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54 MADRID MARTES 6 s 3 s 2007 ABC Cae una banda de cogoteros chilenos cuando se repartían el botín de un robo ABC MADRID. Agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) Central han detenido a tres cogoteros chilenos mientras se estaban repartiendo el botín obtenido tras robar al cliente de un banco en Torrejón de Ardoz. A los sospechosos se les atribuye, al menos, la comisión de nueve robos por el método del cogotazo -golpeando en la cabeza a sus víctima- -en Madrid capital y otras localidades de la región, además de alguno en la localidad toledana de Illescas. Los agentes lograron determinar la participación de esta violenta banda en varios asaltos. Una vez identificados sus miembros, se comenzó a vigilarlos. El cabecilla responde a la identidad de Moisés M. M. de 30 años, quien actuaba con los otros dos chilenos: Luis Alberto R. B. de 36, y Christian Alexis A. A. de 31. El modus operandi empleado por los detenidos es el habitual para esta especialidad delictiva. Alguno de los componentes de la banda se introduce en el interior de una sucursal bancaria e intenta detectar en el patio de operaciones a alguna persona que haga una operación elevada de reintegro de efectivo. Una vez elegida la víctima, este individuo sale de la entidad y marca al resto de componentes del grupo el objetivo, bien mediante una llamada telefónica o a través de gestos previamente concertados, indicándoles el lugar donde porta el dinero que acaba de retirar. Siguen a la víctima hasta un lugar idóneo donde mediante violencia o intimidación con armas blancas se apoderan del dinero. En caso de ofrecer la más mínima resistencia, no dudan en emplear la violencia que sea necesaria hasta hacerse con el botín. En el momento de su detención, se estaban repartiendo el dinero obtenido en un robo con violencia que acababan de cometer a una cliente de una sucursal bancaria de Torrejón de Ardoz. También han sido intervenidas tres navajas de grandes dimensiones y una pistola de descargas eléctricas que empleaban para cometer sus robos. Asimismo, se han recuperado tres vehículos que habían sustraído para huir tras los asaltos. Dos de los detenidos han ingresado ya en prisión por orden judicial. La acusación del triple crimen de los menores dice que participó una mujer Teníamos miedo a Vega y a los gitanos Fue la frase repetida ayer por los acusados de inducción al asesinato s Ninguno explicó el porqué si no les conocían M. J. ÁLVAREZ MADRID. Causa común frente al principal acusado y numerosas contradicciones. Ésa fue la tónica de las declaraciones de los tres imputados por inducir a un asesinato que acabó en triple crimen, el del matrimonio gitano Molina- Flores, de 17 y 16 años, y su bebé, de 9 meses, la madrugada del 5 de noviembre de 2004 en su casa de Moncloa. En la tercera sesión del juicio con jurado, que se celebra en la Audiencia Provincial, declararon Verónica Carlero, regente del bar Dorita, su hermana Yolanda y el novio de ésta, Daniel Tunde, quienes, junto a Emilio José Varela García trabajaban en el local. Este último, junto a David Rodríguez Vega, El Paleta están considerados los autores materiales de las muertes (Amalio, Ada y Nerea) por lo que el Ministerio Fiscal pide 51 años de cárcel para Vega y Varela y 17 para cada incitador. El letrado de la acusación particular afirmó que una de las acusadas (Verónica) entró en la casa esa noche, sujetó a Ada por las muñecas fuertemente mientras recibía las 26 cuchilladas (opuso gran resistencia y llegó a hacerse con uno de los puñales y herir a David) asestadas con dos armas blancas y con distinta fuerza, además de arañar a Amalio. Ninguno preguntó el motivo de la matanza ni se extrañó por ello Ninguno de lo tres acusados que declararon ayer preguntó al que, según su versión, es el único autor del triple asesinato- -el Paleta -la razón de la brutal matanza si, supuestamente, había ido con Varela a comprar un gramo de coca como mantienen los