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ABC VIERNES 2 s 3 s 2007 VIERNES deESTRENO 89 Javier Elorrieta vuelve a las pantallas con el thriller Rojo intenso J. E. ARENAS MADRID. Me he sentido muy bien y muy a gusto rodando un thriller. Es un tipo de cine distinto al que había hecho antes Así empieza a hablar Javier Elorrieta de su película Rojo intenso una coproducción con Chile que llega hoy a nuestras pantallas, interpretada por María Elena Swett, Fabian Mazzei Un paso adelante y los españoles Javier Martín Caiga quien caiga Paula Echevarría Al salir de clase El comisario London Street y Silvia Medina. Hacer una película es siempre un milagro y este milagro ahora se ha llevado a cabo en Chile, donde hemos tenido una colaboración muy estrecha asegura uno de los directores independientes más tenaces que tiene nuestro cine. Hijo del también cineasta José María Elorrieta, Javier dio el salto al largometraje con La larga noche de los bastones largos donde intervinieron José María Rodero, Enrique San Francisco e Irene Gutiérrez Caba. Desde entonces no he cejado en mi empeño de hacer el cine que deseo. Si para eso tengo que escribir guiones, hacer publicidad, componer bandas sonoras o realizar series para televisión, pues lo hago. Así me han enseñado para salir adelante como el director independiente que soy Con Rojo intenso quiere acercarse a la violencia que sufren las mujeres por maníacos que entran en su vida. No he pretendido hablar de la violencia de género Lo aclara, pues en la cinta- -a la que no le faltan referencias norteamericanas- se lleva a los personajes a situaciones límite a modo de los filme de suspense. La idea surgió de un caso real. Me contaron una historia que con el tiempo he madurado hasta convertirla en un guión Elorrieta recuerda sus comienzos en los estudios Moro, en el mundo de la publicidad, y después mucha televisión, que es la que me ha aportado una cierta suficiencia económica para hacer cine. Dentro del escalafón, el director parece el puesto más alto, pero es muy difícil mantenerse, y por eso utilizo las ventas internacionales, que me han salvado en bastantes ocasiones. El resto lo hacemos el productor y yo. Con el tiempo tienes tus propios conductos de difusión en el extranjero Más información sobre la película: http: www. rojointensothefilm. com Breaking and entering Gran Bretaña 2006 120 minutos Género- -Drama Director- -Anthony Minghella Actores- -Jude Law, Juliette Binoche, Robin Wright Penn Amores clandestinos, los más queridos JAVIER CORTIJO Alguien capaz de remojar los sentimientos en el caudaloso río del sacrificio para ponerlos a secar con la brisa del desierto merece, al menos, una atención seria cada vez que firma una película con la etiqueta romántica colgándole del cuello. Por supuesto, los diez años transcurridos desde El paciente inglés hasta ahora serían un pequeño brinco para cualquier true love pero un gran paso para la carrera de un cineasta como Anthony Minghella, cuya naturaleza está sujeta a los avatares y zarandeos de una industria siempre ojo avizor a las sutilezas emocionales. Vamos, que un día te come a besos y estatuillas y al siguiente ya planea cuernos virtuales con niñatos videocliperos. Por eso, el de la isla de Wight apuesta fuerte con este proyecto, un antiguo amor teatral cuyas tablas y pilares maestros remiten a un tipo que, suponemos, no suele regalarse para San Valentín en el Hollywood actual: Ingmar Bergman. Y es que los hilos que mueven a los personajes principales de Breaking and Entering son parecidos a los que nos tendió el sueco en Secretos de un matrimonio La carcoma o Sarabanda Esto es, dos cónyuges camuflando su propia incomunicación en la de su hija, aquejada de una extraña obsesión gimnástica y alimenticia. En un malévolo efecto bu- merán, el principal escollo del filme es el mismo que el de muchas relaciones: la acumulación de elementos secundarios recolectados a lo largo del camino. Principalmente la subtrama de los robos y, paradójicamente, el episodio del flirt con la inmigrante bosnia (magnífica y derrochadora Binoche) De todas formas, y pese a las camisas de cuello Mao de Law y sus mohínes (no se puede ser tan dramáticamente guapo) y cierta reacción samaritana y en falsete de la cornuda esposa, queda un producto con empaque y adulto como un disco de Sting.