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ABC SÁBADO 24 s 2 s 2007 Tribuna abierta OPINIÓN 7 Daniel Portero de la Torre Presidente de la Asociación Dignidad y Justicia EL FISCAL MOLINA Y SU LUCHA CONTRA EL ENTRAMADO DE ETA A pesar de esta triste soledad del fiscal Molina, miembros de la Asociación Dignidad y Justicia siempre han estado apoyándole y tendrá todo el apoyo jurídico y mediático en el resto de macrojuicios que faltan por celebrarse contra el entramado de ETA F LACO favor le han hecho a uno de los mejores fiscales de la Audiencia Nacional en la lucha contra el terrorismo de ETA. Me refiero a Enrique Molina, fiscal encargado de defender la legalidad en el macrojuicio contra parte del entramado de ETA en el sumario 18- 98. Le han acusado de plegarse a los intereses del gobierno socialista y rebajar las condenas a casi la mitad contra los más de 50 acusados en el juicio más complejo de la historia de España. El juicio del sumario 18- 98, que comenzó con 62 procesados, y más de 2.000 tomos, es el que más acusados ha tenido en toda la historia de la democracia española. De hecho, ni siquiera el juicio del 11- M tiene tantos procesados ni tantos tomos- -algo más de 300- -en la fase de instrucción. Sin embargo, al juicio del sumario 18- 98 no se le ha dado la importancia que merecía. La Fiscalía de la Audiencia Nacional no ha facilitado los medios necesarios para que el fiscal Molina pudiera desarrollar su trabajo con las condiciones mínimas de logística; ha estado solo desde el principio hasta el final, sin ningún tipo de ayuda. rriko Tabernas, JarraiHaika- Segi, Udaltbiltza, Gestoras Pro Amnistía- Askatasuna, Egunkaria, etc, donde Dignidad y Justicia está personada como acusación. Ha sido Enrique Molina quién, junto al abogado Pedro Cerracín, sacaron adelante durante el año 2005 la acusación contra los dirigentes de la kale borroka (JarraiHaika- Segi) en la Audiencia Nacional y los que prepararon el recurso de casación ante el Tribunal Supremo que el pasado mes de enero les ha dado la razón y ha declarado terroristas a estas organizaciones y sus dirigentes. En diciembre de 2004, el fiscal Molina solicitó en su escrito de calificación provisional casi 1.000 años de prisión para los 62 procesados en el juicio del sumario 18- 98, y el 21 de noviembre de 2005 comenzaron las vistas orales en el pabellón de la Casa de Campo (Madrid) habilitado para juicios con numerosos procesados. in embargo, se le ha criticado su actuación en la calificación definitiva de la petición de penas de prisión en el sumario 18- 98, cuando lo que ha hecho es ajustarse a la jurisprudencia creada a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo en el macrojuicio contra Jarrai- Haika- Segi. Lo cierto es que, en los 14 meses de juicio, el actual fiscal jefe, Javier Zaragoza, solamente ha aparecido por el pabellón de la Casa de Campo el último día. Y lo triste, es que Zaragoza, mientras Molina leía ante la Sala el escrito de calificación definitiva y 4 horas antes de la petición formal de penas ante el Tribunal, se dedicó a indicarle a los periodistas las condenas que iba a solicitar su compañero. Recuerdo que Eduardo Fungairiño, fiscal Jefe de la Audiencia Nacional cuya dimisión a la fuerza fue provocada por el fiscal general Conde Pumpido, acompañaba todos los lunes al fiscal Molina y le proporcionó un administrativo que le ayudaba en la Casa de Campo, pero que Javier Zaragoza le retiró sin que haya encontrado una explicación lógica hasta el momento. A pesar de esta triste soledad del fiscal Molina, miembros de la Asociación Dignidad y Justicia siempre han estado apoyándole y tendrá todo el apoyo jurídico y mediático en el resto de macrojuicios que faltan por celebrarse contra el entramado de ETA, siempre y cuando el fiscal jefe y el fiscal general dejen trabajar a la persona más adecuada y con más conocimientos en estos asuntos: el fiscal Molina. S L a investigación del entramado etarra surgió en 1992 a raíz de la incautación a la cúpula de la organización terrorista ETA del documento Comisión de Proyectos Udaletxe en Bidart (Francia) En este documento se demostraba la vinculación de muchas organizaciones y empresas de la izquierda abertzale con la banda terrorista. Desde el año 1992 hasta 1998, la Guardia Civil y la Policía Nacional realizaron intensas investigaciones sobre la vinculación con ETA de cada una de estas organizaciones y empresas, todo ello con el objetivo de poder iniciar el primer procedimiento judicial contra el entramado etarra. Fue entonces, cuando en 1998, el juez Garzón dio comienzo a la fase de instrucción del sumario 18- 98 con el cierre cautelar del diario proetarra EGIN y sus empresas editoras y colaboradoras Orain S. A. Ardatza S. A. Erigane S. L. y Publicidad Lema 2000 S. L. así como el procesamiento de todos sus responsables. Posteriormente, se procedió al cierre de la revista Ardi Beltza y procesamiento de sus dirigentes por ser, junto a EGIN, el aparato mediático utilizado por ETA. Desde 1998 hasta 2002 se investigó y procesó a los responsables de las organizaciones internacionales de ETA: KHK, KEA y XAKI y de las empresas Gadusmar S. L, Grupo Ugao S. L. Untzorri BIdaiak S. L. por tratarse de algunas de las mercantiles del Proyecto Udaletxe que financiaba a parte del aparato internacional de ETA en América del Sur. Tanto EGIN como Ardi Beltza y todas estas empresas eran controladas por la organización KAS y su sucesora EKIN, y cuyos responsables también han sido acusados en el macrojuicio de pertenencia a ETA. Igualmente, fueron procesados los responsables de la Fundación Joxemi Zumalabe por ser un instrumento de KAS en la desobediencia civil dentro del País Vasco y seguir los dictados de la organización ETA. principios de la instrucción sumarial, Enrique Molina comenzó a estudiar este difícil entramado y ha sido la persona que indicaba al Juez Garzón las pautas a seguir en la investigación policial y judicial. Incluso, se iniciaron nuevos procedimientos contra el resto del entramado de ETA gracias a las investigaciones de este fiscal, tales como Batasuna- He- La Fiscalía de la Audiencia Nacional no ha facilitado los medios necesarios para que el fiscal Molina pudiera desarrollar su trabajo con las condiciones mínimas de logística A