cuatro acusados. A pesar de las preguntas de la acusación particular en ese sentido, ninguno se extrañó, ni preguntó el motivo Lo curioso, además, es que le dejaran subir a su casa, lavarse y le dieran ropa para que se cambiara. Un familiar muestra, el primer día del juicio, el retrato de NereaJ. GARCÍA que hubiera matado a la mujer y a la niña. ¿En quién estaba pensando entonces? le espetó la fiscal. No sé. Mi cabeza daba vueltas Indicó creer haber ido a trabajar al día siguiente, para, después, afirmar que sí. La acusación no entendió porqué no adjuntó como prueba que ella- -según afirma- su hermana y Tunde se fueron a casa en taxi tras cerrar el bar, y demostrar así que no pisó la de Amalio. Guardó silencio. Yolanda, muy nerviosa y a punto de derrumbarse, indicó- -como los otros- -que no fueron a la Policía porque teníamos mucho miedo a los gitanos y a Vega ¿Por qué, si no habían hecho nada y ni les conocían? le inquirió el letrado de la acusación. Ni ella ni el resto pudo decir nada convincente. Callaron. Los tres discreparon en cómo se enteraron de que había tres asesinatos. Yolanda asegura que por boca de David cuando estaban los cinco en su casa, mientras Tunde dice que no lo oyó Eso sí, todos escucharon que lo hizo él solo Vero facilitó ayer una versión distinta a la de la Comisaría y el Juzgado. Así se lo hicieron notar la fiscal y la acusación, por lo que se adjuntarán al sumario. Negó saber a qué fueron David y Emilio (matar) y a casa de quién (el gitano, a comprar droga) le recordaron que ella testificó que fueron a casa del gitano. Me confundiría indicó. También lo debió hacer cuando dijo que vio a David totalmente ensangrentado (ayer, sólo la camiseta) Y, desmintió reprocharle Una testigo asegura que Manu miraba hacia otro lado cuando le apuñalaron C. HIDALGO MADRID. Manu estaba mirando hacia otro lado cuando le pinchó. No vio que le iban a apuñalar Así hablaba ayer ante el tribunal que juzga el asesinato del menor de Villaverde Manuel González Carmona, el 2 de mayo de 2005, una de las dos personas que presenció los hechos desde su balcón. Esta testigo reconoció que no vio el arma homicida, pero sí cómo el agresor en referencia al encausado, José Manuel Mercedes Lamar, dominicano de 21 años avanzaba hacia Manuel, y éste retrocedía Vi el movimiento del pinchazo- -añadió Carmona- -y el chico empezó a sangrar Esta mujer, además, indicó que Manu no golpeó a su agresor ni que nadie le pasara nada a éste en referencia al arma homicida, que, dos años después, sigue sin aparecer. Otro de los vecinos que observó el crimen, Francisco Navarro, afirmó que víctima y acusado quisieron emprender una pelea aceptada entre los dos pero que ni se tocaron, sólo se enfrentaron Hasta que, según su relato, le pareció ver una navaja, no muy grande, en la mano derecha de Mercedes Lamar, apodado McGrady Acto seguido, Manu gritó ¡Así, no! ¡Así no! Ya se había producido el hecho relató, antes de añadir que a Manu se le veía que no quería problemas Tampoco vi- -dijo- -que el acusado arrojara la navaja al suelo La otra parte de los testimonios la ofrecieron los distintos policías que investigaron el crimen, quienes relataron que identificaron a uno de los jóvenes que acompañaba al acusado cuando se produjo la reyerta, poco después, en el Parque Dos están ya en prisión de Anoeta, gracias al testimonio de tres amigos de Manu que presenciaron la muerte. También relataron cómo, en un primer momento, se identificó como sospechoso del crimen a un tío de McGrady aunque, finalmente, la madre de éste fue quien reconoció que su hijo era el involucrado. Ella les ofreció la identidad y foto del procesado, quien aceptó una entrega pactada a la Policía. Según relató su madre a los agentes, el dominicano le confesó ser el autor material de los hechos: Al verme herido- -mantiene que primero Manu le dio un puñetazo- saqué una navaja, se la clavé y le maté Luego, McGrady diría a los agentes tras la detención: Soy adulto, y como tal, tengo que pagar