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ABC DOMINGO 4- -3- -2007 Ahmadineyad busca en Riad el apoyo árabe a su desafío a Naciones Unidas 37 En el bastión de Al Qaida del Magreb Bumerdés y Tizi Uzu son la zona 2 de los terroristas del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate argelino. A diario se suceden los ataques contra las Fuerzas de Seguridad, que responden bombardeando a los maquis y con detenciones en pueblos y ciudades L. DE VEGA ENVIADO ESPECIAL TIZI UZU (ARGELIA) Más allá de la nueva alianza del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) con los ideales de Bin Laden, que les hace llamarse ahora Al Qaida del Magreb Islámico la cruenta guerra abierta en Argelia en los años noventa no puede darse por cerrada. Al este de Argel se encuentra la zona de mayor influencia del GSPC, coincidiendo con las provincias de Bumerdés y Tizi Uzu. El goteo de tiroteos, secuestros, asesinatos, emboscadas, extorsiones, falsos controles y ataques con bombas protagoniza la más cruda realidad. No hay un solo día de tregua. Desde que el Ejército argelino abortó en 1992 la victoria en las urnas del Frente Islámico de Salvación (FIS) el baño de sangre no ha cesado y las cifras arrojan un balance de entre 150.000 y 200.000 muertos, aunque con la era Buteflika los índices de violencia han descendido y los muertos se han rebajado a aproximadamente una veintena al mes. Mohamed forma parte de los patriotas civiles que colaboran con las autoridades sobre todo en zonas rurales de difícil acceso. A sus 46 años lleva 13 empuñando su kalashnikov por 11.000 dinares al mes (unos 110 euros) Nadie nos fuerza a tomar las armas, lo hacemos por convicción, por honor, para sobrevivir. Voy armado porque ellos van armados explica en Bouhinoun, a las afueras de Tizi Uzu. Entre el jueves y el viernes el Ejército y la Gendarmería han llevado a cabo batidas por las montañas de la región para intentar acabar con los maquis del GSPC. Podía verse a los helicópteros militares sobrevolando la zona cargados de munición pesada, pero las autoridades no permitieron el acceso al lugar en el que se desarrollaban las operaciones. Los terroristas aprovechan los bosques, las montañas y los pueblos de la zona, a menudo sembrados de minas, para combatir a las Fuerzas de Seguridad. Imagínese quiénes son estos que se atreven a rebanar el cuello hasta de su propio padre explica gráficamente Mohamed. El Ejército y la Gendarmería apenas se atreven a adentrarse en la zona si no es formando parte de una vasta operación y los ciudadanos reconocen que aún están lejos de recuperar el control de la zona frente a los radicales. En este difícil terreno para el Gobierno se hace fundamental el contar con cuerpos como Terrorismo de carreteras secundarias Los terroristas, vestidos a la afgana o con prendas de los uniformes que roban en otras operaciones a militares, policías o gendarmes, montan falsos controles de carretera. Paran a los coches para hacer caja, robar teléfonos móviles o directamente adueñarse de los vehículos. Hace unos días llegaron a soltar arengas a los ciudadanos en uno de esos controles para advertirles de que su verdadero objetivo son las Fuerzas de Seguridad y les advertían del peligro que puede suponer acercarse a ellos. Es el terrorismo de carreteras secundarias, que, aunque no llega a la capital mantiene viva la guerra y la inquietud en la población. Sin cuartel Un civil argelino participando en una acción antiterrorista Pero, como aseguran fuentes cercanas al poder consultadas por ABC, el verdadero combate del terrorismo debe ir mucho más allá de los maquis. La población ve con hastío cómo la bonanza económica gracias al negocio de los hidrocarburos no se ve reflejada en una mejora de su calidad de vida. La falta de lo básico y una alta tasa de paro es el caldo de cultivo ideal para las redes de apoyo a los terroristas. Los diez detenidos en relación con los siete atentados con coche bomba en DIARIO LIBERTÉ la Guardia Comunal, los Grupos de Legítima Defensa (GLD) o los patriotas. Hombres como Mohamed, que prefiere no dar su nombre completo ni ser fotografiado, son vitales no sólo en las operaciones armadas sino también a la hora de pasar información a las autoridades sobre sospechosos o los movimientos de los terroristas Nadie se atreve a hablar, y el que lo hace es a escondidas. El miedo es una herencia que impregna a las gentes de Bumerdés y Tizi Uzu, donde a menudo han de combatir entre vecinos e incluso entre hermanos. Caldo de cultivo la zona 2 del GSPC el 13 de febrero no son autores materiales de los ataques, según fuentes cercanas a la Policía. Se trata de delincuentes o jóvenes desarraigados que colaboran con los terroristas. El presidente de la Asamblea de Tizi Uzu fue asesinado en un café el pasado 12 de octubre. Su sucesor, Ismail Kecili, insiste en que hasta los que se van al maquis son víctimas de las decisiones que ha tomado el Gobierno en los últimos años. Nadie se beneficia de la situación económica favorable y la gente se desespera concluye.