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S 6 24 2 07 EL DIARIO DE JENNIFER ZAMBUDIO 16 S 6 LOS SÁBADOS DE ROSA BELMONTE Fotos no, por favor as fotos las carga el diablo. No, si al final las tribus primitivas van a estar en lo cierto. Lo de menos es que te roben el alma, lo peor es la cara que se te queda para los restos. Mira a la ministra Salgado, compuesta, sin ley y retratada cabizbaja en los periódicos. Qué descortesía para con una dama. La cabeza bien alta, siempre, siempre, que si no las carnes se caen y de los anillos del cuello plegado deducen que ayudaste a Noé a meter la pareja de jirafas en el arca. Que la cabeza hay que llevarla bien alta lo descubrí poniéndole el candado pitón a la moto, al verme la cara inclinada sobre el retrovisor. Menudo susto. Como si me hubiera dado la vuelta en la cama y me hubiera encontrado a De Juana Chaos. Últimamente estoy obsesionada con las fotos (y con la edad) 37 años no es nada pero dependerá de con qué lo compares. Comparados con los 17 es mucho. Estoy obsesionada con mis fotos y con las de los demás. Con las de mis clientes, por ejemplo. ¿Será posible que haya gente que en un divorcio se pelee por el álbum de la boda? La primera vez que me pasó pensé que había dado con unos pirados. Una cosa es que quieras recuperar el anillo que tu madre le dio a tu mujer, que siempre ha estado en la familia y no se lo va a quedar esa puta, ya se lo darás tú directamente a la niña. Y otra cosa es repartirse las fotos de los chiquillos, pero las de la boda... O las del viaje de novios, todavía más rarito. Hombre, por Dios. A ver, si te separas o divorcias porque no puedes ver al otro ni en pintura ¿qué sentido tiene querer verlo en fotografía? Pues nada, hay que ir al buscar al fotógrafo y que haga copias. Bueno, y hay que ver las fotos. Para quemarlas y enterrar las cenizas. Qué pelos, qué ropas, qué caras. Madrid 1986. Parezco Sofía Petrillo en Las chicas de oro Vuelvo a cuando teníamos 17 años y estábamos en COU porque acabamos de celebrar en el colegio una reunión de antiguas alumnas. Julia ha montado una de campeonato. Primero se fue a la orla y fotografió uno a uno los caretos. Luego hizo unas acreditaciones personales con las fotos de COU y el nombre respectivo. Así cuando nos viéramos caeríamos, sobre todo mirando la pechera porque había algunas caras que en persona resultaban irreconocibles. Echabas primero el ojo a la acreditación, subías la mirada y veías en qué se había convertido la gorda de Isabel Castroviejo, que, por L Al menos Tunick te retrata salvándote la cara... quitando a esa insensata de la quinta fila cierto, gastaba las mismas gafotas que ahora luce Marc Jacobs. La ex gorda se podía reír perfectamente de la ex tía buena de la clase, Judith Delso, que parecía que se hubiera escapado del museo de las momias de Guanajuato. Cómo se estropean los cuerpos, que diría Lina Morgan. Y cómo se reducen. Si parecía Sissy Spacek, pero no en Carrie ahora. Judith era la única a la que perjudicaba la comparación entre el antes y el después. Todas las demás habríamos pegado fuego a las acreditaciones, a semejante material gráfico sacacolores. Pero ella, pobre, me temo que la va a enmarcar. También le pidió a Julia una copia del DVD que había hecho para la ocasión y que pasaba en una pantalla gigante. Trozos de Segunda enseñanza (especialmente aquellos en los que salía Javier Bardem) España entrando en la CEE, Fraga dimitiendo como presidente de Alianza Popular, el Challenger desintegrándose, Isabel Pantoja reapareciendo en un teatro, Angelica Huston pintándose ojeras en El honor de los Prizzi Chernobyl, Dinastía la muerte de Borges, la de Cary Grant (ay) Y como banda sonora, El muro de Pink Floyd (que era una mezcla entre cantos gregorianos y los rezos de Los Sabandeños) El calor del amor en un bar de Gabinete Caligari y, claro, Duncan Dhu. Como si lo hubiéramos ensayado nos pusimos todas a cantar berrear: Dime tu nombre y te haré reina en un jardín de rosas, tus ojos miran hacia el lugar donde se oculta el día... Aunque en realidad mis ojos miraban a las fotos de las acreditaciones. Si se veían hasta las hombreras de quarterback que llevábamos. Esas fotos no te roban el alma, te roban la dignidad, si alguna vez la tuviste. ¿Será posible que haya gente que en un divorcio se pelee por el álbum de la boda? La primera vez que me pasó pensé que había dado con unos pirados