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18 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M DOS ACUSACIONES SE CONVIERTEN EN DEFENSA MARTES 6 s 3 s 2007 ABC Bermúdez advierte a una de las acusaciones que defiende a las víctimas, no a los procesados La Asociación de Víctimas y la AVT insisten en introducir a ETA en el juicio NATI VILLANUEVA MADRID. Fue la declaración más larga y una de las más tensas en la Sala desde el inicio del juicio por los atentados de Madrid, que afrontó ayer su décima jornada con la continuación de la prueba testifical, inaugurada el pasado jueves por el inspector jefe de la Unidad Central de Información de la Policía que instruyó buena parte de las diligencias de la matanza. No era la primera vez que dos de las tres acusaciones populares, en concreto la de Ayuda a las Víctimas y la AVT, intentaban vincular a ETA con el 11- M, pero sí la primera que el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, se vio obligado a recordar a una de ellas, y por extensión a la otra, cuál es su papel en este juicio (que están ahí para ejercer la acusación) que no pueden abrir líneas de defensa contrarias a la acusación que sostienen (en sus respectivos escritos de calificación solicitan penas de prisión para los presuntos terroristas) y que si no están de acuerdo con sus conclusiones provisionales, están a tiempo de retirar la acusación contra los 29 procesados. Además, la de ayer fue una de las sesiones más activas de Gómez Bermúdez, pues tuvo que intervenir en la práctica totalidad de los interrogatorios de las partes al testigo y recordar continuamente que el inspector jefe había sido llamado a declarar en calidad de testigo, y no de perito. Precisamente, la Fiscalía se apresuró a hacer la solicitud de esta doble condición (y a extenderla a varios policías propuestos como testigos) a primera hora de la tarde con el apoyo explícito de todas las acusaciones y la disconformidad de las defensas. De una u otra forma y en función de los intereses de las distintas partes con la información aportada por el policía, lo cierto es que su interrogatorio se convirtió en ocasiones en una batalla campal, pues había quien quería ir más allá de lo que podía ir este inspector: el hecho de que fuera el principal instructor de las investigaciones no significa que haya intervenido personalmente en todas y cada una de las diligencias. Y es que si algo pusieron Cite el precepto legal en el que se recoja eso El seguidismo de determinadas acusaciones y defensas de algunas de la informaciones publicadas ha provocado ya en varias ocasiones la intervención del presidente del Tribunal. Ayer ocurrió de nuevo con la defensa de Jamal Zougam y Basel Ghalyoun, que preguntó al inspector jefe si se había pedido autorización judicial para hacer algunas de las investigaciones sobre la tarjeta telefónica que fue encontrada en la mochila bomba de Puente de Vallecas. Cite el precepto legal en el que se diga que hay que pedir autorización al juez para hacer esa investigación le espetó Gómez Bermúdez. El letrado, desconcertado, calló. El Tribunal que juzga los atentados del 11- M, presidido por el magistrado Gómez Bermúdez chez previamente no había centrado su propio interrogatorio, lo que convirtió de repente a este testigo en una especie de procesado número treinta. Lo fue hasta tal punto que salvo el rifirrafe del fiscal- jefe Javier Zaragoza con Zouhier, no había habido hasta entonces interrogatorios tan tensos como los de ayer, ni se había desacreditado, de la forma en la que se intentó, el trabajo de las Fuerzas de Seguridad. Si se añade que quienes lo hicieron fueron precisamente las dos acusaciones cita- POOL Testigo, no perito en evidencia los interrogatorios de ayer es el escaso conocimiento de algunas de las partes del funcionamiento del Cuerpo Nacional de Policía. Fue precisamente esta ignorancia, quizá ayudada por el hecho de que la fiscal Olga Sán- Germán Yanke EN LA SALA, LAS PRUEBAS P arece ahora, coincidiendo con la décima jornada de la vista, que los llamados conspiracionistas nunca dijeron, realmente, que ETA podría estar detrás del atentado del 11- M. Eso es, se cuenta ahora lo que los oficialistas querían que dijesen para evitar que se hablara de otros escándalos o maniobras ocultas. Como se ve, hay dos juicios y el que se desarro- lla fuera de la sala que preside Gómez Bermúdez es más fantástico. Dentro de la sala, hasta los fallos en el seguimiento de islamistas que al final intervinieron en el atentado- -algunos podrían tener una explicación en su momento, otros antes y después resultan llamativos por la desconexión entre esta investigación y la de la trama de los explosivos- -afianzan la pista islamista. Los testimonios policiales, además, revelan el modo en que se iban formando las redes islamistas y sus conexiones internacionales. Y la decisión terrorista de atentar contra los valores de Occidente. El inspector jefe de la Comisaría General de Información, que es un testigo protegido, piensa que España era el eslabón más débil del trío de las Azores aludiendo a la reunión de Aznar, Bush y Blair poco antes de la intervención militar en Irak. Pero antes de Madrid fue atacado Estados Unidos y, después, Londres. Así que quizá lo de ser más débil es una interpretación particular más que una explicación policial. Y si ETA queda a un lado, ¿qué misterio pergeñado fuera puede entrar en la sala? Porque una cosa es que no todo sea evidente y otra que haya una conspiración. En este caso (en el extrajudicial) se ha construido un absurdo jurídico con eso de la necesidad de despejar responsabilidades Ya no bastan las pruebas, ni los indicios; se señala algo o a alguien con el dedo y se dice: investiguen también allí, y allá, y acullá y cuando vean que no hay nada, en ese otro lugar, y en aquel, despejen responsabilidades. Menos mal que en la sala sólo valen las pruebas. das, la de ayer fue, cuanto menos, una jornada inusual desde el punto de vista procesal. ¿Conocían los antecendentes de las reivindicaciones de las Brigadas Abu Hafs Al Masri? ¿No dudaron en ningún momento de la credibilidad? ¿En algún momento de la investigación se encontró algún dato que pudiera hacer sospechar de la presencia de suicidas en los trenes? ¿Quién les dijo que coincidía el explosivo hallado en la bolsa de Vallecas (la mochila 13 que no llegó a estallar) con el de la Renault Kangoo? ¿Es cierto que el 17 de marzo Zouhier había localizado ante la Guardia Civil la vivienda de Jamal Ahmidan? ¿Desde cuándo tuvo contactos la UCIE con el confidente Cartagena? Estas y otras cuestiones (ninguna relacionada con los 29 procesados) provenía del letrado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas, el primero al que el presidente del Tribunal tuvo que recordar cuál era su papel en este juicio. Usted dirá cuál es el sentido de sus preguntas espetó Gómez Bermúdez al letrado, que cuestiona hasta la propia autoría islamista de una causa en la que sí se suma (Pasa a la página 20)