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ABC SÁBADO 3 s 3 s 2007 El Gobierno cede al chantaje de De Juana sTraslado al País Vasco ESPAÑA 13 A unos metros del preso En el hospital no había ayer ni un solo uniforme policial y podía accederse sin ningún tipo de control hasta la puerta de la habitación del etarra, custodiada por dos ertzainas de paisano POR M. LUISA G. FRANCO SAN SEBASTIAN. Una puerta entreabierta era lo único que me separaba ayer, a las cuatro de la tarde, del preso de ETA Ignacio de Juana Chaos. Había sido tan fácil llegar hasta su habitación, en la planta cuarta del Hospital Donostia de San Sebastián, que se me ocurrió preguntar a los dos ertzainas de paisano que se encontraban en el exterior de la habitación si podía entrar a visitar a De Juana. Me pidieron el carnet de identidad para informar al preso etarra de quién había venido a visitarle y entonces dije que no era seguro que quisiera verme, porque era periodista de ABC. Muy amablemente, decidieron que tal vez entonces era mejor consultar a sus superiores y, tras la llamada telefónica, me informaron que la Gerencia del Hospital Donostia había elaborado una lista con las personas que podían visitar al preso y que era con ellos con quien tenía que contactar, no con Instituciones Penitenciarias, ni con el Departamento de Interior del Gobierno vasco o el Ministerio del Interior. Hasta ese momento, quien había querido entrar en la habitación, previa identificación y previo consentimiento del preso, lo había hecho. Al no haber restricciones por parte de Instituciones Penitenciarias, veinticuatro horas después de la llegada de De Juana al Hospital Donostia, la primera duda que se les planteó a los ertzainas que custodiaban al preso fue por el hecho de que quien solicitaba entrar a visitar a De Juana manifestaba ser periodista. A las cinco de la tarde, la novia del etarra, Irati Aranzabal, recibía en el descansillo de la planta a tres personas mayores que llegaban al hospital con flores para visitar a De Juana y se sorprendía porque los ertzainas no les dejaron pasar. Pidió hablar con alguien en el mostrador de enfermería, pero pasado un tiempo nadie acudió, ni se autorizó la visita. tar al preso, entre los que pude ver el de Arnaldo Otegi. Pretendían convencerme de que no había sido discriminada, que había el mismo trato para todos, cuando lo que a mí me interesaba saber en ese momento era si De Juana era tratado como un preso o como un paciente más del hospital. De hecho, las personas que compartían planta con De Juana podrían no percatarse de ello, al menos en el día de ayer, porque lo único que diferenciaba la habitación 423 de las demás era la presencia en el exterior de un guarda de seguridad de una empresa privada, la que se ocupa de la seguridad general del hospital. Los dos ertzainas de paisano podían haber sido unos visitantes más, sobre todo porque pocos repararían en su presencia, al estar la habitación en un pequeño pasillo con acceso sólo a dos habitaciones. Allí, en la planta de Medicina Interna, Ignacio De Juana se recupera de la huelga de hambre con caldos y un estrecho control médico, con la ventaja de que su hermana Altamira De Juana es supervisora general del hospital. Entre los cuidados de su hermana y los de su novia, la joven Irati Aranzabal, que tenía nueve años cuando De Juana ingresó en prisión para cumplir con- Otegi en la lista de visita Volví más tarde a acercarme a la habitación, para preguntar a los ertzainas si habían llegado a pasar aquellas personas y entonces me enseñaron el fax, que había llegado entre las cuatro y las cinco, con los nombres de las personas autorizadas por la Gerencia del Hospital Donostia a visi- Fachada del hospital donde está ingresado De Juana Chaos dena por 25 asesinatos y que inició su relación con él a distancia, el preso etarra se recuperará sin problemas de las consecuencias de su decisión de hacer huelga de hambre. En el Hospital de Donostia ayer se notaba la ausencia del entorno etarra, tras los home- EFE Instituciones Penitenciarias no ha fijado ninguna restricción de visitas La hermana, supervisora de Enfermería, le cuida BILBAO. El traslado de De Juana a San Sebastián ha supuesto el reencuentro del asesino con su hermana. Altamira de Juana Chaos es la supervisora general del hospital Donostia, centro en el que se encuentra ingresado el etarra. Su cargo le hace responsable de todos los servicios de enfermería del centro; por lo tanto, también de los cuidados que recibirá su hermano en el hospital, según informaba ayer El Correo Según distintas fuentes, Altamira de Juana ha sido una de las personas que ha visitado de manera frecuente al terrorista mientras éste ha permanecido ingresado en el hospital madrileño Doce de Octubre. Altamira, que no tiene relación conocida con el entorno de ETA, trabaja en el centro sanitario desde 1972 y en 1983 fue nombrada supervisora general del hospital, entonces llamado Aranzazu. Según diversos medios, el preso llegó a estar matriculado en varios cursos de enfermería en San Sebastián a finales de los 70. En ese momento su hermana era profesora y firmó algunos de los aprobados de De Juana. najes que tributaron al preso el día anterior. Parece ser que la denominada izquierda abertzale ha decidido retirarse tras haber ganado la batalla al Gobierno, para alejar ya en estos momentos a De Juana del interés de los medios de comunicación. De hecho, la novia de De Juana que era quien parecía controlar ayer todo lo relacionado con el preso etarra, contestó a un periodista que se le acercó para pedirle una entrevista con Ignacio De Juana cuando se encontraba en el hall de la planta cuarta que ahora no iba a concederlas. Tal vez ya no interesaba, una vez conseguido el objetivo de ser trasladado al País Vasco y en aparente régimen de libertad, porque ayer no había ningún uniforme policial en varios kilómetros a la redonda del Hospital de Donostia.