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20 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M UNA INVESTIGACIÓN TECNOLÓGICA MARTES 6 s 3 s 2007 ABC (Viene de la página 18) El inspector jefe de la UCIE aseguró que jamás supo de una supuesta implicación de ETA en la matanza a la solicitud de penas milenarias para ahora acusados. El presidente también se vio obligado a recordar que el inspector jefe no estaba ahí como perito, una afirmación que tuvo que repetir hasta la saciedad en cada interrogatorio, empezando por el de la Fiscalía, que obligó al testigo a retrotraerse a finales de los 90 para explicar el origen y desarrollo de las células islamistas en España. Después de la acusación de Ayuda a las Víctimas, llegó el turno del abogado de la AVT, cuyo interrogatorio fue mucho más moderado, pero en el que no se ahorró preguntas relacionadas con ETA. ¿Se hizo alguna investigación en paralelo al hallazgo de la Kangoo una vez que varias personas habían reconocido a etarras esos días en Madrid? El inspector fue claro: Yo, desde el 11 de marzo hasta hoy no he recibido ninguna comunicación ni información sobre ninguna otra trama que no fuera islamista Varios de los acusados siguen la vista oral desde la pecera blindada POOL Compañeros de El Haski en Francia lo delataron como autor intelectual Un policía dice que hasta el 17 de marzo no se hizo cargo la UCIE de las diligencias D. MARTÍNEZ P. MUÑOZ MADRID. La declaración del segundo testigo- perito en el juicio del 11- M- -un inspector de la UCIE de la Policía que intervino como instructor en varias de las investigaciones- resultó particularmente densa, ya que buena parte de las pruebas contra los acusados se obtuvieron del estudio del tráfico de llamadas de las tarjetas telefónicas. La explicación de las conclusiones de ese cruce de datos resultó particularmente prolija, a pesar de la precisión con la que se expresó el policía, consciente de la dificultad que tiene para alguien que no esté en el cogollo de la investigación comprender y asimislar todos estos datos. En cualquier caso, de las respuestas del agente salió especialmente mal parado Hassan El Haski, acusado de ser uno de los autores intelectuales de la matanza. Attila Turk, uno de sus compañeros del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) explicó que el procesado llegó a Francia días antes de la matanza y pidió, visiblemente alterado, ser alojado en algún lugar seguro. Ya esos días anunció que algo puede ocurrir No sólo eso; tras los atentados, siempre según ese testimonio, comentó que el 11- M había sido obra de su jamaa (grupo de Madrid) y reveló que conocía a Jamal Zougam, uno de los autores materiales. El Haski, que durante su declaración utilizó como defensa la no existencia del GICM, fue definido también por sus compinches en Francia como uno de los cabecillas que se disputaba la dirección de esta organización terrorista en Europa. Y aún hay más: para su huida, según ha acreditado la investigación, tanto Mohamed Afallah como Mohamed Belhadj y Abdelmajid Bouchar utilizaron la infraestructura del GICM en varios países europeos. De hecho, una huella de Mohamed Alfallah fue encontrada en la televisión de la vivienda de Mourad Chabarou, condenado en Bélgica por pertenecer al mencionado grupo. Además, el inspector de la UCIE reveló que esta unidad especializada en terrorismo islamista se hizo cargo de las diligencias el 17 de marzo de 2004. Se trata de otra prueba más de que al menos hasta ese día aún se mantenía la investigacíón para aclarar una posible participación de ETA, luego descartada de forma absoluta. Los defensores convirtieron la vista en una especie de laboratorio para analizar hasta el mínimo detalle las investigaciones en las que participó el testigo. Este hecho provocó que en ocasiones el policía admitiera no recordar detalles nimios. La duración de su declaración facilitó esas imprecisiones, provocadas en algún caso por cansancio. ¿Etarras en Irak? También el defensor de los presuntos autores materiales Jamal Zougam y Basel Ghalyoun intentó introducir a ETA en el debate. Y ello pese a que sus propios clientes negaron en el juicio cualquier relación con esta banda. José Luis Abascal se refirió a los dos etarras condenados por su relación con la furgoneta interceptada en Cañaveras en febrero de 2004, que van a declarar como testigos. Abascal (A) ¿Sabe si Gorka Vidal e Irkus Badillo estuvieron en Irak en las Brigadas de Euskal Herria? Gómez Bermúdez (G- B) ¿Cómo, señor letrado? ¿Que si se encontraban en Irak? A: Sí G- B: ¿En Irak? A: Sí G- B: Pero, ¿en una unidad de qué? A: Según el comisario Gómez Menor, cuando declaró en la comisión del Congreso, explicó que allí estaba la Brigada de Euskal Herria... G- B: No ha lugar por impertinente. Intuyo que es el nombre de un destacamento militar. PIDIÓ UNA TREGUA EL DÍA QUE EL PRESIDENTE Javier Gómez Bermúdez suspendió durante unos minutos la sesión de la tarde para poder digerir todos los datos aportados por el segundo testigo D. M. P. M. MADRID. Una de las verdades que nadie discute en el juicio del 11- M es el extraordinario conocimiento del sumario y la perfecta dirección del juicio del presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez. Día tras día, el magistrado ha acotado, precisado, corregido y hasta planteado preguntas clave a los acusados que sólo podía hacer alguien que ha trabajado a fondo en el caso. Precisamente por eso, lo ocurrido en la tarde de ayer fue especialmente significativo. Durante aproximadamente una hora, el inspector de la Policía que declaraba como testigo había hecho un despliegue arrollador sobre datos de dece- ABC. es Siga las sesiones del juicio oral por la matanza del 11 de marzo en abc. es nas de tarjetas telefónicas, informes, comisiones rogatorias, sumarios y hasta interrogatorios en los que había participado, con una precisión particularmente llamativa. Así, para explicar qué datos concretos habían llevado a la detención del acusado por el que le preguntaban, ponía sobre la mesa no sólo la información concreta, sino cuál era el origen, con cuáles se había cruzado y las conclusiones, según todos los indicios irrebatibles, a las que se había llegado. Gómez Bermúdez y sus dos compañeros en el Tribunal oían no sin cierto asombro al policía. Y sucedió lo inesperado: el presidente suspendió la sesión unos minutos porque tanto dato era ininteligible Hasta para él.