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ABC MIÉRCOLES 28- -2- -2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 85 PP y PSOE frustran en el Senado la vuelta de papeles de Salamanca al País Vasco La moción del PNV tuvo apoyo de CiU y Entesa Catalana, pero fue rechazada porque el cauce no era adecuado ABC MADRID. La Comisión de Cultura del Senado rechazó ayer, gracias a los votos en contra del PP y del PSOE, una iniciativa del PNV en la que solicitaba al Gobierno la puesta en marcha de un proceso de diálogo para solucionar la devolución al País Vasco de los documentos incautados en la Guerra Civil y que se guardan en el Archivo General de Salamanca. Tras los preceptivos informes de las administraciones competentes, de allí sí saldrán en los próximos meses con dirección a Cataluña una segunda tanda de cajas con documentos correspondientes a particulares y ayuntamientos. El PNV ha intentado en el Congreso y en el Senado tramitar una serie de iniciativas similares. El senador del grupo de nacionalistas vascos Francisco Javier Maqueda trasladó ayer para su debate en la Comisión de Cultura una moción por la que instaba al Gobierno a iniciar un proceso de diálogo TEATRO Marat- Sade Autor: P. Weiss. Versión: A. Sastre (adaptada por A. Lima, A. San Juan, J. L. Barrientos y C. León) Dir. A. Lima. Int. A. San Juan, P. Casablanc, N. Poza, L. Bermejo, L. Casamayor, J. Gil Valle, P. Quero, M. Rellán, F. Tejero y R. Álamo Teatro Fígaro. Madrid. Radicalismo y riesgo JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Cuánta agua ha corrido bajo los puentes desde 1968 hasta llegar a la legalidad democrática que hoy vivimos. Una legalidad cuyas raíces, como las de otros Estados modernos, hallan inspiración en los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad y que, como debe de ser, ampara la libertad de expresión y permite que desde el escenario de un teatro oficial- -o desde cualquier otro- -se ironice sobre la labor humanitaria de las fuerzas de interposición del Ejército, se recomiende al Rey y a su heredero que abdiquen, y que haya un monarca lelo que, mientras el público ocupa sus butacas, lo saluda con la frase Yo paré un golpe de Estado Algo que ni pudo plantearse el entonces radical, arriesgado y legendario montaje de la obra de Peter Weiss que, en el Teatro Español y en circunstancias políticas ominosas, dirigió Adolfo Marsillach. Firmaba entonces la versión Salvador Moreno Zarza; hoy, es justo y necesario, la puede firmar quien realmente la realizó, Alfonso Sastre. Su texto ha sido ahora adaptado y se le han añadido algunos elementos, como los ya mencionados al principio, diferenciándolos con oportunos y divertidos subrayados metateatrales: una actriz advierte acusadora Eso no está en el texto En esta nueva aproximación, la obra de Weiss es la representación de una representación, pues se supone que son los pacientes del sanatorio psiquiátrico Doctor Nervión quienes interpretan la pieza, que a su vez aborda la representación de la muerte de Marat por los orates de la casa de salud de Charenton dirigidos por el Señor de Sade. Un juego dentro del juego. Recapitulemos: el Marat- Sade que presenta la compañía Animalario en el María Guerre- Imagen del Archivo de la Guerra Civil en Salamanca con la administración vasca y conseguir, así, que regresen a Euskadi los documentos. La iniciativa fijaba una serie de plazos, de modo que las conversaciones entre los Gobiernos central y vasco debían empezar al cabo de un mes y la solución al contencioso habría de producirse en el periodo de un año. Sin embargo, los votos en contra del PP y del PSOE permitieron que la Comisión de Cultura de la Cámara Alta rechazara la propuesta, que sólo contó con el respaldo de los dos senadores de CiU y Entesa Catalana de Progrés. La socialis- DAVID ARRANZ ta María José Navarro opinó que pedir un proceso de diálogo por medio de la moción, cuando ese diálogo es fluido entre los Gobiernos central y vasco, queda fuera de lugar Por su parte, el Pleno del Congreso aprobó ayer una moción de ERC en la que insta al Gobierno a acelerar la identificación de los documentos del Archivo de Salamanca. Joan Tarda dijo que su partido presentó una enmienda transaccional por la que elimina el plazo de los quince días y propone que la comisión empiece su trabajo en el periodo más breve posible Duato y Pandur unen fuerzas en Alas que hoy llega