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24 2 07 EN PORTADA La cara cocina y el complicado baño ¿Cómo se cocinaba en el XVI? La única forma era la chimenea de guisar, con fogones muy grandes y campanas enormes para absorber los humos, y con una canalización al exterior llamada chimenea. Se cocinaba con madera y carbón en cocinas comunes, que podían estar en los portales y en los patios de vecindad. Tener cocina en casa era muy caro pues podía poner en peligro la vivienda por los incendios, pero como la imaginación del español no tiene límite se idearon infinitos artilugios domésticos portátiles para cocinar dentro, por ejemplo, los anafres, que, al no requerir salida de humos, se instalaban en cualquier sitio, Curiosamente hasta el siglo XIX se comía mucho fuera de casa y había infinidad de sitios con platos preparados para comer allí o llevarlos a casa, y todo estaba muy controlado por las ordenanzas municipales. Había figones, bodegones y mesones y en ellos estaban las mejores cocinas. La compra se hacía a diario y el pastel, con una base de hojaldre y relleno de tocino y carne (como se siguen haciendo ahora) era la comida elemental del pobre, aparte de la olla, lo que demuestra que no hemos inventado nada. Hoy concebimos la comida, por influencia del XIX que fue decisivo en este arte, como un acto social y comunicativo de la familia, pero en los siglos XVI, XVII y XVIII no lo era, pues al estar la estructura de la familia tan jerarquizada, cada uno tenía su rol diferente (hombres y mujeres, padres e hijos) y comer a diario era un acto íntimo y solitario. La cuestión del agua fue otro cantar. En las casas su aprovechamiento fue máximo y cíclico. Había curiosas lavadoras y las cenizas sobrantes del brasero se utilizaban para colar la ropa, debido a la acción blanqueante, parecida a la lejía, que tiene la ceniza. De ahí viene el dicho de hacer la colada Con ceniza se lavó hasta la llegada, en el siglo XX, de la lavadora mecánica. También en el XX llegó el WC, un invento inglés que se desarrolla en los años 30, antes de la segunda guerra mundial, en EE. UU. Pero hasta ese momento, la cuestión de las cacas fue complicada. Por criterios moralistas en la Edad Moderna se definen los espacios masculinos (dormitorio, despacho, sala de fumar y retrete) y femeninos (el estrado, dormitorio, tocador. y la palabra retrete que aplicamos hoy tiene como base la intimidad del sitio en función de la acción, porque el término retrete era un espacio íntimo para el recogimiento del varón, no un artilugio o espacio higiénico. Sólo recientemente se ha asociado a la necesidad biológica. Antes hacían sus cosas en la alcoba o en la habitación principal, hasta que el cuarto de baño se convirtió en un espacio individualizado en el siglo XX. La Casa Cinco siglos de reformas Arriba, a la izquierda, un anafre del siglo XVII. Sobre estas líneas, una cocina de 1906 y abajo, armario de cocina compacto, de 2006, de Ikea, prototipo del mueble industrial Título: La casa. Evolución del espacio doméstico en España Páginas: 512 Editorial: Ediciones El Viso Precio: 125 euros De la jofaina (arriba) utilizada durante siglos al jacuzzi de hoy y al hidromasaje, pasando por el baño. Sobre estas líneas, un anuncio de 1924 de Casa González, en el Album Catálogo de la Exposición General de Sanidad de Higiene