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78 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo LUNES 5- -3- -2007 ABC Vista aérea del templo del Chankillo, en Perú REUTERS Descubren en Perú un observatorio solar construido hace 2.300 años Es el más antiguo de toda América, y revela que las observaciones directas del astro rey se realizaban ya varios siglos antes que las de los incas EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. El enigma del lugar conocido como las Trece Torres de Chankillo, en la costa norte peruana, ha sido resuelto. Se trata del observatorio solar más antiguo de América, hace 2.300 años, antes incluso que las observaciones solares de los incas. Las trece torres, datadas en el siglo IV antes de Cristo, se levantan de norte a sur sobre la cima del monte Chankillo, en una zona desértica a 400 kilómetros de Lima, e indican con precisión el desplazamiento anual del sol, así como los solsticios y los equinocios. Las mediciones se hacían desde dos puestos de observación erigidos a los lados y separados por unos 200 metros de la línea dentada de las torres. Esos puntos estaban integrados en unas pequeñas construcciones y la distribución de las dependencias revela miradores hacia el horizonte artificial de la cadena de torres. La verificación de algo que se sospechaba desde hacía años ha sido realizada por un equipo de investigadores dirigido por los arquéologos Iván Ghezzi, de la Pontificia Universidad Católica de Perú y director arqueológico del Instituto Nacional de Cultura peruano, y Clive Ruggles, de la Universidad de Leicester, en el Reino Unido. Sus conclusiones acaban de aparecer en Science Las torres de Chankillo nos proporcionan una prueba de las primeras observaciones solares y de la existencia de avanzados cultos al sol, los cuales precedieron casi dos mil años a los del Cuzco incaico indican los investigadores. ronado, su estructura básica permite comprobar las observaciones que en su día hicieron sus constructores. Las torres tienen pequeños escalones para acceder a su parte superior. Los estudios realizados previamente por Ghezzi sugerían que podía tratarse de un observatorio solar, pero no fue hasta que se contactó con Ruggles, autoridad mundial en arqueoastronomía, que la investigación pudo confirmar las sospechas. En las cinco horas en coche hasta las torres pude ver que Ruggles era algo escéptico, porque mucha gente dice lo mismo de otros sitios que luego no son nada, pero cuando llegamos allí e hicimos algunas medidas, se dio cuenta de que desde los puntos que le enseñamos los alienamientos funcionaban de modo perfecto relata Ghezzi. Vistas desde esos dos puntos de observación, los amaneceres y puestas del sol proporcionan mediciones sobre el desplazamiento solar y las estaciones, algo muy útil para marcar el momento de sembrados y cosechas. Hasta ahora se había concluido que Chankillo tenía que ver con ceremoniales antiguos. Los restos arqueológicos ocupan alrededor de 4 kilómetros cuadrados, con restos de distintas contrucciones y patios. El centro del área lo ocupa el monte, que estaba rodeado por una fortificación de gruesos muros y parapetos. Lo más enigmático eran las trece torres o montículos en la parte más alta del promontorio, que se prolongan a lo largo de 300 metros y que asemejan las espinas de la espalda de un dragón. Todas ellas están relativamente bien conservadas, y aunque sus esquinas se han desmo- Antiguos ceremoniales Los restos ocupan cerca de 4 km. cuadrados, con distintas construcciones y patios y 13 misteriosas torres Según Ghezzi, miles de personas podían haberse reunido para impresionantes momentos solares en el amplio espacio que rodea las torres, con el fin de participar en rituales públicos y fiestas directamente relacionadas con la observación e interpretación del paso de las estaciones. Por contraste, entrar en los puntos de observación parece haber estado altamente restringido. Individuos con rango para acceder a ellos y dirigir ceremonias habrían tenido el poder de regular el Reuniones multitudinarias