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ABC LUNES 5- -3- -2007 GENTE www. abc. es gente 101 Sybilla, en la orilla Sybilla ha vuelto a desfilar en la capital francesa de la mano de Arnaud Maillard con una colección inspirada en el agua s Olivier Theyskens se estrenó ayer en la pasarela gala al frente de Nina Ricci ROSA BELMONTE PARÍS. Sybilla es una isla. Y probablemente una idea. También es ahora mismo una marca, más allá de sus orígenes. Y, fundamentalmente, una firma, la que presidía ayer el desfile del Carrousel du Louvre. En 1983 la diseñadora presentó su primera colección. En marzo de 2000 mostró en París la colección de noche. Han pasado siete años y Sybillla, una nueva etapa en su escapada, ha vuelto a los desfiles de la capital francesa. Ha vuelto la marca, se entiende, porque el artífice del regreso es Arnaud Maillard, el nuevo director creativo de la casa (ella está apartada en Mallorca cual Greta Garbo de la moda, dedicada a otros menesteres más apegados a la tierra) Muchos años colaborador de Karl Lagerfeld, Maillard tiene la misión de colocar la firma en la primera línea de playa del prêt- à- porter combinando los básicos Sybilla con apuntes más contemporáneo. Según él mismo dice, se trata de mantener el código Sybilla con toques de rock. El estilo se mantiene, pero menos. Si Sybilla ve esto lo mismo le da un patatús. Eso sí, es cierto que ahí sigue el corte aparentemente desganado, el aire atemporal, el preciosismo, los pliegues, los vestidos como reyes de la casa, los colores fuertes... No, esto no. El negro dominaba la pasarela, manchado sólo con un verde, con un berenjena o con un rojizo. O sea, que eso que hace años dijo Lagerfeld que caracterizaba a Sybilla (el brillante manejo del color y las formas) continúa siendo cierto, si bien lo que se vio era casi todo negro (pero se ha hecho color para vender, que es lo importante) La primera modelo llevaba un sybillino abrigo largo verde. Seguramente era para despistar y para que nos confiáramos. El motivo de la colección era el agua. Como si se hubiera Josep Font y José Castro, aplausos españoles en París MARÍA GÜELL PARÍS. Dos diseñadores catalanes presentaron sus colecciones con pocas horas de diferencia en la capital francesa. Dos miradas opuestas que se llevaron muchos aplausos dentro de la Semana de los Creadores de París. Viajar sobre ambas propuestas a la vez es complejo, pues entre ellas distan muchos kilómetros. Si seguimos un orden cronológico, el primero fue Josep Font, que presentó sus chicas más contemporáneas y románticas en el Salón Napoleón del Hotel Westin. La sala hacía honor a su nombre y recogía toda la grandeur entre las enormes lámparas de cristal, los apliques, las alfombras y las cortinas. El ambiente sí podía estar más recargado pues al peso de la decoración se sumó el del público, que ascendía a cuatrocientos invitados (doscientos sentados y doscientos de pie) En esta sala en ebullición pudimos ver la fascinación que le producen a Font los históricos bordados de Castilla. Él mismo confesó que el origen de esta colección son las lagarteranas. Como lo leen: las lagarteranas. De ellas surge un universo de detalles; bordados y pasamanerías que no dejan hueco al aburrimiento. Font presenta una base negra a la que le regala unos toques de color. Las modelos (venidas de todo el mundo) portaban un look algo nipón que contrastaba con el enjambre de bordados de pedrería. A modo de sorpresa presentó algunas prendas rojas de algodón plastificado (a la vista el charol de toda la vida) Pero la colección ya está a la venta y el propio diseñador desveló que lo que tiene más salida son los vestidos de flores de colores en terciopelo que confecciona gracias a la técnica devoré (que devora el tejido) Su universo sigue en plena actividad y su empresa también. Mientras recuerda la buena salud de su tienda en París, desvela que su intención es abrir una boutique en Nueva York, pero que son palabras mayores. Horas más tarde, en el Carrusel del Louvre tomaban vuelo las propuestas de José Castro. La expectación también era grande porque era su debut en París y si analizamos el sonido de los aplausos podemos decir que prueba superada con creces. Los 39 diseños se llevaron una gran ovación del público, que quedó fascinado ante tanta locura y tanto volumen. La inspiración de las películas en blanco y negro de Chaplin (en los vaqueros bombachos) y de Blade Runner (en las propuestas más galácticas) son algunos de sus referentes. La colección Dead birds juega mucho con los tejidos de aspecto arrugado artesano y recuerda que no está todo inventado. La paleta viaja exclusivamente sobre la gama del negro, del brillante al opaco. Castro ya sabe que repetirá en septiembre y tiene claro que seguirá trabajando para la firma Desigual. Su buena estrella deberá guiarle en las próximas colecciones, decisivas para su despegue en solitario. Los pájaros de Castro Traje de noche de Olivier Theyskens para Nina Ricci hecho el vestuario para la joven del ídem o para la Sirenita. Abrigos de piel de anguila, prendas con piel de galuchat (cuero proveniente de la piel del pez raya) Y también un toque español con chaquetas bolero infestadas de volantes, unas espectaculares bermudas con volantes y golas blandas en cuellos de delicadas blusas. Allí estaban Suzy Menkes tomando notas (la Menkes tiene la capacidad de escribir sin mirar el cuaderno) Anabel Alonso, Rossy de Palma o Carla Goyanes. Y llenazo había habido por la mañana en los jardines de las Tullerías para otro estreno, el de Olivier Theyskens para Nina Ricci. Theyskens es el sucesor de Lars Nilsson en la casa parisina propiedad del gru- EPA po Puig. El chico con pinta de Pocahontas viene de Rochas y todavía mantiene el aire de Rochas. Pero también ha recogido el espíritu tradicional de Ricci. Lo mejor, además de que todo el que es algo en la moda estaba allí (Anna Wintour, André Leon, Carine Roitfeld, Suzy Menkes y muchos más, incluso Marisa Berenson y Nati Abascal) fue la puesta en escena. La carpa tenía descubierta una ventana por la que se veían los árboles pelados y la niebla artificial. Las maniquíes parecían escapadas del bosque con la maleza cubriéndolas. Muy bonitos los trajes de noche, algunos bastante peculiares (especialmente uno que parecía una caracola) Fantásticos para la foto, pero de difícil puesta si piensas sentarte. Un diseño de Josep Font ABC