contarla el primer tomo de sus memorias y luego, en 2004, Memoria de mis putas tristes una novela con no muy buenas críticas. Desde entonces poco o nada escribió. En 2005 terminó por reconocerlo: 2005 fue el primer año de mi vida en el que no escribí ni una línea dijo. Sus amigos se conjuraron para celebrar su 80 cumpleaños, los 25 del Nobel y los 40 de su obra cumbre. Primero, y más de una vez pedido por colombianos y macondianos, el Ministerio de la Cultura anunció que reconstruirá la casa del Nobel, la que inspiró Cien años de soledad Es una buena noticia: el año pasado el alcalde de Aracataca, un pueblo con 53.000 habitantes que no tienen ni hospital, ni agua potable, ni suficientes escuelas, convocó a un referendo para cambiarle el nombre por Macondo. Aunque triunfó el no, con la remodelación de la casa de Gabo hay esperanzas de que al fin Aracataca tenga algún interés turístico. Pero lo más importante se verá en el arte y las letras. Hoy, 6 de marzo, día de su cumpleaños, el escritor lo celebrará en grande durante el Festival Internacional de Cine y Televisión de Cartagena con la compañía de cinco de los directores latinoamericanos que han llevado su obra al cine. Según el portavoz del evento, Manuel Lozano, asistirán los directores Ruy Guerra, de Brasil; Miguel Littín, de Chile, y Jaime Humberto Hermosillo, de México, junto a los colombianos Lisandro Duque y Jorge Alí Triana, además de la actriz española Marisa Paredes. El homenaje central, sin embargo, está previsto desde el 26 hasta el 29 de marzo cuando se celebre el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, en Cartagena de Indias, al que asistirán los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía. Falta, sin embargo, un último detalle: Gabo aún no ha confirmado su asistencia. Con los directores de cine La vicepresidenta comenzó ayer, en la Casa de América, la lectura de Cien años de soledad CHEMA BARROSO Las armas y las letras había mostrado parecido fervor) y una madurez varonil, un sentido común infalibe que en nada concordaban con sus 20 años a los que había entrado ya con su ceño de bucanero y su corazón a flor de piel. Esta ha sido otra constante en la vida de Gabriel: una indulgencia inteligente para todos sus semejantes y un sentido de vigilante servicio en la amistad. No conozco amigo igual, pero tampoco conozco otro que la cultive con más amoroso rigor, con tan sereno equilibrio. He pensado a menudo que Gabriel nació ya maduro, viejo no, nunca lo ha sido ni creo que lo será ya; tiene un aura de intemporalidad que lo asimila a sus personajes. Me cuesta mucho trabajo decir algo sensato sobre su obra literaria. He leído todos sus originales antes de que fueran publicados. Sigo pensado que su obra más acabada y perfecta es El coronel no tiene quien le escriba la que se considera su obra prima, Cien años de soledad no puedo leerla sin cierto sordo pánico. Toca vetas muy profundas de nuestro inconsciente colectivo americano. Hay en ella una sustancia mítica, una carga adivinatoria tan honda, que pierdo siempre la necesaria serenidad para juzgarla. Sigo creyendo que es un libro sobre el cual no se ha dicho aún toda la deslumbrada materia que esconde. Cada generación lo recibirá como una llamada del destino y del tiempo y sus mudanzas poco podrán contra él. Hemos compartido juntos, Gabriel y yo, muchas horas de felicidad desbordaba y no pocas de incertidumbre y estrechez. Hemos viajado por tres continentes, hemos compartido libros, músicas y amigos. Todo lo vivido con él ha sido para mí como un premio extraordinario en el oscuro azar de los días. Compartí con él las primeras horas de su Premio Nobel. Luchaba contra el entusiasmo, tratando de ser el mismo de siempre. Lo logró en pocos minutos. Bebimos hasta pasada la media noche. Evocamos amigos ausentes y tornamos a reír en compañía de nuestras esposas, Mercedes y Carmen, de las mismas gozosas remembranzas con las que está tejido nuestro destino común. En verdad, casi pudimos decir que no había pasado nada. O mejor, que ninguna sorpresa del presente podía opacar ni alejar la milagrosa presencia de un tiempo compartido que ha sido para nosotros una auténtica y siempre presente Moveable feast Álvaro Mutis Escritor LO QUE SÉ DE GABRIEL onocí a Gabriel García Márquez hace 42 años, una noche de tormenta, en el barrio de Bocagrande, en Cartagena. Me lo presentó Gonzalo Mallarino, su compañero de facultad de Derecho en la Universidad Nacional, y ya su admirador irrestricto. Las palmeras casi tocaban el suelo por las fuerzas del viento y los cocos verdes se estrellaban en el pavimento con su ruido sordo, ya faulkneriano. Dos cosas me sorprendieron en él, entonces apenas autor de La noche de los alcaravanes cuento que me había parecido magistral y lleno de inagotables promesas- ¿por qué será que las promesas siempre son inagotables? y las dos siguen siendo rasgos definitorios de su carácter: una devoción sin límites por las letras, desorbitada, febril, insistente, insomne entrega a las secretas maravillas de la palabra escrita (sólo Don Quijote en su discurso sobre C Vargas Llosa: Mi cuestión con Gabo la dejo en manos de los biógrafos LAS PALMAS. El maestro Vargas Llosa ha venido hasta Canarias para hablar de teatro. El hogar de infancia y adolescencia de Benito Pérez Galdós (convertido ahora en recoleta casa museo) sirvió de escenario. Mario dejó a un lado los garbanzos de Valle- Inclán y reconoció a Galdós como uno de los grandes novelistas del XIX, nuestro representante en ese mundo tan escogido que es el de Dostoyevski, Balzac, Stendhal... Dijo que al actuar uno se adentra en una realidad imaginaria, es vivir la ficción. Subirme a un escenario ha sido para mí una experiencia emocionante y reveladora Faltaba sólo un clímax a la altura de las circunstancias. Y llegó desde Macondo y se refería al posible abrazo de los grandes maestros: No, no voy a ir al Congreso de la Lengua, y en cuanto al tema de García Márquez dejémoslo para los biógrafos, los suyos y los míos, si es que los tenemos MANUEL DE LA FUENTE Sigo pensado que su obra más acabada y perfecta es El coronel no tiene quien le escriba