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22 ESPAÑA LA HORA DE LA VERDAD DEL 11- M EL FIN DE LA COARTADA DE TRASHORRAS VIERNES 2 s 3 s 2007 ABC Dos acusados afirman que Trashorras buscaba gente para bajar explosivos El ex minero acompañó a sus chicos al autobús y depositó personalmente las bolsas NATI VILLANUEVA MADRID. Ni cedés ni hachís. Lo que contenían las bolsas que los chicos de Trashorras trasladaron a Madrid en varios viajes en autobús desde Asturias eran explosivos que, además, fueron entregados en mano a Jamal Ahmidan. Las piezas del puzzle encajan. Cualquier duda sobre el origen y recorrido de la dinamita que estalló en los trenes quedó ayer disipada con la declaración de los trabajadores de Mina Conchita (Raúl González y Emilio Llano) que certificaron que cualquiera podía tener acceso a la misma por la situación de descontrol de la explotación; con las de los dos procesados que se prestaron a trasladar a Madrid parte del cargamento mortal (Sergio Álvarez e Iván Reis aseguraron que entregaron las bolsas en mano a El Chino y con un tercer acusado (Iván Granados) que reconoció que ese cargamento que viajaba en bolsas de deporte era dinamita. Origen, trayecto y destino de los explosivos quedaron avalados en la novena sesión del juicio por los atentados de Madrid. El testimonio más importante fue, sin duda, el de Iván Granados. El joven que rechazó la oferta de trasladar los explosivos a la capital (a lo que sí accedieron Álvarez, Reis y el entonces menor Gabriel Montoya El Gitanillo ya condenado) sabía que se trataba de Goma 2. Defensa (D) ¿Supo usted qué era el cargamento que el señor Trashorras le pidió que trasladara? Granados (G) Sí, claro, una bolsa con explosivos D: ¿Le preguntó para qué eran? G: No, y yo tampoco le pedí explicaciones. Sólo le dije que no se lo propusiera a Gabi (al menor) cuando me comentó que pensaba hacerlo Nunca hasta ese momento se había escuchado la palabra explosivos en la Sala con tanta claridad, y nunca hasta ayer había quedado desmontada la coartada del ex minero asturiano. Emilio Suárez Trashorras había asegurado que de Mina Conchita se podía sacar como máximo un cartucho o cartucho y medio a la semana y que las bolsas con las que los chicos viajaron a Madrid no contenían otra cosa que hachís, aunque, eso sí, metido en El asturiano Iván Reis, ayer, en un momento de su declaración una caja fuerte (una coartada que justificaría los más de 30 kilos de peso) El testimonio de Granados y del resto de procesados de la trama asturiana, sumado a la condena del único menor involucrado en los atentados de Madrid (que se conformó con la pena solicitada por la Fiscalía en una sentencia en la que se decía que el menor trasladó Goma 2 Eco) echa por tierra, también en el plenario, cualquier otra teoría tanto sobre el origen de los explosivos como so- POOL Por 600 euros Iván Reis declara que se negó a llevar a Madrid una bolsa que le dio el ex minero porque sabía que contenía explosivos Sergio Álvarez confesó que le dio miedo hacer el viaje porque era un asunto ilegal bre sus destinatarios. Ayer se pudo escuchar por boca de uno de los procesados de la trama asturiana, Sergio Álvarez, cómo Trashorras le compró el billete de autobús, le acompañó a la estación de Avilés, cogió la bolsa del maletero de su coche y cargó con ella hasta el autocar que cubría la línea regular Asturias- Madrid. Trashorras le advirtió que no perdiera de vista la bolsa (con los supuestos cedés) y que no se preocupara, pues si le ponían una multa él se haría cargo. A cambio del viaje, que hizo el 5 de enero, el ex minero le pagaría 600 euros. Álvarez (A) Pasé siete horas fatal, nervioso y con miedo Fiscal (F) ¿Y por qué tenía miedo si usted no sabía que llevaba explosivos y Trashorras le había dicho que si le ponían una multa él se haría cargo? A: