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34 INTERNACIONAL SÁBADO 24 s 2 s 2007 ABC Juan Pedro Quiñonero AFGANISTÁN Y NOSOTROS uántos muertos es capaz de soportar la sociedad española en nombre de la solidaridad militar en la lucha contra el terrorismo, en Afganistán? ¿Cuál es la solidaridad mínima que puede asumir un país de la talla de España, como miembro audible y creíble en la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN? El gobierno español es muy libre, por supuesto, de retirar las tropas españolas presentes en Afganistán, como ya hizo al retirar las que se encontraban en Irak. De hecho, nadie le impide dialogar con ETA, aplazar indefinidamente el diálogo con Washington, incluso poner en cuarentena la presencia española en la Alianza Atlántica, sustituida, en nombre de la herencia del Al Andalus, por unas relaciones más intensas con la Liga Árabe, o una participación más activa en Mercosur o el Pacto Andino, en nombre de los tradicionales lazos de amistad Y esa reorientación de fondo de la diplomacia y la política de defensa encontraría numerosos apoyos parlamentarios e internacionales. La calurosa complicidad musulmana, rusa, venezolana y boliviana con la Alianza de civilizaciones, mal comprendida en Washington, la Unión Europea y la OTAN, justificaría conceptualmente tales decisiones. Quizá fuese sensato pedir, sin embargo, que los máximos responsables de la diplomacia y la política de defensa nacionales (de España: con esa bandera están presentes los soldados españoles en Afganistán y en el Líbano) tuviesen la honradez y la energía moral indispensables para ser capaces de explicar a la opinión pública con claridad y limpieza éticas sus concepciones en tan dramáticas materias. En este caso, el doble lenguaje (las razones humanitarias con las que se cubre con piedad desalmada una realidad atroz) tiene algo de cinismo sonámbulo, insensible al sufrimiento de quienes se juegan la vida, e indiferente a la incertidumbre del modesto ciudadano que intenta comprender cual es el puesto de su patria en el mundo. C Iraquíes chiíes rezaban ayer, viernes, en una calle del barrio de Sdar en la ciudad de Bagdad AFP Cien años de cárcel por violar y matar a una joven en Irak El sargento Paul Cortez, del Ejército de Estados Unidos, podría optar a la libertad condicional tras cumplir diez PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Paul Cortez, sargento del Ejército de Estados Unidos, ha sido condenado a un siglo de cárcel por su responsabilidad- -junto con otros cuatro compañeros de armas- -en la violación y asesinato de una adolescente iraquí de catorce años, además de la ejecución de la familia de su víctima para eliminar testigos. Tras un acuerdo judicial para evitar la pena de muerte a cambio de cooperar y declararse culpable, el suboficial podría recibir la libertad condicional en cuestión de una década. milares estipulaciones ventajosas a las recibidas por el sargento Cortez. Este siniestro pelotón de soldados estadounidenses, adscritos al 502 Regimiento de Infantería de la 101 División Aerotransportada, recibió el 12 de marzo del 2006 órdenes de establecer un control en la localidad de Mahmudiyah, al sur de Bagdad. Misión durante la que el grupo reparó en la joven iraquí Abir Kassem Hamza Janabi, que vivía con su familia en una casa cercana. Tras consumir alcohol durante su servicio, el grupo premeditó los detalles de su plan delictivo. Mientras dejaron a un compañero a cargo de la radio para disimular el abandono de su puesto, el resto del pelotón cambió sus uniformes de campaña por prendas oscuras, utilizaron un fusil de asalto de AK- 47, intentaron provocar un incendio e hicieron creer que la salvajada ocurrida en Mahmudiyah había sido perpetrada por insurgentes. Tras múltiples abusos sexuales de la adolescente iraquí, Steven Green asesinó tanto a su víctima de varios disparos en la cabeza, como a sus padres y una hermana pequeña de cinco años. Este brutal caso salió a la luz después de que algunos de los soldados implicados empezaron a analizar sus experiencias en combate cuando se les facilitó una especie de terapia de grupo para hacer frente al estrés emocional que les pudiera haber generado la captura, tortura y decapitación de dos compañeros de su unidad. Por otra parte, en un clima de broncas casi diarias entre el Legislativo federal y la Casa Blanca por la guerra de Irak, la nueva mayoría demócrata en el Senado de Estados Unidos ha anunciado su intención de plantear la semana que viene un procedimiento para revocar la resolución abrumadoramente aprobada en el 2002, por la que se autorizó el uso de la fuerza contra el régimen de Sadam Husein. Como alternativa, se propugna un nuevo mandato legislativo que imponga restricciones en el papel del Pentágono en Irak y fuerce una retirada gradual. Los suníes claman venganza por el ataque sexual a dos de sus mujeres ABC BAGDAD. Grupos de la insurgencia suní, entre ellos Al Qaida, anunciaron ayer que se vengarán por las supuestas violaciones cometidas por algunos miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes (cuyo personal es mayoritariamente chíi) denunciadas esta semana por dos mujeres suníes. El pasado domingo, una joven de 20 años denunció que agentes de la Policía la violaron en una comisaría de Bagdad mientras se encontraba bajo custodia policial. Anteayer se produjo otra denuncia de una mujer de 50 años, quien aseguró haber sido agredida sexualmente por miembros del Ejército iraquí el pasado 8 de febrero en su domicilio, en la ciudad de Tal Afar, en el norte del país. Además, el hijo del destacado político chií Abdulaziz al Hakim, líder del principal grupo parlamentario chií y perteneciente a la coalición gubernamental del primer ministro, Nuri al Maliki, fue liberado ayer tras 12 horas de secuestro por parte de las fuerzas militares estadounidenses que lo retuvieron cuando éste regresaba de Irán. El secretario de Al Hakim padre, Jamal al Sagheer, que dio la noticia de la liberación, no precisó si sus guardaespaldas permanecían todavía bajo custodia estadounidense. Terapia de grupo Steve Green, el máximo responsable de estas atrocidades contra civiles iraquíes perpetradas en marzo del año pasado, se encuentra a la espera de ser juzgado en la jurisdicción civil de Estados Unidos tras haber sido cesado en su condición de militar por trastornos de la personalidad Otros dos implicados, Jesse Spielman y Bryan Howard, también aguardan sus respectivos juicios castrenses. Mientras un tercero, James Barker, ya ha sido condenado a noventa años pero con si- A la espera de juicio Los demócratas ahora quieren revocar la autorización aprobada en 2002 para el uso de la fuerza en Irak