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ABC MIÉRCOLES 28- -2- -2007 Funcionarios de EE. UU. se sentarán con Irán y Siria en busca de una solución a Irak Condoleezza Rice, secretaria de Estado norteamericana 33 El santuario paquistaní No se puede entender la resurrección de los talibanes en Afganistán, cuando parecían derrotados, si no se considera la protección de que gozan en Pakistán. Y no se puede entender la supervivencia del líder paquistaní, Musharraf, sin comprender el dilema de Washington FRANCISCO DE ANDRÉS MADRID. El cruce de acusaciones entre Pakistán y Afganistán, que culpa al régimen de Islamabad de permitir operar a los militantes talibanes a lo largo de los 2.500 kilómetros de frontera común, viene de lejos y crece a medida que los rebeldes islamistas afganos intensifican sus ataques contra la OTAN y el régimen de Karzai. El Gobierno paquistaní ha ensayado algunas maniobras de distracción, como el disparatado proyecto de construir una muralla a lo largo de toda la frontera, que han quedado en agua de borrajas. El problema de fondo del presunto apoyo de Islamabad a los talibanes es de difícil solución: la islamización de Pakistán, un proceso que avanza a ojos vista desde hace años. El general Musharraf se apoya en los partidos islamistas para conservar el poder frente a sus archienemigos laicos, y ha permitido que los mulás gobiernen en las provincias fronterizas con Afganistán, la levantisca Baluchistán- -con capital en Quetta- y la provincia del noroeste- -cuya capital es Peshawar, un inmenso zoco de armas y droga para la guerrilla talibana- La Sharía es norma en muchas regiones de Pakistán. Una de las consecuencias del extraño maridaje entre el régimen laico de Musharraf y los integristas paquistaníes, crucial para entender la inopinada resurreción de los talibanes, fue la retirada del Ejército de las llamadas áreas tribales, pactada entre Islamabad y los líderes locales el pasado verano. Pese a las protestas de las potencias occidentales, el Gobierno paquistaní retiró durante el pasado otoño 80.000 soldados de aquella región patán semiautónoma e irredenta, donde se supone que se encuentra no sólo lo más granado de la resistencia talibán sino también el escondite de Osama bin Laden. Las garantías de que, a cambio de la retirada, los propios líderes tribales se comprometían a impedir las operaciones en su territorio de Al Qaida y de los afganos, se quedaron en un brindis al sol, como ha demostrado la intensifica- RENACE LA AMENAZA INTEGRISTA AFGANA 200 km N TAYIKISTÁN Faizabad Kunduz Pol e Khomri AFGANISTÁN TURKMENISTÁN Balkh Mazar i Meymana Sharif IRÁN Herat Emplazamiento tropas españolas Qala i Naw Chaghcharan Uruzgan Musa Qala Zabul Kabul Farah Helmand Ayudar a Musharraf Áreas tribales Kandahar Zona donde se concentra la ofensiva talibán AFGANISTÁN ABC PAKISTÁN ción de los ataques talibanes registrada desde aquel momento. Musharraf juega con fuego para asegurar su supervivencia en el poder, y utiliza, segúnfuentes diplomáticas occidentales en Islamabad, un argumento- chantaje frente a la presión de Washington: si yo caigo vendrán los mulás, y todo será peor La continuidad de Musharraf es importante para los planes de los rebeldes, y por eso algunos estrategas de la OTAN sospechan que los talibanes abrirán otra ofensiva por el norte y el oeste- -en la región donde operan las tropas españolas- -para relajar la presión diplomática occidental sobre Kabul.