Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 23 s 2 s 2007 Tribuna Abierta ESPAÑA 31 Domingo del Pino Gutiérrez Periodista ESPAÑA, POTENCIA OS ministros de Asuntos Exteriores árabes se reunieron ayer en Madrid con su homólogo español, Miguel Ángel Moratinos, y las autoridades de la ciudad para constituir el Patronato de la recién creada Casa Árabe de Madrid. Hace tan sólo un mes estuvieron otra vez en la capital española para un encuentro llamado Madrid +15 que conmemoraba el quince aniversario de la primera y única, hasta ahora, conferencia internacional de paz sobre Oriente Medio. Tres meses antes se les había reunido una vez más en otra conmemoración llamada Barcelona +10 que celebraba el décimo aniversario de la Conferencia Euro- Mediterránea de Barcelona, de noviembre de 1995. A lo largo del año 2006, tanto el Gobierno como las múltiples instituciones creadas por él, lograron que otros muchos ministros y personalidades árabes viajaran a varias ciudades españolas con motivo de diferentes conmemoraciones, políticas o poéticas, relacionadas con el pasado o el presente árabe de España. arios de los proyectos más llamativos y simbólicos de esta legislatura están relacionados con el mundo árabe. A la cabeza de ellos la alianza de civilizaciones que, un año y medio después de presentada, aún debe dar a conocer en sociedad sus planes. Junto a esas movilizaciones españolas de carácter universal, otras varias iniciativas bilaterales están igualmente relacionadas con el mundo árabe. Entre ellas el famoso enlace, ahora ferroviario, bajo el Estrecho de Gibraltar que simboliza ese sueño tan humano de unir físicamente a las dos civilizaciones, occidental y árabe- islámica, también por el oeste. Desde que fuera propuesto hace ya dos décadas por el difunto rey Hassán II, el preproyecto de túnel bajo el Estrecho de Gibraltar, si la memoria no me falla, ha sido anunciado como mínimo en dos ocasiones anteriores. En lo que va de legislatura, varias instituciones existentes, algunas de ellas durmientes, como la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo de Sevilla; el Legado Andalusí y la Fundación Euro- Árabe de Altos Estudios, ambas de Granada; el Instituto Europeo del Mediterráneo, de Barcelona o el Comité Averroes, sin sede fija, se han visto revitalizadas gracias a la financiación de la Agencia Española de Coopera- CONMEMORADORA Y MEDIADORA Buscar en el pasado idealizado una inexistente jurisprudencia de paz en lo que en general fue una historia de confrontación, interiorizada como tal durante siglos de acumulación de vivencias por los pueblos europeos y árabes, solo dificulta los posibles compromisos actuales L tagonismo que no tiene el gobierno en la solución de los problemas euro- árabes modernos, presentes y futuros. Buscar en el pasado idealizado, a la manera de los salafistas islámicos, una inexistente jurisprudencia de paz en lo que en general fue una historia de confrontación, interiorizada como tal durante siglos de acumulación de vivencias por los pueblos europeos y árabes, solo dificulta los posibles compromisos actuales. El retorno, inspirado en la retórica, de la mayoría de las instituciones creadas a Granada, Córdoba, Sevilla y otras ciudades emblemáticas de la Iberia musulmana, tiene una doble y divergente lectura: el mundo oficial español ve en ellas la gloria de ese cruce de civilizaciones que invoca e idealiza; los árabes las viven, a través de la monumentalidad del legado arquitectónico y cultural que encierran como el Paradise Lost al cual, al igual que en la obra de Milton, debería seguir un Paradise Regained. spaña no ha conseguido crear una estirpe de grandes expertos y analistas del mundo árabe y los que existen, no ha logrado organizarlos alrededor de proyectos de investigación útiles y modernos; no dispone de centros de estudios árabes y musulmanes volcados hacia problemas contemporáneos, equivalentes a los europeos, y las instituciones públicas y empresariales se limitan a financiar aquellos centros que el gobierno o los gobiernos van creando ad hoc sin ningún plan y sin ninguna proyección que supere sus propias legislaturas. A finales de 1894, el norteamericano Hermann Casler inventó un aparatito que llamó Mutoscope, parecido al Kinetoscope de Thomas Edison, en el que un centenar de imágenes estáticas puestas a girar vertiginosamente producían la sensación de movimiento. La primera de esas maquinitas patentadas funcionaba echando una moneda de tres centavos por una ranura. Era aún un espectáculo de contemplación individual que duraba un minuto escaso. Nada que ver con la política exterior española, pero no deja de ser coincidencia que por esa ranura que pone en marcha el movimiento virtual, el Gobierno haya introducido a finales de 2006 un cheque de 582 millones de euros para los objetivos del milenio. La ONU, ese maravilloso organismo multilateral, será la encargada, con sus divisiones de felices funcionarios, de gestionar esa suma importante de dinero público español. Puede que haya llegado la hora de debatir sobre tanta ingenuidad. E V ción Internacional, AECI. Al mismo tiempo surgieron otras iniciativas parecidas, como Casa Árabe de Madrid y el Instituto del Mundo Árabe, que depende de ella, pero está instalado en Córdoba; la circunscripción electoral del ministro Moratinos y la institución aún sin sede que el secretario de Estado, Bernardino León, anima en su ciudad natal de Málaga. En enero de 2005, los Reyes sellaron solemnemente, en Tánger, con el rey Mohamed VI, el compromiso del Gobierno español de construir en Tetuán la que fue llamada Universidad de los Dos Reyes, cuyas segundas piedras deberán ser colocadas rápidamente para que pueda estar funcionando en 2008, tal como prometieron en septiembre de este año los ministros de Educación de España y Marruecos. Con ella se habrá cumplido el viejo sueño del ministro Moratinos de crear una universidad euro- árabe, que el Parlamento europeo aprobó en 1984, y que la Comisión Europea y la Liga Árabe tomaron a su cargo a partir de 1994, en lo que fue la Escuela Euro- Árabe de Negocios de Granada, que ahora ha perecido ante tanto proyecto español. Los institutos antes citados compiten hoy por un nicho propio, duplicando esfuerzos, convocando a las mismas personas sobre los mismos temas, sin que por el momento quienes les han creado intenten delimitar las actividades de cada uno de ellos. os árabes, por su parte, comienzan a impacientarse con tanto proyecto español que les asocia simbólicamente, pero en lo que no tienen participación real. Les preocupa también que tanta movilización de ministros árabes no tenga contrapartida en resultados prácticos. En efecto, lo principal, en relación con el conflicto de Oriente Medio o las grandes iniciativas europeas para el mundo árabe, tiene lugar fuera de España y con frecuencia sin participación española. A pesar de la pertinaz retórica sobre la España musulmana, la tradicional amistad hispano- árabe, la supuesta fraternidad convivencial de las tres culturas en aquel pasado idealizado, los conflictos entre Europa y los países del entorno mediterráneo de Europa sugieren que los esfuerzos principales deberían estar dirigidos a lograr ese pro- L