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78 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MARTES 6- -3- -2007 ABC La última corrección de Gabo Cuenta hoy 80 años Gabriel García Márquez y cuarenta cumple Cien años de soledad El escritor acaba de corregir sus pentimentos, por última vez; porque desde su primera edición, en 1967, la obra no fue inmune a las erratas POR JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. ¿Cuál es la última palabra que ha corregido Gabriel García Márquez en su obra cumbre Cien Años de Soledad hace apenas unos días, para la edición que está a punto de editar Alfaguara y que quiere ser la canónica y, por tanto, definitiva de su obra cumbre? Un lugar dudoso, una expresión esquiva, que ha hecho un viaje trasatlántico. Dentro de Cien años de soledad hay huellas de pentimentos, intimidades entre el autor y su texto a los que ahora accedemos, de correcciones de errores y erratas que se colaron, desde aquel 5 de junio de 1967 en que vio la luz. La edición conmemorativa que se presentará en el Congreso de la Lengua de Cartagena de Indias a finales de este mes es la revisión definitiva. Se han estudiado todas las anteriores ediciones, los posibles errores y lugares dudosos que el escritor iba corrigiendo según llegaban los libros a sus ojos. Este diálogo ha sido cerrado definitivamente con la ayuda del director de la RAE, que relata a ABC que hemos estudiado la evolución de cada uno de estos casos, y les hemos dado su versión definitiva, de acuerdo con el autor. El proceso ha sido largo, ha durado meses durante los cuales han cruzado el Atlántico las misivas consultivas del académico al Nobel. Al mismo escritor rebelde que un buen día- -no un Buendía- -había lanzado al mar su mensaje en una botella para el dios de las palabras, pidiéndole que aboliese por siempre la ortografía. Corrección tras corrección, García Márquez y yo nos hemos deshojado dice Víctor García de la Concha. Así que Cien años de soledad ha tenido cuarenta de corrección, y entre los últimos retoques figuran el partido de dominó por la partida de dominó y el último, de hace pocos días, una consulta sobre la expresión las mandan a componer puesto que la RAE dudaba de que la a sobrase. El Nobel no dudó: cuando algo se rompe, en Colombia lo mandan a componer Algo parecido ocurrió con la amistad que unía a Gabo y Mario Vargas Llosa, que se rompió y, muchos años después, por primera vez, el peruano ha permitido componer junto al libro la opinión elogiosa que, en su día, le inspiró Cien años de soledad Mutis y Fuentes han escrito sendos textos para la ocasión, además de otros estudios que incluye esta edición casi perfecta. Casi, porque sólo cabe lamentar que la Academia no haya sometido el texto de Vargas Llosa a su autor por si quería corregirlo. El caso es que ayer ya estaban de fiesta los amigos de Gabo. En Madrid, se puso en marcha una lectura pública de su obra, cuando María Teresa Fernández de la Vega recordó el día que Aureliano Buendía conoció el hielo. En Barcelona, Carmen Ballcells ultimaba unos regalos para Gabo- -rosas amarillas, un dueto de saxo y cello: Es muy melómano -vía Televisión. Desde hace dos días, Carmen tiene la nueva edición de Cien años de soledad que ha preparado Alfaguara con su complicidad con nocturnidad y alevosía y que ha sido tan complicado urdir. Ella no quiere flores, porque tiene la amistad de los grandes y sigue al pie del cañón- -y del boom La creación literaria vive hoy estrangulada ante la falta de espacio y oxígeno, porque nadie está interesado en autores jóvenes Y nos recuerda que nunca serán tan famosos como los cantantes: Hacen falta ocho horas para leer un libro, ¿y quién dispone hoy de ocho horas? Ballcells sí nos da pistas sobre cómo está viviendo Gabo este octogésimo cumpleaños: Aterrorizado, aunque también, como es lógico, encantado No es por la edad, sino por el tumulto, por la poca manifestación intelectual que da la vuelta al mundo. Según relata Ballcells, en China, Corea o India pasa igual que acá: Todo el mundo quiere su pequeña exclusiva. Y Gabriel decidió no dar nada Una edición casi perfecta Nos hemos deshojado Ballcells: Gabo, aterrorizado García Márquez, en una expresiva imagen de archivo AP