al Teatro Real JULIO BRAVO MADRID. Nacho Duato y la Compañía Nacional de Danza vuelven hoy al Teatro Real para presentar el más reciente trabajo del coreógrafo valenciano, Alas realizado conjuntamente con el director teatral esloveno Tomaz Pandur, uno de los grandes renovadores de la escena europea contemporánea. Alas que vio la luz en el Palacio de Festivales de Santander en abril del pasado año, está basado en el guión que Peter Handke escribió para la película de Wim Wenders El cielo sobre Berlín Tanto Duato como Pandur llevaban mucho tiempo queriendo trabajar juntos. El director esloveno le propuso intervenir en Infierno el montaje que dirigió hace dos temporadas en el Centro Dramático Nacional, pero la idea no cuajó. Tras varias conversaciones, surgió el proyecto de Alas Pandur y yo somos creadores a los que nos interesan las mismas cosas- -explicó Duato en la presentación del espectáculo- su teatro está muy ligado a la danza, y es un hombre muy sensible al idioma del cuerpo y a la música El guión de Peter Handke es el punto de partida de esta coreografía, que narra la llegada a la tierra de un ángel, que decide renunciar a su inmortalidad para vivir entre los hombres; pero la obra es, en realidad, una pieza que habla de la soledad; el hombre- -dice el director esloveno- -se enfrenta a la gran pregunta sobre el tiempo y la infinitud Pandur y Duato han buscado un lenguaje común; hemos encontrado similitudes en la atmósfera emocional de la película. Hemos encontrado- -sigue Pandur- -un espacio distinto y desconocido, y en Nacho he encontrado la inspiración necesaria, no sólo como artista sino también como persona. Nacho es el Tarkovski de la danza; se le puede comparar con un gran escultor del tiempo. No hay nadie que pueda bailar pensamientos, y Nacho sí Un montaje lleno de ruido y de furia, con interpretaciones sobresalientes ro, aunque tarda en arrancar casi una hora, es espectacular, vibrante, con una espina dorsal sacudida por el escalofrío del gran teatro; contemplado desde un cierto punto de vista, puede decirse que tiene talante radical aunque no sea nada arriesgado. Redundaré en lo ya dicho: en la España democrática de nuestros días no tiene ningún riesgo en enjaretar en una función proclamas de izquierdismo de almanaque y escenas de osadía sexual casi de colegio mayor, pese a lo cual, y tal vez para curarse en salud, la dirección del CDN ha incluido en el programa de mano un texto, que no recuerdo haber visto en los de anteriores espectáculos: El Centro Dramático Nacional no comparte necesariamente todas las opiniones y contenidos incluidos en sus montajes La puesta en escena tampoco se enfrenta a riesgos reseñables: se desarrolla en un escenario a la italiana con alguna incursión de los actores en el patio de butacas. A un grupo con la trayectoria de calidad y atrevimiento de Animalario, con montajes de la fuerza y originalidad de Alejandro y Ana Hamelín o el extraordinario Pornografía barata hay que exigirle que arriesgue algo más cuando se ponen a su disposición los medios de un teatro nacional. Los mejores momentos de este vigoroso espectáculo son los que ofrecen el enfrentamiento entre Sade y Marat, entre el individualismo de los deseos desatados, la moral dinamitada y la revolución de los sentidos que propone el primero, y la transformadora violencia colectiva, la revolución política y social, acribillada de matices personalistas y mesiánicos, que encarna el segundo. Una dialéctica que Weiss, heredero de Brecht, convierte en eje de su obra y que el montaje de Lima mantiene en tensión con algunos momentos extraordinarios, como el alegato que pronuncia Sade (un prodigioso Alberto San Juan) mientras es azotado por Carlota Corday (estupenda Nathalie Poza) La escenografía y el vestuario de Bárbara San Juan y la bien trabajada iluminación de Valentín Álvarez aportan una atmósfera de caos acumulativo muy apropiada para la temperaura de la obra, entre las pesadillas de la razón y la lógica de la locura. Un montaje lleno de ruido y de furia, con interpretaciones sobresalientes: además de las mencionadas, el ajustado Marat de Pedro Casablanc, el verriondo Duperret de Luis Bermejo, la atribulada doctora Coulmier de Lola Casamajor, el sentencioso Kokol de Miguel Rellán... Una función llena de atractivos y erizada de cuestiones discutibles, materia para debate; o dicho de otra forma: puro y vivo teatro.