Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 ESPAÑA DOMINGO 4 s 3 s 2007 ABC Carteles de protesta de los MIR en la fachada del hospital de La Princesa de Madrid JAIME GARCÍA A mil por MIR Seis años de carrera, o uno más, en el mejor de los casos, para preparar la oposición, y otros cuatro o cinco de especialización. Altamente preparados, pero maltratados en sus salarios y en sus condiciones laborales: son los MIR, y éste es su duro día a día POR DOMINGO PÉREZ MADRID. Cuesta trabajo seguir por los pasillos de Urgencias a David Pérez, médico residente (MIR) de cuarto año de la Fundación Jiménez Díaz, en la especialidad de Medicina Interna. Esquiva las camas y camillas con pacientes, que ocupan casi cada centímetro cuadrado de las salas, con la facilidad de un motorista en un atasco en hora punta. Aparcada junto a una columna, en una silla de ruedas, una anciana observa lánguidamente el goteo insertado en su escuálido brazo. Una joven rubia, con un agresivo tatuaje en el hombro, es la viva imagen de la vulnerabilidad mientras se agarra el estómago entre suspiros de dolor. Un hombre grueso y calvo, con cara de enfado, espera a que alguien le lleve a rayos... Acaba de comenzar la guardia. Empiezan 16 horas frenéticas durante las que los MIR, el 80 de los médicos que trabajan en urgencias, van a mil por hora. Son las tres de la tarde. David lleva en pie desde las ocho de la mañana, ha cumplido sus ocho horas de jornada laboral, y seguirá, sin poder parar casi ni un segundo, hasta la ocho de la mañana del día siguiente. Precisamente, el Ministerio de Sanidad acaba de aprobar un Real Decreto que obliga a los MIR a trabajar 32 horas seguidas, sin descanso y hasta 100 horas a la semana, cuando ahora ya superan las 60 y están desbordados. Ha sido la gota que ha colmado la paciencia de estos médicos. ¿Ves cómo está Urgencias? -pregunta David al periodista atónito ante semejante ajetreo- -Pues no es nada. Ya verás cómo se va a poner cuando acaben los programas de la sobremesa, el Tomate y eso ¿Urgencias, a la carta? Y tanto, fíjate que el sábado del partido Atlético- Real Madrid, mientras duró el partido no entró ni un solo paciente. Acabó, y la avalancha remacha. Falta educación sanitaria entre la población- -señala Jordi Vigil, residente de Familia de tercer año- La gente acude a Urgencias por cualquier cosa, no porque pase algo muy urgente. Vienen por un dolor en una uña a las cuatro de la mañana Y eso cuando no llegan con ideas preconcebidas de sus experiencias televisivas. Los doctores House, las anatomías de Grey, las series de Urgencias o de MIR no dejan de contaminar aún más el ambiente. Julio Bnis- -residente de Familia de segundo año- -considera que aquí se produce una paradoja. Los pacientes llegan y quieren que les trates como en las series, con altísima tecnología. Llegan y te piden un TAC porque les duele la cabeza y tú, a las cinco de la mañana, agotado, con la espada de Damócles de una reclamación, le mandas el TAC- -con una radiación equivalente a 300 radiografías- Te ves obligado a practicar la medicina defensiva. Pero también es un problema de los políticos. que les gusta vender la ultimísima tecnología, hemos comprado este láser ultratodo que nos ha costado no sé cuántos millones cuando a lo mejor lo que más falta hace es una buena campaña de prevención El problema de la Sanidad española es el sobresuso- -insiste Jordi- Soy médico de asistencia primaria en un ambulatorio y más de una vez me he encontrado en Urgencias al mismo paciente que he tratado por la mañana y al que le he realizado todas las pruebas, pero que luego va a Urgencias para tener otra opinión o porque considera que están más cualificada, o porque no le ha gustado la cara de su médico David apunta: Es gravísimo porque a lo mejor de cada diez casos que se tratan en Urgencias ocho son por cuestiones mínimas. El domingo me pasó algo curioso. Llevaba 15 enfermos con gripe, faringitis, cosas así. Gente con dolor de garganta, malestar general, algo de fiebre, que podría haber esperado al día siguiente para ir al ambulatorio. A la una de la madrugada llegó una señora con unos síntomas muy similares. Algo me llamó la atención. La hice unas placas y descubrí, casi oculto, un punto de pus en la tráquea. A lo peor dos horas más tarde hubiera estado tan reventado que no hubiera sabido reaccionar, la envío a su casa y se muere asfixiada Nadie se puede imaginar lo que es estar 20 horas sin parar- -exclama Julio- Yo la primera vez creí que me iba a morir. Luego es verdad que sales para adelante. A las cinco de la mañana ya no tomo decisiones. Es mi táctica de supervivencia. Por dolencias menores Falta educación sanitaria La gente- -señalan- -va a Urgencias cuando acaban los partidos de fútbol, el Tomate o las telenovelas Ganan 850 euros al mes, cobran 7,5 euros brutos por hora de guardia y trabajan más de 60 horas a la semana Pido más pruebas, dejo pasar el tiempo a la espera de que llegue alguien del nuevo turno más fresco. Sólo te preocupa cubrirte las espaldas, tu seguridad legal e irte a dormir Te cambia el carácter- -interrumpe Jordi- el humor se te agria Te cambia el sueño- -señala María Castro, residente de Pediatría de segundo año- la vida, todo... ¿Alguien se imagina a un piloto de avión trabajando 24 horas seguidas? -dice Jordi- -Y encima no estás apoyado ni por el colegio de médicos, ni por la gerencia de área Tampoco se puede explicar- -matiza María- -el strés psicológico que te produce que se te muera un niño a las cinco de la mañana, cuando estás agotada y aunque lo hayas hecho todo bien y no haya sido por un error tuyo. Y es que la capacidad de aplicar lo que sabes se encuentra muy mermada y te asaltan todas las dudas del mundo. Y muchas más cosas, porque vuelves a casa en tu coche después de una guardia y el riesgo de que te la pegues es enorme David recurre a un estudio de una prestigiosa revista americana que asegura que: Las horas de sueño equivalen a tasas de alcoholemia. Se acumula cansacio y falta de reflejos, muy similares a las que se tendrían de haber bebido. Y van aumentado las posibilidades de error. Por eso, hay un momento en el que optas por no hacer nada Situaciones como estas son las que alarman a los MIR. Son médicos. Han elegido esta profesión para ayudar y curar a la gente y el sistema les obliga a realizar su trabajo en condiciones inquietantes: con las urgencias saturadas; en guar-