Hombre, porque cuando estás haciendo algo ilegal tienes miedo F: ¿Es ilegal viajar con cedés? A: Los cedés piratas son ilegales, ¿no? F: Y sabiendo que a Trashorras le llamaban El minero en Avilés, ¿usted cree que lo que está transportando son cedés? Cuando el procesado llegó a la estación de autobuses de Madrid, siguió las indicaciones que le había dado Trashorras y salió a la parada de taxis hasta que apareció El Chino Álvarez aseguró que entonces no supo quién era y que sólo relacionó su viaje con lo sucedido el 11 de marzo cuando vio la imagen de El Chino y la de Emilio Suárez Trashorras en televisión. Cuando Álvarez esperaba que alguien viniera a buscar la bolsa, este individuo llegó en un BMW y se acercó a él preguntándole si era amigo de Emilio, si tenía algo para él e invitándole a un café mientras se hacía cargo de la bolsa. El procesado rechazó la invitación porque estaba deseando volver a casa (a Avilés) y tenía el billete de vuelta a las tres. Más accidentado fue el viaje que Iván Reis hizo a Madrid un mes después (en febrero) con idénticos fines pero con el matiz de que este procesado pensaba que lo que contenía la bolsa era hachís polen en mal estado y no cedés. En esta ocasión, la bolsa también estaba cerrada con candado, por lo que Reis reconoció que nunca supo en realidad cuál era su contenido. Este procesado tenía que entregar a El Chino la bolsa de deporte y también un sobre con dinero. Sin embargo, Trashorras le dijo que sólo diera a El Chino la bolsa, no el sobre, y que le mintiera diciéndole que lo llevaba en la cazadora y se la habían robado. Al enterarse Jamal Ahmidan de que Reis no traía el dinero, le quitó el móvil, las llaves y la cartera, y con desprecio le lanzó un euro para que se comprara golosinas Reis aseguró que accedió a hacer aquel viaje porque tenía que pagar deudas, y un día antes de acceder al ofrecimiento de Trashorras, dos deudores, Antonio Toro y Richard (éste último no procesado) le pusieron una pistola en la cabeza instándole a que les pagara las cantidades que les debía. Dejaba así entrever que accedió a la oferta del ex minero por miedo. Enfrentarse a El Chino Germán Yanke LA RUTA DE LA DINAMITA rashorras, el de los móviles, sólo había transportado hachís- -lo que cuenta como si fuese colonia- -y a nadie había implicado en el transporte de explosivos. Como Raúl González ha contado en la sala que la seguridad de la mina Conchita, más que seguridad era un T cachondeo, a lo mejor los procesados de la trama asturiana querían colarnos la fantasía de que, desde allí, llegaba la dinamita a Madrid teletransportada o por un truco de magia. Pero no. Se sienta en el banquillo Iván Granados y cuenta que sí, que Trashorras le pidió que llevara una bolsa de explosivos a Madrid, que no le iba a pasar nada. Y que, como se negó, lo hizo El Gitanillo (al que en la sala llaman a veces el menor por su edad y no por traducción procesal de su otro alias, El Baby) que ya lo ha contado en otro juicio. Trashorras sigue hurgándose la nariz, pero, como estamos ya en la fase de que, para defenderse, unos se acusan a los otros, ya vamos haciéndonos una idea del origen de los explosivos, la ruta de los mismos y su destino. Sergio Álvarez asegura que pensaba que llevaba CDs piratas. Luego Iván Reis dice que Trashorras le dijo que la bolsa que él transportó era polen que significa en el lenguaje de esta pequeña hampa hachís. Y explica que muchos de ellos contraían deudas con Trashorras y sus amigos que saldaban con traslados de pesadas bolsas, aunque a él, según cuenta, terminaron obligándole a punta de pistola. Pero todo (los CDs- dinamita, el polen- explosivo) parece que terminaba en manos de El Chino. Reis tiene apellido con resonancias poéticas, pero es más bien prosaico. Cuando detuvieron a Trashorras, pensó: Menudo hijo de puta, que me hizo la jugada