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ABC JUEVES 1 s 3 s 2007 MADRID 57 He hecho la Bernarda que yo querría ver como espectadora Amelia Ochandiano dirige en el Centro Cultural de la Villa la obra de Lorca, en un montaje que cuenta con Margarita Lozano y María Galiana como protagonistas JULIO BRAVO MADRID. La casa de Bernarda Alba uno de los textos imprescindibles de la historia del teatro español, vuelve a la escena madrileña de la mano de la directora Amelia Ochandiano. Tras un año de gira (la función se estrenó en el Palacio de Festivales de Santander en marzo del pasado año) el Centro Cultural de la Villa presenta a partir de hoy, y hasta el 25 de marzo, este montaje, que está protagonizado por Margarita Lozano y María Galiana. Amelia Ochandiano, una de las directoras de la compañía Teatro de la Danza, dice de La casa de Bernarda Alba que es uno de los mejores textos teatrales que conozco; por carpintería teatral, por su lenguaje, entre poético y dramático, y por la emoción que desprende Define este montaje como clásico La primera obligación de un director ante este texto es desentrañar la obra y tratar de que llegue limpio al público. No he sentido la necesidad de añadir ni de tocar; simplemente, he incluido unas proyecciones en los cambios de acto (la obra se representa sin interrupción) y un homenaje final. En definitiva, he hecho la Bernarda que yo quisiera ver como espectadora Bernarda ha supuesto la vuelta a los escenarios de Margarita Lozano, una de las grandes actrices españolas, que durante muchos años vivió y trabajó en Italia, donde rodó a las órdenes de, entre otros, Pasolini, Visconti o los hermanos Taviani. Su última experiencia teatral en España fue en La vida que te dí de Pirandello, bajo la dirección de Miguel Narros. AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano SOL Y MUERTE ajos, gorditos y muy poco parecidos a Eto o, el del célebre grito de la Catalunya triomfant ya saben: ¡Madrid, cabrón, saluda al campeón! ¿Cómo olvidarlo? ¡Menudo colp de falç El caso es que, haciéndose llamar Eto o, tres guineanos se han pasado el último mes comprando electrodomésticos en Arganda del Rey. Este suceso no ha deslucido periodísticamente la visita a Madrid de Sarkozy para pescar los votos del exilio Tiene estilo, ese Sarkozy. Es primo político de Gallardón y le gustan los toros, aunque, como buen francés que es, blandea estrepitosamente en cuanto le hablan de meterle mano a Mahmoud Ahmadinejad. Allá los franceses y su duda cartesiana: o Sarkozy o esa apoteosis de una calabaza que atiende por Ségolêne. Pero, ¿cuándo aprenderán de nuestra democracia? Si Sarkozy quiere ser presidente, dado el empate técnico con Ségolêne, debe aprender del senador de Massachussets que preside al Madrid. ¿De cuántos votos franceses estamos hablando en nuestra capital? ¿Mil? ¿Dos mil? ¿Cuatro mil? Pues se cogen y se meten en un saco que se deposita en un juzgado de París y se lo deja allí hasta que San Juan baje el dedo, que entonces ya habrán pasado las elecciones, y el ganador será... Bueno, primero Sarkozy tendría que prometer algo gordo a los votantes franceses. Por ejemplo, la compra de Endesa, igual que el senador de Massachussets prometió el fichaje de Kaká. Lo que pasa es que el senador de Massachussets venía de hacer en los toros algo que todavía no ha hecho Sarkozy, y es mostrar su radical espíritu de lucha contra la oligarquía financiera que divide al público en sol y sombra, es decir, en pobres y ricos. Contra eso, Calderón me llamo Calderón y doy suerte diseñó unos globos cautivos que quitarían el sol durante las corridas. Así, una mitad de la plaza lo miraría como al Josué de la Tauromaquia, y la otra mitad, como al conde Zeppelín del Callejón, con su flota de dirigibles Canis Mortis. El sol y la muerte no se pueden mirar fijamente dice La Rochefoucauld. Es verdad. Al final, no quitó el sol a los del siete, pero colmó de fritangas a los del nueve, en cuyos