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24 2 07 AIRE LIBRE Un momento de las carreras que se celebran en estas fechas, desde hace un siglo, sobre el hipódromo de hielo de Saint Moritz St Moritz Un frío de lujo (Viene de la página anterior) Deporte y subastas de joyas blancas (1928 y 1948) Y aun más, este pasado fin de semana celebró los 100 años de la prueba hípica más espectacular: el White Turf, en el prodigioso hipódromo sobre el hielo del lago de St Moritz. El viejo Badrutt, que haría de una aldea no mayor que Baqueira el centro del mundo y de los titulares de sociedad, había visto que la laguna que ocupa todo el valle durante el año multiplicaba la superficie útil al helarse en invierno y convertía el lago en cancha multiusos: hípica, criquet, polo (hace días concluía el Campeonato del Mundo Cartier sobre nieve) curling patinaje, trineo tirado, carreras de coches y hasta aeródromo (en 1919 voló el primer avión del lago de St. Moritz a Londres) Siempre afanoso, en 1878 se trajo de la exposición universal de París el primer arco voltáico de toda Suiza para instalarlo ante su hotel y, en 1896, hizo rodar el primer tranvía eléctrico del país para bajar a los baños, el primer remonte y el primer teleférico, Badrutt compraba y renovaba sin parar hasta convertir el Palace en lo que aquella dama catalana, duquesa de Dúrcal, escribió en los años 20: Era necesario ser rico para ir, y joven para soportar la altura; así quedaban alejadas de St Moritz las dos fases más tristes de la vida: la pobreza y la vejez, y todo ese aspecto mediocre de las ciudades compuestas por todo lo contrario: pequeña burguesía, proletarios, gentes de ideas provincianas. Cada vez que bajaba de Saint Moritz tenía la impresión de bajar a la realidad des- Los pioneros, a los que enseñó a disfrutar del frío el clarividente Badrutt pués de unos meses de sueño dorado Abajo, en la realidad de Madrid, su marido don Fernando de Borbón le hacía, en tanto, una bella hija a Pastora Imperio. El Palace de St Moritz se había convertido en el salón del orbe, un lugar para ver y ser ser visto cada temporada, jugar al bridge ante ventanales abiertos a los Alpes, donde los Van Cleef tienen siempre mesa reservada, o coquetear entre pieles ante inmensas chimeneas de mármol. Los Romanov, los Lancaster y los Hohenzollern habían tirado de la aristocracia que merecía ese nombre. Tras ellos, los Krupp, Burda, Flick, Opel y Sachs fueron seguidos por Puccis, Guccis, Agnellis y Pradas. Y estos a su vez por Onassis, Livanos y Niarchos, Van Cleef, Romanov, Krupp... tras los que vendrían jeques y millonarios japoneses, chinos e indios, como Lakshmi Mittal cuya villa costará 44 millones. El Palace tiene unas tarifas de hasta 12.500 euros la noche y su King Club sigue siendo el cobijo de aristócratas mundanos, estrellas y juerguistas rusos. Sólo en enero han aterrizado 54 jets privados cargados de brillantes y maletines de banco. Si un Gourmet International Festival intenta cada año sofisticar los paladares adinerados, Christies y Stoheby s han estado subastando joyas, mientras fuera nevaba y se escuchaban el relincho de los purasangre, listos para el White Turf. St Moritz. Un lugar donde lo menos democrático es protestar contra las pieles, y el frío es tan de lujo que se llama clima champagne dorado, fresco, seco.