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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE A la voz de Alles Walzer (Todos al vals) se abre el baile a los asistentes después de que las parejas que iniciaron la ceremonia concluyan la danza inaugural. El salón de la Ópera (arriba) queda entonces atestado por los miles de participantes en el evento Hoy, la temporada de bailes se extiende de noviembre a febrero, cuando el fin del carnaval concluye también este genuino alarde de encanto. Sólo en Viena durante esos 4 meses se celebran más de 300. Los hay para todos los gustos, pero el vals y la nostalgia del perdido boato de la Corte son comunes a todos ellos. En un país que abolió la nobleza hace 90 años es cuanto menos llamativo el ceremonial de su más conocido baile, el de la Ópera, y su recuperación de la estética del Imperio. La Ópera se engalana con miles de flores; el código de vestuario obliga a vestir traje largo y frac; el champán es la bebida reina. Ahora, los condes y príncipes han sido sustituidos por los nuevos prominenten de la aristocracia empresarial, política y cultural del país. Quien se precie de ser alguien en Austria debe dejarse ver por estos bailes en los que nostalgia y cierta decadencia también forman parte de su encanto. El acceso cuesta entre 215 euros y 16.000 euros. Ahora bien, lo de codearse con la alta sociedad es literal, ya que los 800 metros cuadrados de la pista de baile se quedan estrechos para los 4.500 asistentes. En muchas familias es un honor que sus hijos estén entre los debutanten las 176 parejas de jóvenes que cada año tienen el honor de abrir el baile. Cuando los jóvenes terminan el baile inaugural es cuando el grito de Alles Walzer (Todos al vals) abre a todos los danzantes la pista. Aunque el de la Ópera es el más conocido, son muchos los bailes de prestigio que se celebran en Viena, la mayoría en palacios, mansiones y suntuosos edificios magníficamente decorados para la ocasión. El de la ONU se cuenta entre los más divertidos por la variedad cultural, gastronómica y musical. El del Club Concordia reúne a los periodistas y a la prensa extranjera acreditada en Viena. El Kaffeesiederball, el más suntuoso, es organizado por el gremio de cafeteros. Ministerios, empresas, asociaciones profesionales... todos tienen un baile. En total, 300.000 personas acuden a estos eventos. Un 12 por ciento de éstos son extranjeros, que gastan 51 millones de euros en entradas, trajes y clases de baile. Pero todo evoluciona y el Baile también. Si hay uno que compita en fama con el de la Ópera es el Life Ball que se celebra cada primavera en el Ayuntamiento. Animado sarao que mezcla la Love Parade berlinesa con el glamour vienés y un fin solidario: recaudar fondos en la lucha contra el sida. Elton John, Liza Minelli o Sharon Stone han sido algunos de los maestros de ceremonia de un baile que, pese a tener más música disco drag queens que valses se ha ganado un lugar en el calendario festivo vienés. Al acabar el baile, el varón saluda con leve inclinación Cita con... El Baile de la Ópera. El clásico, el tradicional. El más famoso. Y el más cotizado por la alta sociedad El de la ONU. El más multicultural, el más variado en lo gastronómico y musical El del Club Concordia reúne a periodistas austriacos y Prensa extranjera acreditada en Viena. El más murmurador El del Kaffeesiederball es organizado por el gremio de cafeteros. El más suntuoso El Life Ball Celebrado cada primavera por el Ayuntamiento. Mezcla de Love Parade berlinesa con glamour vienés