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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE El Sha de Irán, de vacaciones con dos de sus hijos. Otros tiempos FOTOS: ABC rano, a cambiar de aires y tomar las aguas como se decía en el XIX. Pero tras baño, paseo y cacería, desaparecían escopetados en cuanto llegaba septiembre. El cantón de los Grisones era un lugar tan estéril, que no daba de comer a sus gentes, celtas latinizados que emigraban entonces a Rusia y a América y regresaban con nuevas ideas. De este espíritu emprendedor surgió el desafío lanzado, hace 150 años, por un posadero a sus ingleses: En pleno invierno se está mejor aquí arriba, a menos 10 que en un Londres neblinoso a 5 Si se atrevían a comprobarlo, estarían invitados hasta la primavera. Cuando cayó el invierno, trineos abigarrados llenos de baúles e ingleses empezaron a atravesar, por primera vez, el temible puerto de Julia, a 2284 metros. Al alcanzar sanos y salvos el hotel Klum, Johannes Badrutt salió a saludarlos en mangas de camisa bajo un sol radiante que iba a hacer mundialmente famoso el invierno en St Moritz: un lugar de alta montaña con 322 días de sol al año. Su apuesta estaba ganada, y costear la estancia de aquella extravagante comitiva hasta primavera era 322 días de sol una inversión cuyos réditos cosecharía su familia y la región por generaciones, en cuanto los británicos regresaran a Londres bronceados y saludables de su invierno en los Alpes. Los ingleses descubrieron que, efectivamente, el invierno podía ser puro y seco como la ginebra, y calentar como aquella. Y Badrutt empezó a ampliar, tecnificar y comprar dependencias colindantes, hasta levantar junto al Klum el primer Hotel Palace del mundo, idolatrado como el mejor de los mejores. Gracias al emprendedor Badrutt, St Moritz no sólo ha podido celebrar sus 150 años de atípica historia hotelera- -un 60 por ciento de sus hoteles es de 4 y 5 estrellas- -y de algo tan novedoso como una temporada alta de invierno, sino del propio nacimiento del deporte blanco. Aquí se inventó, entre otra media docena de deportes, el bobsled el skikjöring se cavó el primer tobogán de hielo cresta run y se corrió la primera competición de esquí, algo que sólo a un inglés podía ocurrírsele hacer con frío y en vacaciones. St Moritz ha sido el escenario de dos Olimpiadas (Pasa a la página siguiente) Guillermo Alejandro de Holanda y su esposa Máxima en las pistas Otro asiduo, el naviero Aristóteles Onassis con María Callas El Príncipe Alberto de Mónaco, en estos días pasados