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ABC DOMINGO 4 s 3 s 2007 ESPAÑA 23 Spanish Connection El autor de este artículo escribe un libro sobre la Comisión del Congreso de EE. UU. que investigó el 11- S, que no ha dado respuesta a todos los interrogantes, en especial las conexiones de los terroristas en España POR EDWARD JAY EPSTEIN Para buena parte de su informe sobre la conspiración previa a los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, la Comisión del 11- S se basó en información obtenida de dos artífices de Al Qaida capturados. Los interrogatorios a estos hombres- -Jalid Sheij Mohamed, o KSM cerebro de la trama, que logró que Osama bin Laden la financiara, y Ramzi Binalshibh, intermediario de KSM con el principal terrorista suicida, Mohamed Atta- fueron llevados a cabo por la CIA en lugares secretos. KSM afirmó que había dejado la mayoría de los detalles tácticos en manos de Atta, y que por tanto ignoraba adónde fue este individuo, o a quién visitó en los últimos meses de preparativos. Binalshibh aseguró que en ese periodo fue el único contacto de Atta con Al Qaida y que, aparte de con él, Atta no se reunió con nadie más en sus viajes al extranjero en 2001. Si estas informaciones son ciertas, de ellas se desprende que la conspiración fue contenida y la Comisión del 11- S pudo descartar la existencia de colaboradores externos, incluida la participación de países extranjeros. Por consiguiente, aunque la CIA fue incapaz de rastrear el origen del dinero facilitado a Atta, la comisión consideró esta laguna de escasa importancia práctica ya que los prisioneros determinaron que nadie más había participado en la trama. Por tanto también, cuando la CIA descubrió que Irán aparentemente había facilitado el viaje de ocho de los secuestradores no entrenados como pilotos del 11- S en vuelos hacia y desde Afganistán (no estampando el sello necesario en su pasaporte, y haciendo que un oficial de alto rango de Hezbolá les acompañara en sus vuelos desde y hacia en Irán) la comisión pudo descartar igualmente que Irán o Hezbolá fuesen conscientes de lo que se planificaba La base para esta conclusión fue la información ofrecida por KSM y Binalshibh. Pero, ¿qué ocurriría si estos prisioneros de la CIA, al fin y al cabo, yihadistas acérrimos estuviesen mintiendo? Entra en escena el juez Baltasar Garzón, el magistrado español encargado de casos de terrorismo, que durante muchos años ha estudiado los vínculos entre Al Qaida y una célula islamista española encabezada por un tal Imad Eddin Barakat Yarkas (a quien Garzón detuvo en noviembre de 2001 y que hoy cumple una condena por conspiración) El servicio de seguridad español sometió a vigilancia secreta a esta célula desde mediados de los 90; de este modo, Garzón pudo basarse en escuchas telefónicas, informes de vigilancia y demás información de espionaje, así como en sus propios interrogatorios a sospechosos y en documentos intervenidos a Afganistán. Garzón elaboró un informe de investigación de 697 páginas para la Audiencia Nacional en septiembre de 2003, con acusaciones de que la célula española, a través de sus contactos con la célula de Mohamed Atta en Hamburgo y algunos de los pilotos a los que reclutó, ayudó a planear, financiar y apoyar los atentados del 11- S. En una entrevista, Garzón me contó mediante un intérprete que el respaldo por parte de la célula española comenzó en los primeros días de la trama y prosiguió hasta el atentado. Describió pruebas que iban desde cintas de vídeo que la Policía española había confiscado en casa de uno de los sospechosos españoles, en las que se vigilaban metódicamente las Torres Gemelas del World Trade Center desde cinco ángulos distintos a finales de los años 90, hasta una llamada telefónica interceptada por el servicio de espionaje español en agosto de 2001 (en un momento en que los secuestradores compraban billetes para los aviones de los que planeaban adueñarse) en la que un agente en Londres informaba a Yarkas de que los socios que asistían a clases ahora habían entrado en el campo de la aviación y que estaban decapitando al pájaro Garzón dibujó un diagrama sobre cómo la célula española se puso en contacto con los reclutadores de Atta y Binalshibh en Alemania y aseguró que ésta apoyaba la operación en todos los niveles Tengamos en cuenta las misteriosas actividades de Atta y Binalshibh en España en 2001. Atta hizo dos viajes a Madrid, costeados con fondos de Al Qaida en momentos esenciales de la trama. El primero se produjo en enero, justo