Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 4 s 3 s 2007 MADRID 77 Papá Danubio, mamá Volga Son dos búhos reales que sufrieron un accidente hace más de diez años. Como no pueden vivir en libertad ejercen de nodrizas vigilando el crecimiento de polluelos de su misma especie huérfanos y víctimas de expolios POR MABEL AMADO MADRID. Viven en Brinzal, el único centro especializado en recuperación de rapaces nocturnas de España, y al poco de su llegada se convirtieron en excelentes padres adoptivos No en vano, si los polluelos tienen hambre, les alimentan; si hace frío, les protegen; si necesitan atención, les acarician con sus singulares penachos... Son Danubio y Volga, dos búhos reales que llegaron heridos a esta asociación de defensa medioambiental sin ánimo de lucro situada en la Casa de Campo. El macho, Danubio, tiene cataratas, seguramente producidas por algún tóxico o por electrocución. Volga, la hembra, también se electrocutó y arrastra daños en el tejido nervioso de una de las alas. Por ello, ninguno de los dos puede volar más de dos o tres metros seguidos y nunca serán liberados. Sin embargo, han logrado hacer de su déficit una aptitud al contribuir en la labor educativa y formativa de polluelos huérfanos para afrontar la vida en libertad. Raúl Alonso, coordinador de Brinzal, puede contar ahora cómo se realiza el proceso gracias a un nuevo programa de Medio Ambiente impulsado por la obra social de la Caixa Cuando introducíamos a un pollo huérfano dentro de la caja- nido, comprobábamos sorprendidos que a los dos días tenía la tripa llena. Pero no habíamos visto quién y cómo lo alimentaban na. Como relata Raúl Alonso, vemos si están bien hidratados, si tienen heridas o infecciones y tratamos de curarlos lo antes posible, para que a los dos o tres días pasen a la cajanido situada dentro de la estancia más grande donde viven Danubio y Volga Empieza ahora su especial tarea de enseñar a pequeños búhos huérfanos a sobrevivir en la naturaleza... Aunque no son pareja- -de hecho Volga sufrió una castración eléctrica- -no parece que haya ningún problema a la hora de ayudar y sacar adelante a los polluelos. Al principio les cuesta arrancar y es normal que les apoyemos con una primera ceba dice Alonso. Pero a las veinticuatro horas, Danubio, con su instinto agresivo inhibido por el sonido que producen los polluelos, corre presto a por comida para alimentarlos. La visión en estas rapaces se encuentra especialmente desarrollada y adaptada a condiciones de baja luminosidad, pero no es el caso de Danubio. Sin embargo, ha desarrollado comportamientos similares a los de los invidentes y es capaz de poner en fila a todos los polluelos, del más grande al más pequeño, y alimentarlos por turnos a pesar de sus fuertes garras y su pico afilado... Como no les ve bien, les toca con su penacho- -como un ciego que pal- Si encontramos un polluelo caído... Nunca debemos cogerlo si no está herido. Encarámalo a una rama y aléjate lo antes posible del lugar. Sus padres cuidarán de él. Si por el contrario observas que tiene problemas evidentes tras haber sufrido algún tipo de accidente (choques contra ventanas o algún coche, electrocuciones, perdigones... recógelo y llévalo a Brinzal, todo un hospital para búhos y lechuzas (Albergue Juvenil Richard Schirrmann, Casa de Campo, teléfono 91.479.45.65) Danubio (arriba) llegó a Brinzal con cataratas muy avanzadas. Volga (abajo) sufre daños en una ala por una electrocución ABC Visión pa- -y les proporciona el contacto social necesario para su desarrollo. Y todo esto lo podemos ver a través de las cámaras situadas en el centro... Estos polluelos de búho real, una de las siete especie de rapaces nocturnas que podemos encontrar en Madrid, también tienen que aprender a conseguir alimento y volar. Con tres o cuatro meses de edad comienza una segunda fase en esta peculiar tarea educativa en la nave de vuelo, donde desarrollarán la musculatura. Aunque tienen cierta predisposición a cazar no saben cómo hacerlo. Como recuerda Alonso, les echamos ratas y ratones y observamos cómo se suben a sus posaderos y les miran muy interesados. Finalmente, se animan a correr detrás de ellos, pero no a cazarlos. Poco a poco van entendiendo que les tienen que coger y por sorpresa Una vez preparados, se les anilla y libera en lugares con un hábitat adecuado, con poca población de búho real y casi exenta de peligros. Suelen ser zonas a pie de Sierra, como Bustarviejo, Miraflores, El Boalo, Matalpino... Quien quiera ser testigo de una liberación no tiene más que apadrinar a una de las 1.300 rapaces nocturnas que ingresan en este centro. Brinzal le enviará el historial completo del animal, además de información de la especie y de su proceso de recuperación. Y cuando llegue el día de la suelta, podrá estar presente. Para terminar les dejo con un dato muy significativo: desde 1991, Volga y Danubio han sacado adelante cada año a una media de doce polluelos. Recordemos algunos de sus nombres: Anisete Hematoma el 84 Carbonilla Benito los tres hermanos Athos Portos y Aramis Apadrinar un ave Grabación en tiempo real Gracias a las cámaras que se han situado en el centro, los especialistas siguen de cerca la evolución de estas crías inmaduras, desde la recogida, a la captura de presas, pasando por la alimentación, la fase de musculación y el vuelo. Estas grabaciones pueden verlas también, en tiempo real, los visitantes que acuden a los museos CosmoCaixa de Madrid y Barcelona y al Centro Cultural de Palma de Mallorca de la Fundación la Caixa El proceso es sencillo. Cuando llegan al centro estos polluelos huérfanos- -bien de la mano de particulares que los encuentran o, incluso, abandonados a la puerta de este centro- pasan un periodo de cuarente- Una vez preparados, se les anilla y libera en lugares con un hábitat adecuado y casi exento de peligros Cada año, Danubio y Volga sacan adelante a una media de 12 pollos