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38 INTERNACIONAL DOMINGO 4 s 3 s 2007 ABC HORIZONTE Ramón Pérez- Maura COCHINOS ...Y BAHÍA DE la intelectualidad de izquierda se le ha muerto uno de sus referentes, Arthur Schlesinger Jr. Las necrologías hagiográficas se han diseminado por toda la Prensa. Con razón se ha dicho cómo él, a su vez, fue el hagiógrafo de John y Bobby Kennedy. De hecho, el propio presidente Kennedy llegó a hacer bromas sobre la visión que Schlesinger daría de su Administración. Cuando alguien mencionó a Kennedy que Schlesinger había manifestado reticencias a la operación de Bahía de Cochinos, el presidente respondió: Ah, desde luego, Arthur me escribió un memorando que quedará estupendo cuando al fin escriba su libro sobre mi Administración Y añadió: Y yo tengo un título para ese libro Kennedy: Los únicos años El libro, publicado en 1965, se llamaría Mil días y daba una visión idealizada de esa Presidencia. Uno de los célebres episodios no narrados allí y apenas recordado estos días tuvo que ver con Bahía de Cochinos. Si bien es cierto que Schlesinger manifestó su escepticismo sobre el plan de invasión de Cuba, al final su pluma redactó un documento oficial justificador de la intervención. Y él protagonizó una de las escenas memorables de aquella ópera bufa. Schlesinger aceptó el encargo de hablar en nombre del Gobierno provisional de Cuba que la CIA había reunido en una cabaña de los Everglades de Florida, listo para ser aerotransportado a Cuba en cuanto los invasores hubiera una cabeza de playa en Bahía de Cochinos. La farsa se evidenció cuando Schlesinger empezó a ofrecer una rueda de prensa ante la cabaña en la que estaba reunido el Legítimo Gobierno de la República de Cuba y mientras las cámaras transmitían las declaraciones del portavoz los televidentes podían oír cómo desde dentro de la choza los miembros del Gobierno cubano gritaban ¡Queremos salir! mientras aporreaban la puerta. Schlesinger, imperturbable, continuó hablando en nombre de los que tenía encerrados a unos metros detrás de él. La CIA y el Gobierno americano tenían miedo de lo que esos cubanos pudieran decir. Nadie, en fin, ha querido recordar aquel episodio a Schlesinger. A Un agente de la Policía, junto a una barricada a la que prendieron fuego ayer los jóvenes extremistas en una calle de Copenhague AFP La Policía danesa detiene a más de 200 radicales en otra noche de disturbios El desalojo de un centro juvenil de Copenhague derivó en una batalla campal cuando los agentes intentaron controlar a centenares de violentos CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL ESTOCOLMO. Copenhague es un campo de batalla. Desde muchos kilómetros pueden observarse columnas de humo y se siente el olor a madera quemada. Desde el jueves, las fuerzas del orden, que han recibido ayuda de la Polícia de otras provincias y de Suecia, intentan poner fin a una violencia callejera que comenzó con la protesta de unos jóvenes contra el desalojo de un inmueble conocido como Ungdomshuset o La Casa de la Juventud Un edificio ocupado de forma ilegal desde 1991, año en el que el Ayuntamiento vendió esa casa a una Iglesia libre. Esa manifestación no autorizada degeneró en una verdadera guerra campal entre las autoridades y miles de jóvenes, que se vieron reforzados por alemanes, noruegos, holandeses y suecos, así como por grupos daneses anarquistas, neonazis y cabezas rapadas, conocidos como los autónomos Esos guerrilleros modernos, bien organizados, han empleado todos los medios a su alcance para realizar su revolución particular incendiando coches, destrozando comercios, colegios y bibliotecas, tirando cócteles molokov, botellas incendiarias, bombas caseras, ladrillos y piedras. Ayer a última hora, invadieron la sede del Partido Socialdemócrata y echaron a golpes y con cajas destempladas a aquellos que se encontraban dentro. La Policía y las fuerzas antidisturbios, con objeto de evitar víctimas, han contestado con sus porras y gases lacrimógenos y han formando barricadas con sus coches. En este momento hay más de 200 detenidos, que han pasado a prisión preventiva. Así, mientras la ministra de Justicia aparecía en la televisión pidiendo a los ciudadanos de Copenhague que permanecieran en casa, Michael Agerbaek, jefe del comando Antidisturbios, aseguró no haber visto una cosa igual: Jamás hemos vivido una guerra callejera tan bien organizada y sistematizada. No podemos pensar otra cosa que la acción de desocupar la Casa de los Jóvenes ha servido de pretexto para desestabilizar nuestra sociedad con una guerra de guerrillas Un grave problema según el inspector es que ya no quedan celdas libres o calabozos. Por su parte, el jefe de Información de la Policia, Flemming Steen Munch, que avisó que la cosa se complica porque ya se han confiscado cuchillos dijo no recordar haber sufrido una revolución como ésta en las últimas dos décadas Ayer sábado, cuando la capital danesa seguía en estado de alerta total, volvieron a vivirse horas de violencia, una violencia que se teme por otra parte que dure todo este fin de semana ya que los componentes de esas tribus urbanas, a los que las autoridades califican de terroristas callejeros no contentos con el deplorable estado en el que han dejado calles y plazas de la capital, avisan con nuevas protestas La Policía de la Seguridad comenzó una intensa labor de registro en los domicilios del barrio de la discordia, Nörrebro, Frederiksberg y Cristianshavn, buscando a los cabecillas del conflicto, y han detenido a docenas de alemanes bien conocidos por su radicalismo a los que pondrán inmediatamente en la frontera. En el centro de Copenhague, cerca del famoso barrio de Cristiania, hay apostados cientos de anarquistas de diferentes nacionalidades que piedra o botella en mano no dejan acercarse a nadie. Ni siquiera La sirenita esa pequeña estatua de bronce, símbolo de la ciudad, que permanece impasible sentada sobre una roca cara al Báltico, se ha librado de la ira de esos salvajes. Estos vándalos que tanto disfrutan con la violencia, intentaron arrancarla de su piedestal. Al no conseguirlo, la pintaron con tinta rosa y lila. La Policía vigila estrechamente, además, las embajadas de Dinamarca en Alemania, Holanda, Noruega y Suecia. Botella en mano Jamás hemos vivido una guerra callejera tan bien organizada afirmó el jefe de los antidisturbios Copenhague se convierte estos días en polo de atracción de anarquistas de los países vecinos