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ABC LUNES 5- -3- -2007 77 Y Ortega Cano volvió a sonreír Z. S. OLIVENZA (BADAJOZ) Ortega Cano volvió a sonreír. Una sonrisa de objetivos cumplidos, de quien es feliz con el calor del público, con el cariño de la gente, bajo la luz de los focos. Si el propósito de la reaparición era recuperar al hombre, parece que el fin se ha conseguido. Gracias a Dios, y a la mujer que tendrá a su derecha, en cuarto lugar de la corrida de Núñez del Cuvillo salió el toro perfecto para la situación, un toro bonito, bonancible, chochón. Plaza de toros de Olivenza. Domingo, 4 de marzo de 2007. Última de feria (corrida vespertina) Se colgó el cartel de no hay billetes Toros de Núñez del Cuvillo, de distintas hechuras, algunos muy astifinos; blandos y de baja nota en general; se dejaron 4 5 y el noble 3 aun sin terminar de humillar. José Ortega Cano, de negro y azabache. Media estocada y tres descabellos (silencio) En el cuarto, estocada (oreja con petición) Enrique Ponce, de corinto y oro. Pinchazo y estocada (silencio) En el quinto, bajonazo, metisaca y estocada. Aviso (saludos) Antonio Ferrera, de grana y oro. Pinchazo y estocada contraria (oreja) En el sexto, pinchazo y pinchazo hondo (oreja) Salió a hombros. relación con su portentosa mañana. Todavía si no anda con la puntería en los sótanos con la espada le hubiera cortado una. Mas la mano se le fue, en bajonazo y metisaca horribles. El personal lo disculpó no sólo porque se vieron de lejos sus aspavientos contrariados de ha sido sin querer sino por ser el torero que más ha toreado en Olivenza- -récord que provocó el doblete de ayer- -y, desde unas horas antes, probablemente, el que mejor lo ha hecho. La despedida tuvo aroma de reconocimiento unánime. Antonio Ferrera jugaba un papel jodido: pasase lo que pasase el titular lo tenía harto difícil, entre el torero reaparecido y marathonman Puso toda la carne en el asador y fue, como siempre, gallo de pelea. Bullidor con el capote, agresivo, fuerte y espectacular (que no puro) con las banderillas, guerrillero con la muleta. O sea, que cumplió más que de sobra y cortó una oreja en cada toro. Orejas de ésas que se pelean con hambre de contratos, con feeling de gran actor- -que también hay que saber vender el pescao en esto- -ante el público, sus paisanos en este caso, que todo le corearon. Sin terminar de humillar, el tercero se dejó mucho. Y al sexto lo atacó por todos los flancos. En ambos le echó a José Ortega Cano un duelo de voz. Vaya gargantas de tenores. Otra vez en la arena Y Ortega Cano en la arena otra vez, confiándose poco a poco, queriendo agradar y sentirse de nuevo vivo, con sus complicidades y gestos constantes para con los tendidos, que sonreían con él. A media altura los derechazos buscaban el ayer, al aire del toro, al aire de José Ortega que se sentía en una nube. Se quitaba el trago amargo del primero, que no le permitió estar, con genio y la cara alta. Demasiado para la corta preparación. Porque el veterano torero suple con casta, con el orgullo de quien fue, la carencia de facultades. Y todavía a los medios acudió en un par de quites que apuntaron a tiempos pasados, como un par de verónicas del saludo. Cuando se hundió la espada y la tarde terminaba para Ortega Cano, el oxígeno de una oreja recompensaba la dura etapa de la muerte recien- Gallo de pelea te y el sacrificio de volver. Objetivo conseguido. Sólo una cosa más, al entorno del diestro: no sean demasiado irresponsables y, como dirían en México, cuídenmelo. Enrique Ponce cerró su maratoniano día merendándose dos nuñezdelcuvillo que no le permitieron redondear con grandeza la jornada. Bueno, el quinto un poco más que el anterior. Pero muy poco más. Dos series de redondos después de estabilizarlo en su poquedad de fuerzas- -denominador común de toda la corrida, así como la baja nota y la ausencia de clase y de maldad- -y antes de que se aplomase mantuvieron Ortega Cano cortó una oreja en su regreso a los ruedos CASIMIRO José Bono y su mujer, Ana Rodríguez (a la izquierda) y Curro Romero y Carmen Tello (a la derecha) presenciaron la primera corrida de la feria pacense desde una barrera EFE Amador Mohedano y Rosa Benito no faltaron ayer a la cita CASIMIRO