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ABC LUNES 5 s 3 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 75 CLÁSICA Ciclos de Scherzo Obras de Janacek, Beethoven y Franck. Intérpretes: Vadim Repin (Violín) y Nicolai Lugansky (Piano) Lugar: Auditorio Nacional, Madrid La nostalgia hace caja Más de tres décadas después de la disolución de los Stooges, la edición de un nuevo álbum de la banda de Iggy Pop establece una nueva marca en el proceso de la recuperación comercial de la memoria del rock JESÚS LILLO El próximo mes de abril cumplirá sesenta años, pero Iggy Pop no ha renunciado a interpretar el transgresor papel de adolescente que, motivado por el sexo, la violencia y la psicosis, estrenó en compañía de los Stooges, banda pionera de una asilvestrada forma de rock que intervino, en diferido, en la gestación del punk. Reivindicada hasta la actualidad por centenares de grupos, pura y cruda, la monumental obra de los Stooges- -compuesta por sólo tres álbumes oficiales, a los que hay que añadir numerosos extras autorizados- -se amplía hoy con la edición de The Weirdness (Virgin) paródica aproximación de un grupo de sexagenarios a las revolucionarias claves musicales y vitales del apocalipsis de la era hippy. Aunque Iggy Pop y James Williamson, guitarrista de la última formación de los Stooges, se reunieron en 1977 para tratar de recuperar con el notable Kill City el tiempo perdido, la restauración de la banda original, ahora apadrinada por Steve Albini y en la que figuran los hermanos Ron y Scott Asheton, no tiene otro valor que el de documentar, dejando a un lado alguna pieza como Mexican Guy el regreso en masa de las viejas glorias del rock al circuito de los festivales de verano, campo abonado para unas rebuscadas funciones de nostalgia que, cada año con más adeptos, compiten con los estrenos de temporada: los Stooges sirven ya de reclamo, como cabezas de cartel, de la próxima edición del FIB de Benicasim. De los Who a Kraftwerk, de los Pixies a Jane s Addiction, no son pocas las bandas que en los últimos años han aumentado las dimensiones de un fenómeno al que cada vez menos artistas se resisten- -los miembros de ABBA, Pink Floyd o los Smiths siguen rechazando cifras multimillonarias por escenificar su regreso- -y que este curso cuenta, como plato fuerte, con la gira de The Police, cuyas entradas, despachadas en Estados Unidos a las pocas ho- CLÁSICA Sinfónica de Madrid Obras de O. Respighi y F. Martin. Intérpretes: P. Constancio (flauta) C. Castaño (oboe) L. M. Méndez (clarinete) S. Aragó (fagot) F. Puig (trompa) A. Micó (trompeta) A. Galán (trombón) Orquesta Sinfónica de Madrid. Director musical: Jesús López Cobos. Lugar: Auditorio Nacional de Música. Madrid. Un buen dúo ruso ANTONIO IGLESIAS Un tanto contradictorias las interpretaciones del violinista Vadim Repin y del pianista Nicolai Lugansky- -los dos rusos y nacidos en los primeros setenta- el total de su actuación en el Auditorio, con la Sala Sinfónica llena con un público desbordado en su aplauso y su ovación, es altamente positivo. Aunque podríamos detenernos en éste o aquel detalle controvertido, en la misma manera que su sorprendente atuendo; el uno con impecable frac, el otro con la socorrida vestimenta negra, que es admitida por una mayor libertad de movimientos y que, si resulta beneficiosa para una comodidad técnica, no es defendible ya ante un resultado escénico; y un concierto no escapa a ello. Sus perfecciones interpretativas vienen a totalizar una alta estimación, dado que ambos poseen en grado superlativo ricos enteros, en cualquier aspecto de una admirable traducción mecánica o también estilística de las composiciones programadas, y la conjunción de las dos voluntades recreadoras se funden en una sola: la del dúo perfectamente acoplado. Su actuación do comienzo con la Sonata para violín y piano del checo Leos Janacek que, si