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4 OPINIÓN VIERNES 2 s 3 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro PELOS OTRA VEZ L primer ministro italiano, Romano Prodi, ha salvado su Gobierno en una votación ganada por la mínima, después de haber purgado al senador comunista que había precipitado su derrota. La política italiana sigue en la cuerda floja y va a estarlo durante mucho tiempo, porque la inestable coalición de izquierda carece de un proyecto realista para el país transalpino que puedan compartir los nueve partidos que la componen. En realidad, todavía no está claro cómo va a conseguir Prodi el apoyo que necesita para la política exterior que defiende, incluyendo la participación en misiones en el exterior como la de Afganistán y la ampliación de la base norteamericana de Vicenza. El actual líder de la oposición, Silvio Berlusconi, le ha ofrecido el apoyo de sus diputados de centro- derecha en este asunto, lo que si bien es posible que le permita superar el trámite con holgura, puede abrir una brecha muy peligrosa en sus relaciones con los miembros más radicales de la coalición de Gobierno. Y si accediese a renunciar a sus compromisos como aliado, el resultado sería aún más catastrófico. En realidad, haga lo que haga, lo único que está claro es que no puede conseguir un Gobierno estable porque desde su origen es cautivo de las tensiones minoritarias. Italia necesita una reforma profunda, pero es evidente que Prodi tampoco es el más indicado para dirigirla. PRODI, POR LOS E LA HUMILLACIÓN DEL ESTADO A excarcelación de De Juana Chaos se consumó ayer con eltrasladodeletarraa un hospitaldeSanSebastián, una decisión que representa la humillación del Estado ante el chantaje de un asesino que, cumplido su objetivo, decidió ayer mismo abandonar la huelga de hambre que utilizó como instrumento de presión. El ministro de Interior asumió personalmentelaresponsabilidad deladecisión, pero su exposición a la indignada opinión pública no libera a Zapatero de ser la instancia política que sostiene esta injusta decisión, que se hace aún más hiriente por los intentos del Gobierno de presentarla como una expresión del principio humanitario y de la legalidad vigente. Elfraudedeley, elabuso depoder y la arbitrariedad que configuran esta excarcelación nunca podrán hallar unamínimadisculpao atenuación por más queseabracen sus autores a los grandes valores de la justicia. De Juana estaba recibiendo un trato humanitario, porque estaba bajo control médico; su situación era legal, porque estaba cumpliendo una condena firme; y también era justa, porque es un etarra convencido que no se arrepiente ni ha pedido perdón. Prueba de que todo ha sido una mascarada para doblegar al Estado, es la decisión del etarra de volver a comer nada más llegar al País Vasco, hecho éste que debería llevar al Ministerio de Interior a revocar la concesión del segundo grado, porque ha desaparecido la causa que ponía en riesgo la vida del preso; o, aun cuando lo mantuviera en dichogrado, reingresarlo a prisión, porque el segundo grado se corresponde con el régimen penitenciario ordinario, no con un cumplimiento de la condena en la casa del preso. Si De Juana regresa a su domicilio, y no a la cárcel; y si se pasea por las calles, y no en elpatio de la prisión, la ofensa a las víctimas del terrorismo habrá alcanzado una cota insospechada y el Gobierno habrá provocado una crispación social de consecuencias impredecibles. Legalmente, la decisión del Gobierno es una tosca manipulación de la legislación penitenciaria, aunque vaya respalda- L da por un auto del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, del que, con todo respeto, hay que decir que es un simple manifiesto del pensamiento políticamente correcto, sin razonamiento jurídico concreto ni evaluación alguna de las condiciones realesdelpreso. Lapremisadetodaestamaniobrapseudojurídica es considerar que De Juana Chaos estaba enfermo. La premisa es falsa, y a partir de esta constatación todo el andamiajelegal dela excarcelación sedesmorona, lo que debería dar lugar a la correspondiente exacción de responsabilidades. Loquesepara alosdemócratas delos terroristas noes la angelicaldiferenciaqueayer dibujóel ministro deInterior en torno a la vida humana y el humanitarismo, sino el respeto a la ley, aunque esto obligue a los gobiernos de las democracias a soportar presiones con consecuencias trágicas. La excarcelación de De Juana Chaos no acredita que la democracia sea mejor que el terrorismo, lo que ya estaba acreditado desde mucho antes y, sin duda, cuando el etarra se hallaba preso. Lo que sucede es que hay gobiernos que hacen débiles a las democracias. Cabe recordar que cuando Chamberlain anunció que había pactado con Hitler la paz con honor Churchill le contestó: Hemos perdido el honor sin ganar la paz Desde ayer, ETA ha reforzado su posición en el proceso de negociación y la del Gobierno se ha encogido a niveles nunca conocidos, porque la ley se ha sometido a la conveniencia de una estrategia pactista con el terrorismo. Cuando el Gobierno británico de