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82 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 28 s 2 s 2007 ABC Los templos de la lírica Teatros como la Scala de Milán, el Metropolitan de Nueva York o el Covent Garden han contribuido a construir la leyenda de la ópera, cuya historia ABC comenzará a contar a sus lectores el próximo domingo con una gran colección de libros y discos POR SUSANA GAVIÑA MADRID. Los templos de la lírica. Así han sido bautizados por la historia y por los melómanos los grandes teatros de ópera del mundo. Son aquellos que han acogido los estrenos más sonados, han alumbrado las mejores voces y son la meca de peregrinación de todo cantante que comienza. De todos ellos, es inevitable hablar en el primer lugar del Teatro de La Scala de Milán. Levantado sobre la iglesia Santa Maria alla Scala, fue inaugurado en 1778 con L Europa riconosciuta de Salieri. En él estrenaron también sus obras compositores como Rossini, Bellini, Puccini, pero sobre todos ellos se sitúa Verdi, quien estrenó tanto sus primeras óperas Oberto, Conde de San Bonifacio Un giorno di regno o Nabucco) como las últimas Otello y Falstaff La Scala también ha jugado un papel social importante, congregando a políticos y lo más granados de la burguesía de la ciudad. Algo que retrató de manera magistral Visconti, en clave neorrealista, en su filme Senso (1954) Fue en la década de los años 50 cuando coincidieron sobre sus tablas algunas de las más grandes voces que ha dado la historia de la ópera, como Maria Callas y Renata Tebaldi, que llegaron a provocar verdaderos enfrentamientos entre los seguidores de una y otra. El talento español también está inscrito en él en letras de oro gracias a Alfredo Kraus, José Carreras o Plácido Domingo, quien sigue levantando ovaciones cada vez que pisa su escenario. Cada ciudad de Italia, cuna de la ópera, está santificada con un teatro lírico. La Fenice es otro de sus milagros. y el teatro donde en en 1851 Verdi estrenó su ópera Rigoletto título que abre la colección de ABC este domingo además de otros títulos como La Traviata y Simon Boccanegra Víctima de las llamas en varias ocasiones (la última hace una década) su nombre responde precisamente a ese espíritu de resurgimiento de las cenizas. Inaugurado en 1792, su prestigio lo construyó durante el siglo XIX con la puesta de largo de obras de Bellini, Rossini y Donizetti. Sin salir de Europa, es preciso hacer una parada en Alemania, país de gran tradición donde cada ciudad también tiene casi su propia ópera- -Hamburgo, Munich, Dresde, Francfort... En Berlín, nada menos que tres, de las que destacan la Deutsche Oper (en la parte occidental) la Staatsoper Unter den Linden (en la oriental) Éste último, inaugurado en 1741 por orden del rey Federico II, es el primer teatro lírico construido como edificio independiente fuera de un palacio o un castillo. Pero, sin lugar a dudas, el edificio que marcó un antes y un después dentro de los teatros líricos fue el Festpielhaus de Bayreuth, ideado por el propio Richard Wagner, y construido por Goffried Semper y Karl Bundt, para albergar su monumental obra. La sala, inaugurada en 1876, adoptó a través de su fisonomía el espíritu de la obra wageneriana. Con un patio de butacas incómodo para mantener la atención, posee un foso de unas características muy particulares para el que el compositor escribió parte de su Tetralogía. Dejamos Alemania y cruzamos la frontera austriaca. Para la mayoría el nombre de Viena es sinónimo de ópera, pues en ella se encuentra otro de los teatros más emblemáticos, la Staastoper de Viena. Su inauguración en 1868, con Don Giovanni de Mozart, fue muy criticada- -el edificio era más bajo que la Opera- Garnier de París- -lo que provocó el suicidio y un infarto de sus dos arquitectos, Siccardsburg y Van der Nüll. De estilo neorrenacentista fue víctima de los bombardeos de la II Guerra Mundial. Su esplendor tuvo lugar en el siglo XIX, gracias a su propia compañía de ópera, liderada por directores como Gustav Mahler, impulsor de numerosas reformas. La nómina de directores de orquesta que la han dirigido es deslumbrante: Hans Richter, Richard Strauss, Wilhelm Furtwängler, Bruno Walter, Karl Böhm, Herbert von Karajan, Claudio Abbado o Riccardo Muti. Los carabinieri en la inauguración de la temporada de la Scala Algo anterior es el Teatro Mariinski, que durante la era soviéMarius Petipas, con bailarines como Nijinsky. En la actualidad dirige el teatro el carismático Valery Gergiev. París y Londres también son importantes focos de atención lírica. En París gracias a sus dos óperas: la Bastilla y Garnier, gestionadas conjuntamente bajo un mismo director (en la actualidad Gerard Mortier) que tomó el nombre del arquitecto al que Napoleón III le enconmendó el edificio, inaugurado en 1875. La Ópera Garnier sirvió de inspiración para la novela El fantasma de la ópera de Gastón Leroux. Mucho más moderna es, La inauguración de la Staastoper de Viena, en 1868, fue muy criticada, pues el edificio era más bajo que la Opera Garnier de París, lo que provocó un suicidio y un infarto en sus dos arquitectos tica cambió su nombre por el de Kirov El edificio fue construido entre 1858 y 1860 por el arquitecto Albert Cavos, quien al parecer se inspiró en el trabajo realizado por Semper para la Ópera de Dresde. El Mariisnki, que debe su nombre original a Maria Fedorovna, esposa del zar Alejandro II, albergó una compañía de ópera y otra de ballet que han cosechado el éxito y el prestigio en todo el mundo. En la primera, contó con voces como la de Feodor Shaliapin, y en la segunda, dirigida durante años por De la tradición del Liceo y la recuperación del Teatro Real, al futurismo y espectáculo del Palau de les Arts En España, el teatro con más tradición es, sin lugar a dudas, el Liceo de Barcelona. Construido por el arquitecto Miquel Garriga i Roca en 1847 desde sus inicios se gestionó de manera privada, hasta que un incendio en 1994 lo destruyó y para acometer la reconstrucción, manteniéndose la fisonómia original aunque con una maquinaria modernizada, se decidió crear un consorcio en el que participaron las principales administraciones públicas. De él han salido grandes figuras como Montserrat Caballé, José Carreras o Juan Pons. Su protagonismo lírico lo tiene que compartir ahora con el recuperado Teatro Real de Madrid, que se inauguró tres años después que el coliseo catalán, en 1950, promovido por la Reina Isabel II, sin embargo su cierre en 1925 y sus años de silencio- -en 1966 reabrió sus puertas como sala de conciertos- -le han colocado casi en la casilla de salida. Reabierto como teatro de ópera en 1997, comienza a recoger los frutos tras una década irregular. El último en subir el telón en nuestro país, y con vocación de hacerse notar, ha sido el Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, diseñado por Santiago Calatrava. Espectácular en su forma externa y en sus contenidos, ha visto como, a pesar de la millonaria inversión, su plataforma fija sufría un accidente hace unos meses, un ligero traspié tras su brillante inauguración. Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia MIKEL PONCE