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58 AGENDA Tribuna Abierta MARTES 27 s 2 s 2007 ABC Hermenegildo Altozano Escritor AQUELLO DE LO QUE NUNCA HABLAMOS Quizá pudiera llenar más de dos libros con lo que dejamos de hablar. O quizá me hubiera bastado, entonces, con mirarle en silencio para saber de su infancia H ACE unos meses Almudena, mi hermana periodista, tuvo la ocurrencia de proponer a la directora de la revista para la que trabaja un reportaje en el que cinco personas elegidas según su criterio escribieran, cada una de ellas, un párrafo breve sobre aquello que hubieran querido decirle a su padre y no hubieran podido porque el padre muriera antes de que el diálogo antojado hubiera ocurrido. Me llamó Almudena para pedirme que le enviara unas cuantas líneas que respondieran al título general de Lo que nunca le dije a mi padre y, unos días después, pude leerme en las páginas de la revista junto a Carlos Esteban, 42 años, periodista, casado, cuatro hijos; Carlos Varela, 33 años, actor, soltero; José Piris, 33 años, director de teatro, soltero y Rafael Zarza, 58 años, diseñador, divorciado, dos hijos, anudados los cinco en el mismo reportaje por atender la invitación de mi hermana. del muelle, tal vez detrás de quienes acudieron también a recibir al residente británico. Mi padre parece ajeno al hecho del retrato, a todo lo que no sea cumplir con lo que el protocolo de entonces reclamaba de un anfitrión. En otra de las fotografías redimidas, mi padre tampoco aparenta prestar atención al fotógrafo. Aunque hay otras personas alrededor de lo que parece una maqueta, mi padre mira hacia un punto indefinido, como si estuviera a otra cosa. mos Oz se lamenta en Una Historia de Amor y Oscuridad por no haber hablado con su padre ni una sola vez de la verdad. Nunca habló conmigo sobre su infancia, sus amores, el amor en general, sus padres, la muerte de su hermano, su sufrimiento, el sufrimiento en general Y termina el lamento diciendo que si escribiera una lista con todo aquello de lo que no hablaron su padre y él, podría llenar dos libros. Mi padre me dejó mucho trabajo, y aún sigo trabajando on mi padre tampoco hablé de muchas cosas, pues apenas hubo tiempo. Hablamos, sí, de la verdad de otras fotografías que estaban al alcance y que sirvieron como guía para otras pláticas. Quizá pudiera llenar más de dos libros con lo que dejamos de hablar. O quizá me hubiera bastado, entonces, con mirarle en silencio para saber de su infancia. De los años de Granada. De la Guerra que vino después. De la Escuela Naval de San Fernando. De Guinea y de Sevilla. Y de todo aquello que nos quedó pendiente. A legí el recurso de escoger unas cuantas fotografías al azar para, así, hilvanar una historia mínima en la que, de algún modo, me descubriera, veinte años después, alguna de aquellas preguntas que hubiera querido hacerle o de aquellas cosas de las que hubiera querido conversar y que hubieran quedado, con la muerte de mi padre, arrinconadas en el olvido. Una de las imágenes resca- E tadas presenta a mi padre en el puerto de Santa Isabel- -hoy, Malabo- de espaldas a la cámara, a la espera del residente británico en Nigeria, que baja por la escala rudimentaria de un vapor de otro tiempo. Los dos visten trajes claros de lino. A pesar de los colores desvaídos del retrato y del tiempo transcurrido, es indudable que se trata de uno de esos días de calor húmedo que sólo ocurren en el Trópico. H e mirado muchas veces esa misma imagen, que encontré en Internet, como el que se embosca en la espesura para ver sin ser visto. Yo no había nacido entonces, como tampoco había nacido cuando ocurrieron las escenas que me han interesado al cabo de los años. En todas ellas mi padre tiene menos años que los que tengo ahora, aunque el recuerdo y el apego al orden biológico hacen que me resulte difícil admitir que hubo algún tiempo en que mi padre era más joven. Quien tomó la instantánea debía estar situado a una cierta distancia, en algún lugar C DON JOSÉ IGNACIO DÍAZ DE RÁBAGO CASANOVA DR. INGENIERO DE CAMINOS, CANALES Y PUERTOS D. JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ GIL FALLECIÓ EN MADRID EL DÍA 24 DE FEBRERO DE 2007 Habiendo recibido los Santos Sacramentos FALLECIÓ EN MADRID EL DÍA 23 DE FEBRERO DE 2007 a los setenta y ocho años de edad Habiendo recibido los Santos Sacramentos D. E. P. Su mujer, Pilar Mazón de la Peña; hijos, Pablo, Sergio y Belén; hijos políticos, Agueda Areilza, Leticia Pemán y Alexander Fuller; nietos; hermanos políticos, Pilar Villar, M. Carmen Mazón, Cándido Izquierdo, José Enrique Mazón, Fernanda Satrústegui y Teresa Born; sobrinos y demás familia RUEGAN una oración por su alma. La misa funeral por su eterno descanso tendrá lugar el sábado, día 3 de marzo, a las doce treinta horas, en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora (Aravaca) (2) D. E. P. Su esposa, Carmen Magro Huerta; sus hijos, José Ramón y Carmen; sus hijos políticos, Paloma y José Manuel; sus nietos, Paloma, Laura, Cristina y Sergio y demás familia RUEGAN una oración por su alma. El funeral se celebrará el próximo jueves, día 1 de marzo, a las veinte horas, en la parroquia de San Antonio del Retiro (Duque de Sexto, 9) de Madrid. (2)