después de que Atta finalizara sus clases de vuelo en Florida y obtuviera el título de piloto. El segundo, justo después de que buena parte del contingente de secuestradores no entrenados como pilotos hubiese llegado a Florida en julio. Durante ese segundo viaje, del 7 al 19 de julio, Ata recorrió 1.908 kilómetros en su Hyundai alquilado y cambió con frecuencia de hotel, excepto cinco noches, en las que desapareció de todos los registros hoteleros. El otro conspirador, Binalshibh, también realizó dos viajes a España: Del 9 al 16 de julio, a la zona turística de Tarragona, cerca de Barcelona, donde se reunió con Atta y luego durante el mismo periodo, también desapareció de los registros hoteleros. Después, del 5 al 7 de septiembre, fue a Madrid, donde obtuvo un pasaporte falso que utilizó para viajar a Pakistán y huir a Afganistán. ¿Por qué realizaron estos viajes? La Comisión del 11- S recurrió a la CIA, que informó de que Binalshibh (capturado en 2002) dijo en su interrogatorio que ni él ni Atta contactaron con otras personas en España. Por ello, la comisión afirmó: Según Binalshibh, no se reunieron con nadie más mientras estuvieron en España El problema aquí es que Atta y Binalshibh hicieron viajes por separado a España. Atta fue a Madrid en enero, cuando Binalshibh estaba en Alemania; Binalshibh viajó a Madrid en septiembre, cuando Atta estaba en Estados Unidos. Y cuando Atta llegó a Madrid el 8 de julio, Binalshibh se encontraba en Hamburgo. Nunca coincidieron en Madrid. El 9 de julio, Atta sí se reunió con Binalshibh en la zona turística de Tarragona, pero luego Atta permaneció en España tres días después de que Binalshibh regresara a Hamburgo. Cabe suponer que realizaron viajes por separado porque tenían asuntos diferentes que resolver, pero el hecho fundamental es éste: Binalshibh no estaba en condiciones de saber con quién contactaba (o no) Atta en Madrid o durante sus tres últimos días en España. Garzón afirma que su amplia investigación sobre la célula española contradice directamente la historia de Binalshi- Viaje a Tarragona La célula española Pánico en las calles de Nueva York, tras derrumbarse la torre sur bh, según la cual él y Atta no habían visto a nadie más. Pongamos por caso la semana en que estuvieron juntos, del 9 al 16 de julio. Ambos se esfumaron, y no dejaron rastro en hoteles, registros de llamadas de móvil o recibos de tarjetas de crédito. Garzón cree que alguien les organizó un piso franco para que se ocuparan de sus asuntos. Esa persona es, según Garzón, Mohamed Belfatmi, también conocido como Mohamed El argelino un hombre que había trabajado estrechamente con la célula española para facilitar la entrada y salida de Afganistán a sus agentes para entrenarlos como terroristas. Aproximadamente un mes antes de la llegada de Atta a España, Belfatmi alquiló una casa en Tarragona, muy cerca de donde se vio aparcado por última vez el coche de Atta. Garzón dice que la casa de Belfatmi se utilizó para las últimas sesiones de planificación del 11- S Basándose en escuchas telefónicas, Garzón ha determinado que Binalshibh estuvo en contacto con Belfatmi después de que éste regresara a Alemania. Y en una breve llamada de Belfatmi a Yarkas el 1 de septiembre, este último, que sospechaba, y con razón, AP Mohamed El argelino Según Garzón, las últimas sesiones para planificar los atentados se tuvieron en una casa en Tarragona que su teléfono estaba pinchado, interrumpió abruptamente a Belfatmi y le dijo que no continuara con ese tema Esa misma semana, Belfatmi viajó a Karachi con Said Bahaji, compañero de habitación de Binalshibh y Atta en Hamburgo y miembro de Al Qaeda, y se hospedaron con él en el mismo hotel. Binalshibh llegó a Karachi en otro vuelo. Otros miembros de la célula de Hamburgo hicieron lo mismo, y junto con Belfatmi y Bahaji huyeron a Afganistán (y todavía no han sido apresados) Garzón concluyó que Binalshibh conocía a Yarkas- -cuyo número privado tenía en su agenda- -y a Belfatmi. Según Garzón, Binalshibh mintió claramente a la CIA para proteger a quienes él y Atta habían visto en España Garzón, conocido por su celo profesional, es un personaje controvertido en España que ha investigado todo tipo de casos, desde el terrorismo vasco a algunos en los que están implicados sospechosos de los atentados de Madrid, cuyos presuntos autores están siendo juzgados actualmente en la capital española. Pero incluso muchas personas que discrepan de sus métodos- -o su política- -coinciden en que pisa te (Pasa a la página siguiente)