brillante en la iniciación de la contemporaneidad de su país, no escapa todavía a unos moldes bien tintados con personalidad de excelente adecuación. Su inmediata versión de una de las más conocidas y amadas Sonatas de Beethoven para ambos instrumentos (la séptima, Op. 30, número 2) bien podríamos aceptarla hasta como modélica, si nos fuera posible olvidar una rudeza acentual muy inconveniente, porque una cosa es lo puramente destacado, y otra harto distinta e inconveniente aquello que altera notoriamente un decurso dictado en su partitura por el compositor. Y este reparo, sin que llegue a estimarlo como pecado, rebajó asimismo la apreciación del buen dúo ruso, en su versión de esa monumental página que es la Sonata para violín y piano de César Franck, capaz de acrecentar todavía la entrega entusiasmada de los oyentes y llevar la sesión al capítulo de los bises. Un maestro de las sensaciones ANDRÉS IBÁÑEZ Novedades en el Auditorio. Antes, todos los conciertos empezaban con dos chirriantes timbrazos y una voz de un señor muy educado que nos pedía que desconectáramos los móviles. A partir de esta noche los timbrazos han sido sustituidos por un arpa que toca unas cuartas ascendentes. Les adelanto que éste ha sido un gran concierto a pesar de las estruendosas toses del público y ese efecto Heisenberg que se produce cuando el papel del caramelo hace todavía más ruido que la tos que debería apagar. Gran música, una gran orquesta y un gran director. El Concierto para siete instrumentos de Frank Martin es una obra fascinante. Martin se deja inspirar por el timbre y las características de cada instrumento en una obra rítmicamente compleja, que bordea la atonalidad y que a menudo deja entrever, por debajo de su abstracta y austera factura, la sombra de músicas mucho más frívolas. Sensuales, casi táctiles intervenciones de los magníficos solistas, flauta, oboe, clarinete, fagot, trompeta, trompa, en combinaciones imaginativas que crean una gran riqueza de texturas, con el timbal como octavo instrumento solista. Las dos obras de Respighi, separada su fecha de composición por apenas un año, no pueden ser más diferentes. Metamorphoseon es abstracta, oscura, intelectual, mientas que la célebre Feste romane es toda luz, esplendor, luz y felicidad deslumbrante. ¡Qué bien queda decir que Respighi es un compositor menor, que es infantil o incluso que esta es música fascista! ¡Cuánta tontería! López Cobos crea para nosotros una verdadera fiesta de sonidos, un aluvión de sensaciones tan vívidas que a veces parecen transformarse en resplandores y en imágenes visuales. ¡Qué plasticidad, qué control de las dinámicas, qué sabiduría en la planificación de cada estampa, qué apoteosis final, qué maravilla esa combinación de precisión, limpieza, y frenesí orgiástico! Un maestro. Iggy Pop, durante un reciente concierto en Francia ras de ponerse a la venta, se podían adquirir ayer en la reventa de Ebay a un precio de entre 300 y 500 euros. También ayer se colgaba el cartel virtual de no hay billetes en el estadio de la Romareda, donde el próximo 12 de octubre unos reformados Héroes del Silencio pondrán de manifiesto, a escala nacional, el alcance comercial de este proceso de revisión de la memoria. Con o sin nuevos materiales discográficos, las viejas glorias del rock se echan a la carretera, quizá para recuperar sobre las tablas unos ingresos AFP que la crisis del mercado no sólo ha congelado para los nuevos artistas, sino para quienes, sobre seguro, venían viviendo de las rentas generadas por la reedición automática de álbumes clásicos. The Jesus And Mary Chain (cabezas de cartel del próximo Summercase) Smashing Pumkins (confirmados para el Primavera Sound y a punto de añadir Zetgeist a su discografía) y, entre otros, Dinosaur Jr. (cuyo brillante Beyond fue filtrado hace unas semanas) regresan de un pasado irrepetible, pero todavía rentable.