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ABC DOMINGO 4- -3- -2007 TOROS www. abc. es toros 103 Todo fenomenal, menos los toros FERIA DE OLIVENZA Plaza de toros de Olivenza. Sábado, 3 de marzo de 2007. Primera corrida. Lleno de no hay billetes Toros de Daniel Ruiz, regordíos, flojos, mansos, noblones y rajados en general; el huidizo 4 tuvo más viveza y el 5 un buen pitón derecho; 1 y 3 con guasa. El Juli, de nazareno y oro. Estocada pelín pasada (palmas) En el cuarto, pinchazo y media estocada (oreja y petición) José María Manzanares, de grana y oro. Estocada (saludos) En el quinto, estocada delantera (oreja) Miguel Ángel Perera, de verde oliva y oro. Estocada pasada (oreja) En el sexto, pinchazo y estocada (ovación de despedida) ZABALA DE LA SERNA OLIVENZA (BADAJOZ) Tal día de fiesta en Olivenza hubiera merecido un final acorde. El ambientazo taurino, el despliegue de la feria cultural de día y la expectación desbordante, en lenta ebullición hasta la tarde. Tan fenomenal espectáculo careció de la rúbrica de los toros. De los toros exacta y concretamente, sí, porque por parte de los toreros no quedó ni un gramo de querer en sus deseos. Decir que sólo han fallado los toros en una corrida de ídem viene a ser como decir que el Real Madrid sólo no funciona en lo deportivo. Más o menos. Mala suerte tengo yo con Daniel Ruiz, que en el cuido de su producto se volcó seguro para que todas las partes implicadas quedasen contentas, tanto que kilos de más traía. Apretada corrida. Y floja, y mansa, y deslucida. Y un par de toros con su guasita. Y también otro par a los que se les podrían buscar virtudes. Por ejemplo, el acucharado cuarto, un toro muy vivo y alegre, informal y huidizo, noble y rajado. Pero quien de verdad supo poner la chispa a la mecha fue El Juli. Un Juli ambicioso, que ya de salida jugó los brazos a la verónica hasta los medios. Y precisamente allí descorchó la tarde con un pasmoso quite de quietud. El toro en largo en el cite por chicuelinas, y el toro que volvía a irse lejos en cada lance. El torero sin moverse lo esperaba y lo llamaba de espaldas, por talaveranas, y ni un músculo movía. Sólo giró sobre los talones como en un chotis para hallarle la perpendicular a la embestida, que se ceñía como una seda. Y de repente, con medio farol, se echó el capote a la es- palda y con dos gaoneras y una larga de despedida convirtió la plaza en un volcán. Fue un quite prodigioso de emoción, del Juli de los principios pero sin polvo. Imagino que a aquel demonio de chico algo recordó porque el personal le pidió banderillas. No estaría demás que alguna vez volviera a darle el gustazo a la gente. Claro que entonces se las iban a pedir hasta aparcando el coche. La faena de muleta fue una lucha por fijar al toro en terrenos. Quizá no fuese ese comienzo por alto idóneo para empaparlo y que no viese más que el rojo de la muleta. Quizás, quizás, quizás, como la canción. El Juli no perdió la paciencia por coserlo a la tela, y en los albores de ese tratado en no desesperarse le endilgó una trincherilla de escándalo. Y luego, donde lograba reunirlo, sin quitarle de la cara el trapo, volvía a sacar partido de las tres o cuatro embestidas que conseguía ligar por abajo, allá y acá, en completa vuelta al ruedo. Una y otra mano alternó sin desesperar, hasta que lo redujo con una cadena de circulares invertidos- -cumbre un cambio de mano- -y lo despenó de media estocada en todo lo alto. Una oreja cortó; la gente quería dos. Imposible de todas las maneras fue su primero. Más que flojo, inválido. Únicamente a favor de querencia se tragó algunos con la izquierda. Demasiado El Juli buscó con tremenda ambición el triunfo aguantó El Juli, que encima encajó una pareja de desaboridos cabezazos. Un poco más de fuerza tuvo el siguiente, o seael segundo, y carboncillo de salida. Derribó antes de irse a menos. De par en par, de dos en dos, José María Manzanares le sacó redondos de empaque y calidad, los de más clase. Inclu- CASIMIRO EFE Y Ortega Cano reaparece hoy Llegó el día D y la hora H: José Ortega Cano reaparece hoy en la Feria de Olivenza. El regreso del maestro de Cartagena, que ayer recibió un cálido homenaje en la Feria Ibérica del Toro (en la imagen, saludando a la muchedumbre) ha levantado una expectación desorbitada tras la muerte de Rocío Jurado, a quien brindará su primera faena. so extrajo una tanda más hilvanada. Sitio y afán trae este Manzanares de América, que al natural exploró hasta donde daba el toro. Redondos sensacionales despidieron lafaena. Bueno, realmente lo hizo un espadazo de órdago. Pero la lenta muerte impidió algo más allá de la salida al tercio. El trofeo se lo embolsó con el blando quinto, al que afianzó para torear, otra vez, con cintura y su aquel familiar sobre la derecha. Fue buen pitón. Se aceleró Manzanares un tanto en un frío final para cerrar al toro; el estoconazo puso las cosas en su justa medida. El lote peor cayó en manos de Miguel Ángel Perera, tan valiente y firme como en las postrimerías de la temporada en Madrid y Sevilla. Desde el minuto uno de faena, el tercero, el más pobre de cara de la corrida, quiso rajarse. Perera lo medio desengañó. Pero al natural, tras derechazos de tersa técnica, pidió árnica. Y como el torero no se la dio, y le pisó los terrenos, lo revolcó con amargura de manso. La contundencia de la estocada le sirvió para empatar el marcador definitivo, porque el ancho y basto y rajado sexto sólo valió para demostrar que Perera tiene el depósito lleno, de valor y tesón.