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6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE DÍAS DE JÚBILO El cumpleaños de Marilyn -Hay muchos científicos a la espera. Un gran telescopio es una enorme máquina del tiempo. La luz que captaremos ha tardado tanto tiempo en llegar hasta nosotros que nos dará mucha información de todo lo que pasó en los primeros instantes de vida del universo. También se espera obtener gran cantidad de datos de planetas fuera de nuestro sistema solar. Lo que, en el fondo, se traduce en la enorme curiosidad por saber si puede haber alguien allá afuera, distinto de nosotros los terrícolas. -Amén de su afamado blogspot, explique para los legos qué es el muro de Planck. -Es un concepto que se utiliza en física para describir los primeros instantes del universo, un momento tan breve en el que las teorías que conocemos y utilizamos no nos sirven. Un lapso de tiempo singular en el que no pueden convivir la mecánica cuántica- -la física de las cosas muy pequeñas, los átomos- con la gravitatoria- -la de las cosas muy grandes, las estrellas- Porque toda la materia estaba concentrada en un sólo punto. El muro es la barrera a romper. ¿En qué universo se siente más cómodo, en el de la blogosfera o en el que está fuera de internet? -Ambos son compatibles. Pero la vida real está fuera de internet, un formidable canal de información y comunicación, pero que no sustituye a las personas. Detrás de un ordenador siempre hay alguien de carne y hueso. ¿La teoría más extravagante de la cosmología? -Hay muchas, y yo no soy un cosmólogo así que no entiendo casi ninguna. Pero siempre me ha encantado lo que llaman el principio antrópico que afirma que el universo es como es porque en él existe inteligencia capaz de observarlo: nosotros. ¿De verdad cree que la astrofísica está al alcance de todos? -Si todos sabemos algo de medicina, ¿por qué no algo de astronomía, de física? En realidad, sabemos más de lo que nos imaginamos. Al menos, ya nadie afirma que la tierra es plana o que todo gira alrededor de nosotros. Lo único necesario para aprender es la curiosidad. -Un consejo para los que nos sentimos tan lejos de las estrellas, planetas y todo lo que esté más arriba de la flamante Torre Espacio. ¿Comprar mi novela? Bueno, si no mi novela, al menos sí un buen par de prismáticos para mirar al cielo cuando salimos al campo. es contaré una pesadilla. Debió ser por las fechas en las que Marilyn Monroe habría cumplido ochenta años. Soñé que estaba en casa de ella, esperando que apareciera para festejar su abundante aniversario. Me rodeaban las competidoras de su tiempo: Diana Dors, Jane Mansfield, Jane Russel, Silvana Pampanini, Françoise Arnoul. No había ninguna española, todas muy devotas en aquellos años. Lo digo porque las chicas tenían en mi sueño el aspecto de sus juventudes macizas y generosas. Estaban como aparecían en las soledades sexuales de una generación masculina alrededor del mundo. No se asusten, el sueño no deriva por ahí. La pesadilla no eran estas señoras, todas muy agradables, tibias y perfumadas sino el peligro de que Marilyn apareciese con sus ochenta abriles a cuestas. Yo empecé a sufrir y mi consciencia comenzó a despertarse, como suele ocurrir en los momentos de riesgo soñado. Efectivamente, me desperté sin ver a la viejecita Miss Monroe. Ella será para siempre una fresca rubia, con algo de niña que ignora su exuberancia. Como el rostro de Greta Grabo o el apresto de Rodolfo Valentino, que en las pantallas o en la vida, no llegaron a viejos. Pero la vigilia me reservaba otra difícil sorpresa: Alain Delon cumplía setenta años. Pero- -me dije- -si Alain no puede hacerme eso, tiene que perpetuarse como chico algo gamberro pero fino, algo canalla pero tierno. Y así lo pidió a su cirujano estético, con lo que ha conseguido no tener cara sino máscara. La cara siempre es propia como la máscara es siempre ajena. Prefiero a quienes, tales Clint Eastwood o Sean Connery, llevan su historia en la cara. No la de Cheyenne Body o James Bond sino la del ciudadano Tal o Cual, quien esto escribe y quien esto lee. Nuestra cara es nuestra historia y si la perdemos nos quedamos sin nada que contar, en esa hora de la verdad que podríamos llamar el minuto de la sábana. Es la hora en la cual perdemos pie en las espumas del sueño y nos invitan al cumpleaños de Marilyn. Es mejor no ir y seguir creyendo que los caballeros las prefieren rubias, sin averiguar si el rubicundo platino de Miss Monroe es natural o prestado. Insistiré sobre la importancia de llegar a la edad jubilar con ese cuento que llamamos vida personal, en el bolsillo y en el rostro. L Blas Matamoro Enrique Joven junto a una de las piezas del gran telescopio de Canarias mo sentido que invitar a un profesor de biología un domingo a la iglesia para explicar la santísima Trinidad. Cada uno a lo suyo. -Ahora que lo dice, es desconcertante que cuando ya teníamos claro que somos producto del evolucionismo, la corriente creacionista intenta echarlo todo por tierra. ¿Cuántos dinosaurios había en el arca de Noé? El actual creacionismo casi debería llamarse involucionismo, una especie de revisión religiosa que roza lo absurdo. Argumentar que Dios tiene que modificar su diseño creador a cada paso que la naturaleza da según avanza la evolución, significaría que tenemos un Dios bastante torpe e improvisador. Y eso no inspira mucha confianza. La doctrina prudente para los creyentes- -por ejemplo, la que mantuvo Juan Pablo II- -deja a Dios únicamente el papel de primer hacedor. A partir de ahí, las cosas vienen solas y juega el azar. ¿Cree que el público lector es lo suficientemente científico como para encandilarse por la astronomía? Pruebe a decirle a alguien que está hecho de la misma materia que las estrellas, verá que cara se le pone. -Cualquiera puede encandilarse con la astronomía. Basta con ABC levantar la cabeza y hacerse un par de preguntas sencillas mirando al cielo. Casi nadie se queda indiferente ante la simple visión de los anillos de Saturno o la misma Luna con un telescopio pequeñito. -Sigamos desconcertando. ¿Qué es una ecuación bonita Ponga un ejemplo. -El teorema de Pitágoras, sin ir más lejos. ¿Quién no lo conoce? Hay ecuaciones enormemente breves pero al mismo tiempo con un contenido inmenso. James Maxwell condensó toda la teoría del electromagnetismo en cuatro líneas. Cuatro ecuaciones que lo explican prácticamente todo. ¿El mejor libro de ciencia? -De tanto en cuanto las revistas de divulgación científica encuestan al respecto, y normalmente los lectores siempr e se dividen en dos grupos: los físicos votan por Isaac Newton y sus Principia Mathematica y los biólogos por Charles Darwin y el Origen de las Especies Yo pertenezco al primer grupo. Que un tipo fuera capaz ¡en 1687! de publicar algo así todavía me parece increíble. ¿Y el mejor libro de misterio? -Creo que me quedaré con un clásico: El nombre de la Rosa ¿Qué esperan ver con el Gran telescopio de Canarias que empezará a funcionar en junio?