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ABC VIERNES 23 s 2 s 2007 ESPAÑA 29 Atrapados sin salida La investigación judicial por el incendio de una residencia de ancianos en Valencia en el que murieron cinco internos revela que estaban en la enfermería encerrados con llave, sin asistencia ni vigilancia dico y a una enfermera. La enfermería, de apenas 25 metros cuadrados, se convirtió en una ratonera sin escapatoria posible para los allí internados, cuatro hombres y una mujer de entre 30 y 80 años. Nadie les vigilaba; el material inflamable que allí se almacenaba- -oxígeno, alcohol, colchones, algodones- -avivó las llamas; las ventanas blindadas, el carácter ignífugo de las dos puertas y el que ambas salidas estuvieran bloqueadas, hizo el resto. David H. padecía un trastorno de personalidad y retraso mental leve. Aquel día, sobre las 18.00 horas, sufrió un ataque. Le redujeron el médico, José Vicente A. uno de los responsables, Juan Felipe G. y un trabajador. Entre los tres lo sujetaron en el suelo, lo medicaron por vía intramuscular, lo pasaron a la cama de la enfermería y lo contuvieron por muñecas y tobillos con las correas de seguridad relata la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Massamagrell en un auto reciente. Hora y media después saltaron las alarmas. En la enfermería había cuatro discapacitados más, una mujer, Martina G. y tres hombres, Vicente S. Manuel P. y Alberto M. padre, éste último, de los dueños de la residencia. Todos ellos eran enfermos sin ninguna posibilidad de moverse explica la juez. La enfermería estaba siempre cerrada con llave Así lo habían acordado el director, su hijo, el gerente y el médico, todos ellos imputados. Ese mismo día- -prosigue la jueza- -María Teresa E. enfermera de esta residencia estaba administrando la medicación en la enfermería cuando observó cómo David se encontraba agitado, con movimientos bruscos, moviendo la cama e insultándola No le dijo nada al médico. También está imputada. El facultativo se marchó. Había cubierto su jornada laboral. Estando todavía David H. alterado, al realizar un movimiento brusco en la cama, provocó una chispa Luego llegó el incendio, la evacuación del resto de internos y el recuento de cadáveres. Perecieron asfixiados. La Generalitat reconoció haber internado en este centro a 70 enfermos mentales sobre quienes ejercía la tutela judicial, pese a conocer que disponía de licencia para atender a ancianos pero no a discapacitados mentales. La jueza exime a la Administración de responsabilidad penal. ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. El pasado 28 de marzo, una bola de fuego se llevó por delante cinco vidas, las de cinco discapacitados psíquicos internados en la residencia de ancianos San Lorenzo de Brindis, en la localidad valenciana de Massamagrell. El mutismo entre los responsables de este centro privadoconcertado sobre la situación de los internos en la enfermería en la que perecieron fue total. La Generalitat Valenciana tampoco ofreció detalle alguno. Estoy convencida de que estaban vigilados y observados llegó a afirmar la consejera de Bienestar Social, Alicia de Miguel. Hoy, un año después y con el proceso judicial en su recta final, se ha sabido que no era así. Los enfermos estaban encerrados con llave en el interior de la enfermería, sin ningún tipo de asistencia ni de vigilancia Uno de ellos, el más joven, atado de pies y manos. Los otros cuatro, sin posibilidad de moverse por mor de la edad o de su quebrada salud. El médico se había marchado porque había concluido su jornada laboral; la enfermera no le comunicó la crisis que sufrió David H. el interno de 30 años, cuyos movimientos descontrolados hicieron saltar la chispa que desencadenó la tragedia. Lo dice la juez que instruye el caso, que ha imputado por un presunto delito de homicidio imprudente al director del centro, al hijo, al gerente, al mé- Bajo llave La juez ha imputado por un presunto delito de homicidio imprudente al director de la residencia, a su hijo, al gerente, al médico y a una enfermera