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ABC VIERNES 23- -2- -2007 Varios laboratorios extranjeros quieren ensayar en España la vacuna anticocaína 91 Ian Wilmut, el padre de Dolly, frente a su creación, cuyo cuerpo disecado se conserva en el Real Museo de Edimburgo desde su muerte, el 14 de febrero de 2003 tud en el proceso de clonación. A los cinco años de vida, Dolly dio muestras de una variedad de artritis inusual para su edad, lo que volvió a provocar controversia sobre una prematura senectud del animal. La respuesta fue entonces que la artritis podía haber sido desarrollada tras una caída, o ser una consecuencia directa de las condiciones de vida de Dolly, sometida a la curiosidad científica y sin demasiado espacio donde moverse en el Roslin Institute. En cualquier caso, Dolly tuvo que ser sacrificada en la mitad de la edad estimada para una oveja, que es de 11 o 12 años, a raíz de una infección pulmonar, una dolencia que no resultaba extraña entre ovejas viejas, sobre todo si viven encerradas. Una última controversia tuvo lugar el año pasado, cuando en un pleito judicial por acoso interpuesto por un miembro de su equipo, Wilmut declaró que él no debía ser considerado como el padre de Dolly, y que en la publicación de los resultados sobre la clonación había restado importancia al papel jugado por algunos de sus colaboradores. Según Wilmut, dos tercios del protagonismo habían correspondido en realidad a Keith Campbell, supervisor del proyecto. Desde el nacimiento de la oveja Dolly la embriología ha conocido un gran desarrollo, en una pugna constante con las consideraciones sobre dónde están los límites éticos. Para muchos, éstos se están sobrepasando claramente en la nueva línea de investigación que promueve la creación de híbridos entre seres humanos y animales. A comienzos de este año, científicos británicos pidieron permiso para generar embriones mixtos de hombre y de vaca, con el fin de utilizar las células madre embrionarias resultantes en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y con el compromiso de eliminar los embriones a los pocos días de su creación, sin permitir que se desarrollen en un nuevo tipo de ser vivo. La ventaja aducida por los responsables del proyecto es que al utilizar óvulos de vaca- -al ser vaciados de su material genético el embrión pasa a ser en un 99,9 por ciento humano- -se supera la escasez de óvulos de mujer para la experimentación, extremadamente solicitados por todos los centros de investigación. para activar su desarrollo en el citoplasma de un ovocito desnucleado. Tal vez hubiera ilustrado mejor el avance científico: una célula diferenciada adulta es reprogramable, incluso puede revertir a etapas embrionarias generando toda la variedad de células de un organismo completo. Tras Dolly se extiende la clonación, vaca, cabra, cerdo, ratón, gran sorpresa la del gato clónico con el color cambiado, porque el ambiente también influye en caracteres externos. Información valiosa, en definitiva, para entender el creci- REUTERS César Nombela Catedrático de Biología de la Complutense DE LA CIENCIA AL MITO olly sería un carnero, de haber empleado el equipo escocés la célula de un macho Mixto de hombre y vaca D miento y la diferenciación celular, avanzar en la Medicina regenerativa. Otra cosa es el mito que algunos han querido hacer de la clonación humana, fascinados por un renacer a la vida embrionaria, que acabó dando antena a uno de los mayores fraudes científicos. ¿Crear embriones humanos clónicos? A la limitación técnica se unen las reservas éticas. Cuando reprogramar células madre adultas ya permite experimentar tratamientos en clínica humana. Y avanzar por el camino del éxito. Pleito judicial Carlos Martínez Alonso Presidente del CSIC PROMETEO, DOLLY L Más información: www. roslin. ac. uk www. nature. com nature dolly a asociación del siglo XX con los avances científicos, que representan el quantum, los bits y los genes, ha dado paso a la del siglo XXI, con la oveja Dolly. Así como los primeros constituyen las bases para entender los avances de la física, las nanociencias y las tecnologías de la información y las comunicaciones, Dolly ha abierto la ventana para entender mejor el tumultuoso rompecabezas de nuestro pasado, para mejorar nuestro presente y para modelar nuestro futuro. Dolly ha generado tal resplandor que ha venido a estremecer nuestra existencia, produciendo en algunos casos incluso la ceguera y socavando algunos de los principios de la tradición judeocristiana, como el del Árbol de la Ciencia, origen último de nuestra condena al sufri- miento, pero también de nuestra independencia. Las posibilidades de la transferencia nuclear y la modulación de las posibilidades de re- diferenciación celular han abierto caminos tan novedosos que ni los científicos más avezados hubieran soñado. No existen garantías de generar muchos Einstein a través del clonaje, ni interés en hacerlo, pero sí en avanzar en el conocimiento de la biología subyacente que, junto con la utilización de las células madre, embrionarias o adultas, constituyen piezas fundamentales de la investigación biomédica del presente y del futuro.