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ABC MARTES 27- -2- -2007 Los Oscar más hispanos CULTURAyESPECTÁCULOS 79 -Muchísimo. Por supuesto, claro. Pero nunca lo sabremos. A lo mejor tendremos alguna idea dentro de cinco años. Diez años tal vez. A lo mejor, no. Nunca se sabrá. Algo así no tiene nada que ver con la familia. Tiene que ver con el reconocimiento de tu propio país, los servicios a tu país, y para nada con la Monarquía. saber lo que piensa la verdadera Reina sobre la película? De lo que Penélope se libró Terror en el Kodak cuando la intérprete superflua es Celine Dion (si es Liza Minnelli me callo) y su actuación consiste en alargar el homenaje al gran Ennio Morricone (anda, Clint Eastwood habla italiano) POR ROSA BELMONTE MADRID. Comprobado. Las actuaciones musicales deberían suprimirse de la gala de los Oscar. Y sólo faltaba el añadido de los coros. Nada, al año que viene que lleven a los Coros y Danzas del Ejército Ruso. Dreamgirls multiplicado por tres ya cargaba, pero el pegote canadiense colma toda paciencia. Terror en el Kodak cuando la intérprete superflua es Celine Dion (si es Liza Minnelli me callo) y su actuación consiste en alargar el homenaje al gran Ennio Morricone (anda, Clint Eastwood habla italiano) Seguramente la culpa de todo la tiene Quincy Jones, productor del disco con lo mejor de Morricone donde se incluye ese soporífero I Knew I loved you Tiene que tener la culpa porque alguien que se atreve con ese esmoquin de lunares tiene que ser culpable de algo. No lo superaba ni el batín de Peter O Toole. Ni el esmoquin azul XXL de André Leon Talley, de Vogue Lo único bueno de las actuaciones musicales fue que Jennifer Hudson (entre Rosa de España y Roseanne Barr) nos quitó el mal sabor de ojos de la mujer de rojo, que hasta entonces había sido Nicole Kidman. ¿Qué te has hecho en la cara? ¿qué se ha hecho también Cameron Díaz? Un día de estos les estallan los pómulos. El gran lazo al cuello del balenciaga que Nicole llevaba debería habérselo puesto de máscara tapando los estragos del botox en su rostro. En cuanto a Jennifer Hudson, empezó a dar botes mientras cantaba y parecía que los flanes gigantes iban a desmoldarse en cualquier momento. Siguiendo con el tema, ningún reparo tuvo Joan Rivers en alabar las tetas de Tammy Lynn Michaels, la mujer de la cantante Melissa Etheridge, que hace poco ha tenido gemelos: Tus pechos se ven fantásticos. Sigue amamantando La Rivers también le preguntó a Alejandro González Iñárritu que con quién le gustaría trabajar. Él dijo que con Catherine Deneuve. Y ella le espetó que era una estirada. ¿Y qué le parece la buena respuesta de la gente ante el filme? (Interrumpe, riendo) Todo lo que puedo decir es que espero que me reconozcan por el esfuerzo honesto, porque lo intentamos. Por supuesto, cualquiera prefiere los halagos, que digan lo maravilloso que somos. En ese sentido, yo no sería diferente a nadie, me molestaría si alguien me critica. La Familia Real está familiarizada con el hecho de vivir en un país donde existe la libertad de expresión y lo aplauden. Les gusta y lo aceptan. ¿Al menos le gustaría que la Familia Real le envíe una tarjeta de felicitación? -Me parece maravilloso. Yo sabía que iba a generar polémica y que sería vista como uno de los más grandes análisis en Gran Bretaña porque la gente tiene una relación demasiado esquizofrénica con la Familia Real, con un amor y respeto que limita con la obsesión, además de cierto odio y resentimiento. También fue algo peligroso porque si el tono hubiera sido equivocado, lo hubiesen visto como un disparo barato, y la Familia Real es algo que los británicos también aman. (Ríe con ganas) ¿Quiere resaltar que no tiene ninguno? (sigue riendo) Ellen DeGeneres fue la presentadora de la ceremonia AP ton (ésta ha pasado por un cha- ¿Qué opina sobre el sentido de la moda que impone la Reina? -Me refiero al vestuario de la película, si ayudó a ganar el Oscar. -Sí. El vestuario fue muy importante, pero creo que fue mucho más importante dejar de lado cualquier sentido vanidoso, porque la Reina, que había sido una de las mujeres jóvenes más hermosas, absolutamente hermosa, jamás tuvo ninguna vanidad personal. Ella nunca se tiñó el cabello o se cambió el peinado. Le gusta la ropa confortable y apropiada. (Vuelve a reír) Lo sé por la investigación que hice sobre ella. Una vez estaba con un arzobispo y a la Reina se le abrió la cartera y todo se cayó al suelo. El arzobispo contó que al agacharse levantó sus cosas, describiendo lo que había en ella. ¿Pudo averiguar lo que guarda la Reina en su cartera? Jennifer Hudson canta una de las canciones de Dreamgirls AP ¿Y qué encontró entonces? -Condones, un cigarillo de marihuana (lanza una carcajada) No, no, por favor, no. Llevaba lápiz labial, una polvera, un lápiz y sus lentes. No tenía tarjetas de crédito. Ninguna llave y nada de dinero. Ellen, además de trajes de distintos colores, lució toda clase de complementos, de la pandereta al porta- Oscar También está estirada, vale. Y de buen año, como la estupenda Meryl Streep. Y como Al Gore, que como siga así, si alguna vez llega a presidente va a tener las dimensiones del breve John Goodman en El Ala Oeste Por el contrario, Diane Kea- pista de lujo, que tenía mejor pinta que Jodie Foster aunque el mismo peinado) Diane Keaton, digo, tiene una cintura que ni Escarlata. Qué digo Escarlata, que ni Annie Hall (por cierto, Martin Scorsese, que es el increíble hombre menguante, cada vez se parece más a Woody Allen) Y, alabado sea el Señor, Diane apareció sin guantes y con vestido (a cambio, Milena Canonero iba disfrazada de Diane Keaton) Tanto Melissa Etheridge como Ellen DeGeneres gastaban bromas sobre George Clooney (también las lesbianas aman a Clooney) y gastaban esmoquin sin corbata (sus respectivas, Portia Di Rossi, sobre todo ésta, y Tammy, iban de chicas bombón) Ellen, además de trajes de distintos colores, lució toda clase de complementos, desde la pandereta al porta- Oscar pasando (por) la aspiradora. Spike Lee, siempre el tío raro (cuando no rivaliza con Tim Burton) se atrevió con una chaqueta de esmoquin blanco. Y boina, claro. Tiene bigotes que a Sacha Baron Cohen le pidieran presentar un premio, él contestara que sí (pero caracterizado de Borat) y en la Academia le dijeran que naranjas de Kazajstán. Sobre todo cuando permiten que el espeso ganador de un Oscar Philip Seymour Hoffman salga al escenario del Kodak Theatre con ese pelo pringoso. Demonios, si parecía que se hubiera restregado media docena de huevos con cáscara. De eso se libró Penélope.