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4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE LUGAR DE LA VIDA El cuarto de milla ntes de que nadie lo cuente por mí, diré que estuve el otro día a punto de morir por culpa de un caballo. Durante unos segundos de pánico, no me pasó la vida por delante, sino toda suerte de fracturas posibles, y si no llega a ser por Paloma, la hermana de mi amiga, a la que ya considero amiga o hermana directamente, a cuyo caballo me agarré a la manera en la que saltan los indios en las películas, se hubiera cumplido la sentencia que suele decir Félix, el médico de mi pueblo: Nada hay más frágil que la vida Ya por la mañana presentí que algo iba a suceder, y se lo comenté a mi marido mientras me vestía adrede con la pinta más alejada de una buena amazona: camisa floreada, pantalón vaquero, zapatillas Converse rojas, y en el pelo una cola de caballo con una goma de colores que se deslizaba continuamente. Después supe que así es como visten en México las más expertas amazonas. Si me hubiera puesto las botas de montar, no hubiera pasado tanto miedo, porque dicen que van mejor vestidos los que no saben, en las cuadras más limpias que he visto en mi vida. Tres personas barrían la arena roja, y otras tres limpiaban los caballos, que brillaban al sol mexicano como si acabaran de lavarles las crines. Nos esperaba Joel, que monta a caballo desde antes de nacer, pues su madre era una indígena que cabalgaba embarazada. Iba impoluto. De unos sesenta años, llevaba camisa blanca, sombrero, vaqueros, cinturón, y botos americanos, y mientras nos enseñaba los caballos, desde puras sangre a egipcios, yo acariciaba a los que estaban encerrados. Puede que fuera ese gesto, o tal vez que mi amiga y hermana, que es un poco exagerada, le dijera que yo tenía caballos en casa, sin aclarar que lo que tengo es una bestia, un asturcón y un potrillo. El caso es que Joel me otorgó el caballo que sujetaba mi marido, y Dios me castigó porque le dije: Baja, que ése es el mío creyendo que era el menos brioso. Cuál fue mi sorpresa cuando solté las riendas para recogerme el pelo, y el caballo salió disparado. Dicen que se llaman cuartos de milla porque tienen buena arrancada para las carreras cortas. Doy fe. También de que no tenía nombre propio, como los terneros con los que nadie se encariña. A Mónica FernándezAceytuno El almuerzo es en el jardín Para el profano resulta sorprendente la versatilidad de algunas empresas a la hora de crear productos. En una feria se visualizan de golpe y se descubre, como te comentan en la veterana Comercial Química Massó, que la investigación es la clave y, por eso, lo mismo te ayudan a cuidar las macetas, que un jardín de mil metros, con refugio para orquídeas y plantas delicadas. Y lo mismo terminan con los bichos que cuidan de las mascotas... Una parte importante de esa oferta está formada por productos para las barbacoas, en auge creciente. A base de pastillas y troncos ecológicos, que facilitan el encendido y mantienen el tono del fuego, los anfitriones- -casi siempre ellos, en este caso- -se las arreglan con dignidad. Y luego los limpiabarbacoas se encargan de la segunda parte. Todo sea por los manazas Vinilo decorativo de Línea Fix, labrado y blanco. Arriba, un felpudo de Olympic Import en fibra de coco can a países lejanos, lo que abre el abanico de oportunidades a compradores y vendedores. La mayor oferta llegará de la mano de la herramienta manual y de los suministros industriales, seguidos muy de cerca por la ferretería y hogar, la cerrajería, la maquinaria de la madera, los elementos de construcción, la decoración, la protección laboral y las fijaciones, pero se ha promovido la presencia de equipamiento comercial, jardín, electricidad e iluminación, baño, fontanería y climatización. Al manazas que se marea cuando entra en una ferretería y para quien todos los clavos son iguales, revisar el catálogo de estands y expositores de esta feria puede sobrecogerle, pero también consigue abrirle mundos insospechados: descubre reparadores para la madera, que también restauran grietas y agujeros en la pared, en colores entonados y de aplicación extrañamente fácil, así como pinturas que soportan temperaturas impensables, herramientas eléctricas que lo hacen todo- -si se reúne el valor suficiente para intentarlo- pero también llaves, destornilladores, alicates y demás instrumental que apenas parecen precisar algo más que una ligera torsión de muñeca para resultar eficaces. El manazas descubre que todos los elementos de almacenamiento y exposición no son iguales y que el aprovechamiento del espacio- -te lo demuestran los de Kider- -puede mejorarse tanto en espacios minúsculos- -casi siempre locales o tiendas- pero también en grandes naves, donde cuenta más la eficiencia con que está tratado ese espacio que los metros cuadrados... El capítulo más grato está en los elementos decorativos: molduras, techos, zócalos ligeros, que se adaptan a diferentes ambientes. Vinilos para aplicar sobre distintas superficies, especialmente el cristal, como los de Línea Fix, que dejan pasar la luz y se colocan con tanta facilidad que hasta el manazas empieza a encontrarles posibilidades en varios rincones de su casa... Y a veces no hay ni siquiera que esforzarse. Basta con desembalar la pieza, como los alegres felpudos de Olympic Import, con muchos años de vuelo desde su sede murciana, pero nueva en esta plaza de Bilbao, aunque no en otras ferias de textiles y de muebles. Según María José Díaz, una de sus directivas, también llevarán a esta feria sus alfombras en tejidos naturales, que van del algodón al bambú, que es la última novedad...