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40 INTERNACIONAL La lucha contra el terrorismo en Colombia DOMINGO 25 s 2 s 2007 ABC Los tentáculos de los paramilitares La detención de nueve congresistas y del jefe de la inteligencia, acusados de tener nexos con las fuerzas de extrema derecha, vuelve a reflejar el enorme poder paramilitar. Aún se esperan más capturas POR ALEJANDRA DE VENGOECHEA CORRESPONSAL cillas de las AUC están presos tras un cuestionado proceso de paz en el que el gobierno de Uribe prometió desarme, a cambio de no extraditarlos a los EE. UU. y no más de ocho años en prisión para delitos considerados de lesa humanidad. Pero las irregularidades han ido más allá del simple perdón y olvido, como varias ONG internacionales han bautizado este proceso. La semana pasada terminaron entre rejas el jefe de la Policía secreta colombiana, nueve congresistas y seis alcaldes. La ex canciller, María Consuelo Araújo, tuvo que renunciar a su cargo luego de que su hermano, el senador Álvaro Araújo, hiciera parte de la parapolítica como se conoce a esta alianza entre políticos y paramilitares. Y es que según un estudio publicado por la ONG Corporación Nuevo Arco Iris, la misma que denunció la asociación de las AUC y los sectores políticos en los comicios legislativos de 2002, en las votaciones de 2006 llegaron más congresistas a ocupar una curul (escaño) con el apoyo electoral de los paramilitares. Cuando todos creían que de las regiones que controlaban iban a salir menos políticos, salieron 33 senadores y 50 representantes a la Cámara, cifra muy cercana a la que definió Salvatore Mancuso- -líder de las AUC- -cuando hablaba de tener infiltrado por paras al 35 por ciento del Congreso explicaba el analista León Valencia. Esta semana, con tanto político entre rejas, la tesis pasó del dicho al hecho. Con una tendencia no menos preocupante. Sergio Caramagna, jefe de la misión verificadora de la Organización de Estados Americanos (OEA) para el proceso de paz con las AUC, alertó sobre la existencia de 22 nuevos grupos paramilitares en el país, conformados por casi 3.000 combatientes. La desmovilización de paramilitares y su reinserción social son esenciales para un proceso de paz resaltaba por su parte el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Fácil de decir pero no de hacer. Según Frank Pearl, el consejero para la reintegración, 4.731 desmovilizados están perdidos. Los restantes reciben 161 dólares mensuales de ayuda y pasan sus días en albergues, sin trabajo. La gente nos mira con desconfianza. No quiere contratar personas que han matado o pueden convertirse en informantes decía uno de ellos. Los empresarios no lo niegan. Miembros de la asociación de familiares de militares secuestrados en Bogotá EFE Gesto histórico de Uribe con los familiares de secuestrados, que podrán negociar con las FARC El Gobierno anuncia en un comunicado que ha autorizado ya los contactos a la esposa del senador Jorge Gechen Turbay A. V. BOGOTÁ. En 2003, cuando la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt apenas llevaba un año secuestrada por la guerrilla, aterrizó en Manaos, Brasil, un avión militar francés. Adentro viajaban 11 pasajeros con pasaportes diplomáticos y cinco tripulantes, y su misión era rescatar a Betancourt, ciudadana franco- colombiana, y trasladarla a París para que recibiera tratamiento médico. La misión fracasó y el escándalo diplomático fue grande. Francia había negociado por debajo de cuerda con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC, primera guerrilla del país) sin el aval del presidente Álvaro Uribe. Desde entonces familiares de los llamados canjeables -57 secuestrados políticos que las FARC buscan cambiar por 500 guerrilleros presos- -han intentado de todo un poco para verlos libres. Todos los años, por ejemplo, cuando se acerca el Día de la Madre, Juan Carlos Lecompte, el esposo de Betancourt, se sube a una avioneta y lanza millones de papeletas sobre las selvas del sur de Colombia con fotos de los dos hijos de Ingrid y mensajes de amor. Incluso hasta les ha ofrecido a los guerrilleros intercambiarse por Ingrid. Uribe, un hombre a quien las FARC le asesinaron a su padre en 1982, se ha mostrado inflexible frente a las demandas pese a que varios secuestrados- -entre ellos un ex ministro y un gobernador- -han sido asesinados por la guerrilla en intentos de rescate. Por eso fue sorpresivo que al cerrar la semana, y justo 24 horas después de anunciar que intensificaría los ataques contra las FARC pues habían fracasado las gestiones para un acuerdo humanitario, Uribe autorizara a los familiares de las personas secuestradas a buscar un contacto directo con el grupo guerrillero. El presidente autorizó, a través de doña Lucy de Gechen, esposa del senador secuestrado Jorge Eduardo Gechen Turbay, a los familiares de las personas secuestradas a buscar un contacto directo con las FARC decía el comunicado del Gobierno. Tras admitir que deberá acordar los procedimientos y medidas de seguridad para buscar los acercamientos con las FARC, la esposa de Gechen, plagiado en 2002, agradeció la autorización de Uribe. Los familiares no podemos cruzarnos de brazos hasta esperar si algún día vuelven a salir de la selva o no los entregan en bolsas plásticas puntualizó. Coincidiendo con el quinto aniversario del secuestro de Ingrid Betancourt, Uribe da un giro a su política BOGOTÁ. Llegaron borrachos a El Salado, un caluroso pueblo al noreste de Cartagena de Indias, una mañana de febrero, ya hace siete años. Cuentan los pocos que pudieron sobrevivir a una de las peores matanzas que los 300 hombres pertenecientes a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) como se hicieron llamar esos grupos de extrema derecha creados en los ochenta para combatir a las guerrillas de izquierda, entraron al pueblo gritando, listos para matar. Primero sacaron de sus casas a unos cuantos habitantes y asesinaron a más de una docena con un simple disparo en la sien. Después lo celebraron, bailaron, bebieron ron. La fiesta de la muerte duró dos días. Torturaron, apuñalaron, decapitaron, violaron, asesinaron a 36 personas. Nos mataban como a cerdos le dijo entonces una de las víctimas al corresponsal del New York Times Pero los colombianos ya estaban anestesiados con tanta violencia. En más de cuatro décadas de conflicto armado, éste país andino, primer productor de coca en el mundo, había visto de todo lo malo un poco: narcotraficantes que hacían estallar aviones en pleno vuelo para deshacerse de un candidato presidencial; guerrilleros que convirtieron a Colombia en la meca del secuestro, y los paramilitares que, con sus sanguinarios métodos, cambiaron para siempre las vidas de tres millones de colombianos entre masacrados, torturados, desaparecidos, asesinados. Por eso, cuando el abogado Álvaro Uribe Vélez, reelecto hasta 2010, inició su primer mandato en 2002, prometió dos cosas: que derrotaría a la guerrilla, fortalecida tras cuatro años de fallidos diálogos con el entonces presidente Andrés Pastrana, y que iniciaría un proceso de paz con los paramilitares. Hoy, más de 30.000 hombres están desmovilizados y 57 cabe- Paras en el Congreso