Margaret Thatcher decidió no ceder al chantaje del terrorista norirlandés Bobby Sands, quien sí hizo una verdadera huelga de hambre, sentó las bases de una posición de fuerza que luego permitió, con todos los defectos e insuficiencias que se conocen, el cese definitivo de la violencia del IRA, sin alterar el estatus de Irlanda del Norte como parte del Reino Unido. La firmeza permitió la paz para poner fin a una guerra civil. Pero la debilidad obsesiva del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero nunca traerá la derrota de ETA. TROPIEZO EN R LA LEY DEL CINE ECTIFICAR está de moda en el seno del Gobierno. Esta vez, el turno de la desautorización le ha tocado a la ministra de Cultura, que no podrá cumplir sus promesas a los productores cinematográficos. La rotunda oposición de las televisiones privadas y de los exhibidores ha hecho valer el peso de unos argumentos contundentes. Una industria cinematográfica, pujante y creativa no se sostiene a base de subvenciones, ni mucho menos imponiendo a otras empresas la obligación de financiar aun sectorajenoasu actividad. Ladiscrepancia entre los Ministerios de Industria y de Cultura ha sido resuelta por la vicepresidenta De la Vega dando la razón a Joan Clos. De este modo, Carmen Calvo queda en mal lugar, tal vez porque se apresuró a dar preferencia a una de las partes sin atender a los intereses legítimos de todos los afectados. El cine se defiende a base decalidad, que suele ser garantíade éxito en taquilla, y no mediante mecanismos intervencionistas que crean redes de intereses desconectadosdel mercado. El frenazo y marcha atrás a la ley del cine debería servir para buscar fórmulas adecuadas de financiación, así como para regular la figura del productor independiente, otro asunto debatido. Está claro que en plena época previa a las elecciones el Ejecutivo no quiere entrar en conflictos incómodos. Lapeorparteselallevanlos ministrosdesautorizados, cuya capacidad para ser interlocutores en las materias de su competencia queda muy dañada. SALVAJISMO EN LOS ESTADIOS AS personas que tenemos que poner cordura hemos alimentado la violencia Estas palabras de Juande Ramos, el entrenador del Sevilla F. C. que fue hospitalizado tras recibir un botellazo en la cabeza durante un partido contra el Betis, son el único punto de sensatez en el lamentable espectáculo que desde hace semanas están protagonizando los estamentos de ambos equipos. Ocurre sin embargo que este mea culpa llega tarde. Una razonable previsión del mal que pueden causar determinadas conductas es preferible a la autocrítica tardía, por muy sincero que sea el arrepentimiento. Pero este principio no se ha tenido en cuenta ahora y la enorme irresponsabilidad demostrada por los directivos de ambas instituciones ha calado de la manera más negativa posible entre grupos de aficionados que, por muy aislados y radicalizados que puedan estar, no dejan de constituir un auténtico peligro para la seguridad de todos cuantos acuden a un campo de fútbol. Los dirigentes de este deporte que alimentan su vanidad con dosis desproporcionadas de frivolidad y provocación son incapaces de medir las consecuencias que pueden derivarse de su actitud y, bajo esas premisas, no merecen regir un equipo. En esta ocasión, tanto Manuel Ruiz de Lopera como José María del Nido han llevado al extremo una rivalidad que, en el fondo, no deja de ser anecdótica y que resulta dañina para el espectáculo y nociva en su influencia sobre la sociedad. Como dirigentes de clubes relevantes que gozan de notoriedad L pública, no sólo están llamados a realizar una gestión deportiva de éxito. En cierto modo, con el cargo asumen también una función transmisora de valores a sus aficionados y deberían prohibirse a sí mismos sobreactuar con enfrentamientos ridículos porque sus actos tienen repercusiones evidentes entre energúmenos que aprovechan el camuflaje de una masa uniforme de público sencillamente para delinquir. Es evidente, asimismo, que carecen de eficacia real las recomendaciones y resoluciones de los comités disciplinarios, del CSD o de la Comisión Antiviolencia. Los discursos bienintencionados de las autoridades políticas y deportivas no sirven para nada sin una auténtica demostración de autoridad que el aficionado perciba con nitidez. Cuando un partido empieza previa mediación de un político y previa firma de un inédito protocolo de paz ha llegado el momento de preguntarse qué es lo que no funciona. Tiempo atrás, el retorno de Figo al Camp Nou motivó que arrojasen al césped una cabeza de cerdo y no se clausuró el estadio. Ahora está por ver lo que ocurre, pero la conclusión ya es desoladora: sin protocolo de paz una cabeza de cerdo; con protocolo un botellazo en la cabeza. La seguridad en los estadios ha de ser prioritaria para la justicia deportiva y para la ordinaria, en caso de que aquélla falle: si fracasa la prevención, que al menos funcione la protección. El reciente suceso de Italia, con un policía muerto a manos de aficionados enfurecidos, ha de servir como escarmiento definitivo para ahorrar lamentos posteriores.