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18 ESPAÑA DOMINGO 4 s 3 s 2007 ABC Indisciplina en el Grupo Popular El choque entre Congreso y Senado por la ampliación de plantillas y la creación de nuevos cuerpos en perjuicio de los letrados también divide al Grupo Popular, por el apoyo de Celia Villalobos al proyecto de Marín frente al criterio oficial del PP POR ÁNGEL COLLADO MADRID. El plan del presidente del Congreso para crear nuevos cuerpos y puestos de altos cargos en las Cortes- -en perjuicio del actual monopolio de los letrados- más una ampliación general de la plantilla de funcionarios, ha chocado con la Mesa del Senado y provocado un nuevo episodio de división en el Grupo Popular. Con los partidarios de la reforma para acotar la influencia de los letrados en beneficio de los asesores- -PSOE, CiU e IU- -se ha alineado la secretaria segunda, Celia Villalobos, del PP, frente a los vicepresidentes Gabriel Cisneros e Ignacio Gil Lázaro y la secretaria primera, María Jesús Sainz, los tres del PP, que defienden la posición oficial dictada por Rajoy. El plan de Marín, la nueva plantilla orgánica del Congreso, es toda una revolución en los estamentos de la Cámara que el Senado, con su presidente Javier Rojo al frente, se resiste a aplicar en parecidos términos a la Cámara Alta, porque supone disparar el gasto. Para sus promotores y partidarios supone la modernización y adaptación de las Cortes al siglo XXI más el fin de la casta de los letrados. Para sus detractores, un paso atrás en la necesaria neutralidad de los servicios de las Cámaras al abrirse el acceso a los altos cargos a asesores de otras especialidades que no han pasado por las duras oposiciones de los letrados. Se amplía, dicen, el grado de arbitrariedad en los nombramientos. El choque entre ambas posiciones preside desde enero la vida interna de Congreso y Senado, las relaciones entre ambas Cámaras, enfrenta a las Mesas de las dos instituciones, a la del Congreso con el cuerpo de letrados, a la Junta de Personal con los órganos de gobierno, a los miembros de las Mesas del Grupo Popular entre sí y a la dirección del partido con la secretaria Villalobos. Según fuentes del PP, Rajoy, que pertenece a otro cuerpo de elite del Estado como registrador de la Propiedad, es partidario de que los letrados mantengan sus actuales prerrogativas Los defensores de la reforma aducen que los letrados se han convertido en una casta que combinan la excedencias con las actividades privadas en el mundo de las asesorías jurídicas sin ningún control real y que su dedicación a la Cámara y productividad es escasa. Hasta ahora tenían reservado el acceso a las seis direcciones generales del Congreso: asistencia técnico- parlamentaria, Comisiones, estudios y documentación, asuntos económicos, gobierno interior y relaciones parlamentarias. La decisión de Marín consiste en abrir a los asesores las direcciones no estrictamente jurídicas como la de estudios y crear otras cuatro nuevas para áreas que ahora sólo tienen rango de departamento: archivo, informática, comunicación o infraestructuras. Así, los expertos en las citadas materias, de la casa o de fuera previa oposición, podría ser directores igual que los letrados. La Mesa dio el visto bueno Asesorías y excedencias Manuel Marín, presidente del Congreso, y Celia Villalobos, secretaria segunda del PP al plan el pasado 6 de febrero, pero el rechazo del Senado, que debería seguir un procedimiento igual, pues los cuerpos de funcionarios son comunes, ha impedido hasta ahora que se ponga en práctica. A la Cámara Alta no le salen las cuentas o teme el hacerlas públicas, pues supone disparar los gastos porque incluye un crecimiento de las plantillas, congeladas desde 1996. En la Mesa del Congreso se quedaron solos Cisneros, Gil Lázaro y Sainz frente a Marín, los representantes del PSOE, CiU e IU (4) y Celia Villalobos. Cinco contra tres. Cisneros ha presentado un voto particular con sólidos argumentos contra el acuerdo de la Mesa que plasma el rechazo radical de la oposición a la reforma, no como posición de partido, sino de defensa de una administración parlamentaria independiente. El cuerpo de letrados ha sido, es y debe seguir siendo un cuerpo de elite sin más fundamento de este elitismo que el derivado del mérito y la capacidad (art. 103 de la Constitución) llevados a niveles de excelencia acreditada tras una preparación exigente y una oposición exhaustiva sostiene el vicepresidente tercero. Para Cisneros, la modernización y la necesidad de contar con especialistas en otras materias ajenas a la preparación de los letrados no justifica crear nuevos cuerpos o altos cargos, ni equiparar a asesores o técnicos con letrados. Las Mesas del Congreso y el Senado tienen previsto esta semana buscar un acuerdo sobre la reforma de las plantillas. CHEMA BARROSO órgano de gobierno de la Cámara Baja sí que pesa el voto de la secretaria del PP, sobre todo porque influye en la actitud del Senado. Las diferencias en el PP se suman a las indisciplinas en las últimas votaciones y la descoordinación de los grupos del Congreso y el Senado Rajoy defiende que los letrados mantengan sus prerrogativas y que la administración parlamentaria mantenga su independencia La izquierda y los nacionalistas quieren ampliar los altos cargos y abrir las direcciones de las Cámaras a asesores de libre designación El soterrado conflicto interno de la Cortes ha vuelto a poner de relieve los problemas de disciplina interna en el Grupo Popular, en cuya dirección sostienen que no se tratado aquí de una cuestión de falta de criterio o de descoordinación entre Congreso y Senado como en el reciente caso de la inscripción de los transexuales en el registro, sino de clara disidencia. La posición de Villalobos en la Mesa del Congreso a favor de la reforma de Marín se añade a los casos de indisciplina de la misma diputada y de María Pía Sánchez en el citado de los cambios de nombre para caso de cambios de sexo o la iniciativa popular contra los matrimonios entre homosexuales registrados en la semana pasada, sin trascendencia práctica porque el PP tenía las votaciones perdidas. Pero en el Como con los transexuales Sobre ambas diputadas pende la amenaza de una multa de 300 euros, más por exhibición de disidencia que por hecho en sí, pero lo más grave es el malestar creado en el grupo, donde otros diputados hubieran preferido abstenerse en el rechazo al matrimonio entre homosexuales y no lo hicieron para evitar al PP una imagen de desunión. Este es el tipo de problemas internos y el descontento con Zaplana de diputados que se sienten marginados o perseguidos por el portavoz popular lo que llevó a Rajoy la semana pasada a convocar una reunión con el Grupo Popular para exigir unidad, trabajo y discreción a la hora de dirimir las diferencias internas. Como dice un veterano diputado la cuestión no es que Rajoy no tenga autoridad, que la tiene toda, es que quiera ejercerla De momento, prefiere exigir sentido común a sus tropas. Falta por ver qué hará si no le hacen caso porque el tiempo apremia y la legislatura se acaba. Multa de 300 euros