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S 6 3 3 07 EL DIARIO DE JENNIFER ZAMBUDIO 14 S 6 LOS SÁBADOS DE ROSA BELMONTE Territorio vaquero l juez de la vista del 11- M parece una tía. No quiero decir que sea como Falete o algo así, quiero decir que parece una juez joven. Como él pero sin la cabeza afeitada conozco un montón de payas. Los que se sorprenden por su actitud en la sala no han ido mucho a los tribunales. Sobre todo a algunos juzgados comandados por una magistrada. Es más difícil encontrar una juez joven de trato amable que sujetadores sin relleno. O bragas enteras, no tangas tribales. ¿Cuándo hicieron la prospección de mercado que concluyó la demanda casi única de esos artefactos? Para mí que en la escuela de práctica jurídica hay alguna asignatura opcional para ser borde a la que se apuntan sólo las chicas (y que imparten la señorita Rottenmeier y el ama de llaves de Rebeca) De acuerdo con que quieran imponer respeto (lo tienen más difícil que los hombres) no vayan a ver a una niña con toga y se la quieran comer con puñetas, pero cuánta tonta hay suelta. Y, vaya, que habitualmente no tratan con terroristas islamistas o grandes criminales a los que haya que atar corto. En los juicios civiles también sacan el látigo. Y en los de faltas. Y en las bodas, si me apuras. Son antipáticas con los acusados, con los litigantes o con los abogados, que es lo que me toca (las narices) Con policías y fiscales, raramente. Eso de que interrumpa a los letrados, vale, pero que me interrumpa a mí no se lo consiento es un perfecto ejemplo. Los letrados son chusma (que pueden serlo) y aquí mando yo. Esto es territorio vaquero y yo soy el sheriff. A algunas les falta colocarse el poncho de Clint Eastwood en lugar de la toga y poner por megafonía música de Ennio Morricone. El otro día fui al dentista (que me hizo un empaste) y llegué a una vista con la boca todavía un poco adormecida. Pero se me entendía perfectamente, mucho mejor que a un actor joven español. Letrada, ¿es que no sabe vocalizar? me decía Su Señoría. Vamos, que me lo estaba diciendo Judy Dench, no te fastidia. Y otra de la rama amarga no dejó hace poco salir a un compañero al baño (tenía alguna afección de próstata, algún postoperatorio o algo así) No lo dejó pero el señor salió, claro. Y cuando volvió no lo dejó informar porque se le había pasado el turno. Así se sentirá más hombre. Si fuésemos dibujos animados nos cambiaría el color de la cara a morado oscuro y nos saldría E La señora Danvers, entrenándose para iniciar una carrera de éxito en la judicatura humo de la cabeza mientras aguantamos el chaparrón. Eso en general, porque yo me pongo colorada cada vez que me llaman la atención. Es más, a veces tengo que aguantar las lágrimas. Un día voy a romper a llorar en un juicio como la madre del anuncio de Primera defensa de Vicks (la que se tira al suelo a patalear en el supermercado) y se va a quedar muerta la juez de turno. Estas no saben lo loca que yo puedo estar si me provocan. Creo que tiene que ver con el día que nací yo, justo la noche en que la familia de Charles Manson acababa con Sharon Tate. Vale que uno no va a un juicio a sentirse cómodo, para eso se que- ABC Es más difícil encontrar una juez joven de trato amable que sujetadores sin relleno. O bragas enteras, no tangas tribales... Vale que quieran imponer respeto, pero... da en su sofá. O en uno del Starbucks, allí repantigado al lado de imperfectos desconocidos bebiendo algo parecido al café en barreños de papel. ¿Pero es que esa gente no tiene casa? ¿Ni papilas gustativas? Sigo con la comodidad. Vale que si la mejor forma de conseguir que uno se sienta cómodo es hacer que se sienta superior no vamos por buen camino. La única cómoda sería la señora juez, que ya viene superior de casa. Si a alguien le gusta mandar lo mejor que puede hacer es sacarse oposiciones a judicatura. Es mucho mejor que ser el sargento de La chaqueta metálica Me parto cuando algunos abogados se vanaglorian de ser su propio jefe y de que nadie manda en ellos, de la libertad de un profesional independiente y bla, bla, bla. Sí, nadie manda en ellos salvo una nena de menos de treinta años que seguramente llama danoninos a los petit suisses.