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10- 11 S 6 LOS SÁBADOS DE LUGAR DE LA VIDA Colores de México odo resulta soso, la luz, la vegetación, la comida, la gente, la casa, cuando se vuelve de México. Allí se disponen las viviendas en terrazas, de tal manera que desde los barrios más humildes a los más ricos el conjunto imita la forma de las pirámides. En Valle de Bravo, se aprecia alrededor del gran embalse que llaman lago, la decoración mexicana en todo su esplendor de colores y de espacios, siempre amplios, con grandes ventanales para que entre esa luz rotunda, nada melancólica, que tiene México. Las fachadas que cuelgan sobre el agua son amarillas y naranjas y alguna de un azul añil que solo he visto en México y en las casas de los indianos. Llaman la atención los jardines, llenos de macetas. Al contrario de lo que sucede aquí donde, en general, las macetas son pequeñas y variadas, en México la maceta no se abarca con los brazos y tienen la hermosa costumbre de elegir, de no querer plantarlo todo, y si se decantan por los helechos, no hay una, sino diez grandes macetas juntas con la misma especie de helecho; y si se deciden por las calas, que llaman alcatraces por tener los mismos colores la corola que su plumaje, todo en un mismo patio es flor de alcatraz y el efecto es tan puro y tan limpio y tan decidido como el carácter de esta tierra llena de matices, pero clara y rotunda. Esto les viene del periodo precolombino pues las pirámides de Teotihuacán, que hoy son grises y negras porque se ve la piedra volcánica con la que se construyeron, estaban recubiertas por estuco de un rojo cereza, y el suelo era blanco, y en las casas que las rodeaban y que hoy son las ruinas de una casa sobre la otra, quedan restos de estos colores, incluso loros verdes, y agua azul y caracolas de mares lejanos. Todo tenía los mismos colores del collar, hecho por los indios del norte, que llevaba puesto la semana pasada nuestro guía Odilón Jiménez. Nos explicó el collar con tanto detalle, el sol, la luna, lo sublime, lo eterno, que le pedí a mi marido que se lo comprara. Jiménez se negó. Pero no por ese orgullo que es enjuto y es gris, sino por la colorida alegría de no venderse. Entonces aprecié el coloreado espíritu de su raza que se ha filtrado por las pirámides del tiempo. T Mónica FernándezAceytuno La compañía de los bonecos de Santo Aleixo esperando que suba el telón ABC Marionetas POR BELÉN RODRÍGUEZ CORRESPONSAL EN LISBOA Palabras de madera C uenta la historia que estos títeres nacieron en la aldea que hoy les da nombre, Santo Aleixo, en el Alentejo portugués. Son semejantes a las marionetas del sur de Italia y del norte de Europa, pero con un tamaño mucho menor, entre veinte y cuarenta centímetros. El viejo Nepomucena, natural de Santo Aleixo, fue quien fabricó estos muñecos a mediados del siglo XIX, cuando, tras verse envuelto en una pelea en la que resultó muerto un hombre, se refugió en São Romão, Vila Viçosa, próximo a la frontera española, y comenzó con ellos un nuevo oficio. Una caja con aquellos títeres- -o bonecos muñecos en portugués- -y los textos tradicionales llegaron a manos de Manuel Jaleca, gracias a una herencia recibida por su mujer, y a través de él se mantuvo el espectáculo durante varias décadas. Fue entonces cuando apareció Antonio Palhinhas, un campesino con grandes dotes de improvisación que acabaría por comprar los restos de la compañía. Desde 1980, las marionetas y textos pasaron al Centro Cultural de Évora, capital del Alentejo, y son propiedad del Centro Dramático de dicha localidad. Un grupo de actores profesionales dan vida hoy al espectáculo que recoge una parte importante de las tradiciones alentejanas y ya han participado en muchos certámenes internacionales en países como España, Bélgica, Holanda, Ínida, China o Rusia. Para estas funciones, se optó por realizar unas réplicas fielmente reproducidas con la colaboración de Joaquim Rolo, artesano alentejano y amigo de la familia Talhinas, y dejar reposar a los muñecos originales, expuestos en el Teatro García de Resende, mientras se construye el nuevo Museo de los Muñecos. Para todos los públicos Los bonecos son divertidos, charlatanes, descarados, sin pelos en la lengua... Estos títeres alentejanos representan a lo largo del año una serie de espectáculos adaptados a cada época y a cada público. En Navidad, no falta la semana de representaciones sobre el nacimiento del niño Jesús, y son habituales las funciones relativas a la Pascua y al capítulo bíblico de la creación de Adán y Eva, además de otro tipo historias. La puesta en escena es sencilla: un retablo de madera y tejidos floreados reproducen un palco tradicional en miniatura, con escenarios pintados en papel y con iluminación propia (un candil de aceite) Las marionetas son de madera y corcho y gracias a su vestimenta se puede fácilmente reconocer el personaje que representan. La guitarra portuguesa acompaña estas representaciones en las que las cantigas se interpretan en directo y los textos transmitidos oralmente son una fusión de la cultura popular y de la literatura erudita. Poesía, música, experiencias de esta rica región portuguesa siguen hoy vivos en estos muñecos que han llegado a todos los rincones del mundo. Y para recompensar todas las invitaciones que cada año reciben para actuar fuera de su lugar de origen (siempre en su lengua materna) cada dos años se organiza en Évora la Bienal Internacional de la Marioneta, un encuentro fascinante donde no faltan títeres procedentes de diversos países. Teatro Garcia de Resende Praça Joaquim António de Aguiar. Évora. Telfs: (00351) 266 703 112 266 741 181 www. evora. net cendrev teatro. htm