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80 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos JUEVES 1- -3- -2007 ABC Sustraen dos conocidos cuadros de Picasso en la casa parisina de una nieta del pintor Maya y la muñeca (1938) y un retrato de Jacqueline (1961) están valorados entre cincuenta y ochenta millones de euros s También robaron un dibujo JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. El robo de dos cuadros importantes de Pablo Picasso, Maya y la muñeca (1938) y un retrato de Jacqueline (1961) en el domicilio de una de sus nietas, Diana Widmaier, hija de Maya y nieta de Marie- Thérèse Walter, no sorprenderá completamente a los incontables coleccionistas, marchantes, traficantes, críticos, historiadores, periodistas, que conocen la generosidad de la rama Ruiz- Walter- Widmaier de la familia, víctima, desde hace años, de sucesivas tribulaciones ligadas al legado picassiano. Entre todos los hijos de Picasso, con sucesivas amantes y esposas, María de la Concepción Ruiz Walter de Widmaier (1935) Maya, ocupa un lugar muy particular: ha sido la más española la más abierta, la más generosa, la más dispuesta a prestar y comprar picassos (en lugar de venderlos o especular con ellos) cuando, desde niña, ella vivió la vida más difícil, con una madre a quien Picasso nunca deseó desposar. Picasso conoció a MarieThérèse Walter cuando ella tenía 17 años y él ya estaba cerca de los 50. De ese amor apasionado nació María de la Concepción, en vísperas de la guerra civil española, cuando su padre estaba a punto de ser nombrado director del Prado, conocer a Dora Maar y trabajar en el Guernica Picasso no se casó con Marie- Thérèse. Pero la puso en contacto con su familia española y la visitaba con frecuencia. ¡Incluso iba a misa con su madre y la madre de Maya! Marie- Thérèse se suicidó el mes de septiembre de 1977, en Juan- les- Pins, cuatro años después de la muerte de Picasso. Y Maya heredó la casa donde se consumó la muerte voluntaria de su madre. Aunque vivía en París, frente al Louvre, donde nacieron sus hijos Olivier y Diana, en cuyo domicilio han sido robados el retrato de su madre, niña, una obra maestra absoluta, y el retrato de otra le- Diana Widmaier Picasso, víctima del robo A. SALAS gendaria mujer picassiana, Jacqueline. Mientras Paloma, Paul y Claude Picasso, sus primos por parte de padre, hicieron muy pronto un estandarte del apellido, instalados en un cierto pedestal de la fama internacional, Maya, en París, abrió su domicilio personal a viajeros, estudiosos, críticos, marchantes y coleccionistas. Es legendaria la generosidad y facilidad con la que ha expedido certificados de obras picassianas. Esa generosidad le ha costado muchos disgustos, embarcada involuntariamente en numerosos procesos judiciales, de un gusto más que dudoso. Visitar a Maya Picasso, si se encontraba en París, era una tarea relativamente fácil, que no desconocían quienes robaron dos obras maestras en el domicilio de su hija. Los ladrones se llevaron Maya y la muñeca con sólo descolgar el cuadro. El retrato de Jacqueline Roque fue liberado de su marco. También se llevaron un dibujo. Los ladrones conocían a la perfección las residencias pari- Maya y la muñeca retrato que Picasso hizo de su hija y una de las obras robadas AFP Procesos judiciales Casa de Diana Widmaier en París, donde se produjo el robo AP