bajos floreció un restaurante. Hoy es el senador de Massachussets. B Clásica y respetuosa De Margarita Xirgu a Ismael Merlo La casa de Bernarda Alba es una de las obras de Lorca más representadas y con mayor número de versiones a las espaldas. La estrenó en Buenos Aires Margarita Xirgú el 8 de marzo de 1945, y cinco años después se presentaba en España en una función dirigida por José Gordon y José María de Quinto con el grupo Teatro de Ensayo La Carátula, en una única representación silenciada por las autoridades. Ismael Merlo protagonizó una recordada y revolucionaria producción de Ángel Facio, que se estrenó en 1976 en el Teatro Eslava de Madrid, diez años antes de que Nuria Espert la dirigiera en Londres, en el Lyric Theatre, con Joan Plowright y Glenda Jackson en el reparto, en otro montaje histórico. Ha habido versiones coreográficas (destaca la del Cullberg Ballet, también con un hombre en el papel de Bernarda) y se ha llevado en varias ocasiones al cine, en España y en Iberoamérica. Junto a ella está María Galiana, que también ha vuelto a los escenarios después de varios años de ausencia, y en un papel, el de Poncia, que Amelia Ochandiano considera el bombón de la obra. La actriz andaluza ya interpretó a Poncia en una producción del Centro Andaluz de Teatro que pudo verse en el María Guerrero. Yo creo que esta Bernarda es la que le hubiera gustado ver a Federico- -asegura María Galiana- es muy clásica, totalmente respetuosa con el texto, que no introduce ningún elemento ni revolucionario ni novedoso porque no le hace falta al texto Además de Margarita Lozano y María Galiana, integran el reparto de este Drama de mujeres en los pueblos de España Concha Hidalgo, Aurora Sánchez, Ruth Gabriel, Palmira Ferrer, Nuria Gallardo, Candela Fernández, Mónica Cano y Saturna Barrio. La historia de estas mujeres, encerradas por la decisión dictatorial de Bernarda, es lo que le ha interesado por encima de todo a Amelia Ochandiano. Es lo que ocurre dentro de las habitaciones lo que me preocupa Algunas versiones y algunos estudios han visto a Bernarda como una víctima más. Amelia Ochandiano no ve este aspecto del personaje. Puede que Bernarda sea efectivamente una consecuencia de la socie- Margarita Lozano, María Galiana y Nuria Gallardo, en una escena de La casa de Bernarda Alba ABC Música y escenografía Amelia Ochandiano ha elegido el mestizaje para la banda sonora de su espectáculo; en él tienen cabida Las Voces Búlgaras, Mozart con aires egipcios y Enrique Morente. La escenografía, según explica la directora, se ha basado en las dos premisas que señaló Lorca: quería que la función fuera un documental fotográfico y quería sencillez en la puesta en escena. La escenografía cuenta así con una chimenea y una reja como principales elementos, y al blanco, el negro y el rojo como colores dominantes. dad en la que vive, y así se refleja en la obra, pero creo que podía haber sido mucho más valiente; en ningún momento es una víctima. Lorca escribió un personaje sin fisuras. Pero sí creo también que él intuía lo que se avecinaba, y aunque cie- rra la función de una manera trágica, y Bernarda sigue diciendo hasta el final que su hija Adela ha muerto virgen, ya nadie la cree. Lorca apunta en ese final que las cosas van a cambiar, está intuyendo la agonía del dictador Y apostilla María Galiana: Claro que Bernarda es consecuencia de la sociedad en la que vive, pero su espíritu perdura todavía hoy. En Valderrubio, donde vivía la Bernarda verdadera, están todavía sus descendientes, y son los más retrógrados del pueblo El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, y La casa de Bernarda Alba estará todavía en escena. A Amelia Ochandiano le gusta la coincidencia. Muchas cosas han cambiado en España, pero desgraciadamente vemos que algunas otras siguen igual, y esta obra me parece una ocasión inmejorable para reflexionar Más información sobre la función: http: www. teatrodeladanza. com bernarda. htm