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ABC VIERNES 23 s 2 s 2007 Muere una soldado española en Afganistán ESPAÑA 13 Duelo en la aldea de Nodar El luto invade el pequeño pueblo lucense donde vivía la militar fallecida en Afganistán. Allí, en un ambiente de hondo pesar, familiares y amigos de la joven soldado trataban de consolar a sus padres LUCÍA ENGUITA FRIOL (LUGO) La solemnidad reinaba anoche la aldea lucense de Nodar, en torno a la vivienda de los padres de Idoia Rodríguez Buján, víctima mortal del ataque a una ambulancia blindada del Ejército español en Afganistán. Una decena de vecinos aguardaba en el vestíbulo de la casa en silencio total. Dentro, una docena de personas, unos sentados, otros de pie, acompañaban a los padres de la joven de 23 años. Era un duelo sin cuerpo, un velatorio sin siquiera un murmullo, en un duro compás de espera hasta que la fallecida sea repatriada hoy. Hacia las diez de la noche, un militar llegó para acompañar a los padres, cuyo dolor ya había empezado a ponerse de manifiesto horas antes, cuando recibieron la noticia del fallecimiento de su única hija, de 23 años. José Luis Díaz, tío político de Idoia, hablaba en susurros: Qué van a sentir sus padres, eso no tiene palabras, era hija única. Ella lo quiso así, marcharse voluntaria a un lugar tan peligroso. Cuando vas allí ya sabes lo que te puede esperar José Luis se lamentaba cabizbajo, hablaba de la madre de Idoia, su cuñada política. Pobrecita, le han venido varias de golpe en referencia a la muerte de otros familiares cercanos. Un grupo de militares llega ayer a la casa de la soldado para dar el pésame a sus padres corral a la derecha de la casa, donde unos perros ladraron sólo cuando empezó a llover con furia. En el municipio de Friol, a 21 kilómetros de Lugo, a la hora de las noticias no había ni siquiera gente en los bares, las calles estaban desiertas, los vecinos aguardaban en sus casas para escuchar en televisión las últimas noticias sobre la tragedia de Idoia, una muchacha de quienes todos hablan allí con respeto y mucho, mucho cariño. Ecelia María Antoño Santos, vecina de una casa situada a treinta metros de la de Constantino Rodríguez, padre de Idoia, se echaba a llorar al recordar a la chica: Era una rapaza muy cariñosa, todos la queríamos, no es porque haya J. SIMAL Trasiego de vecinos Los vecinos seguían entrando y saliendo de la casa, una vivienda de campesinos, con un muerto, hablaba y se reía con todos Los padres de la militar fallecida atendieron durante horas, con enciomiable entereza, a los medios de comunicación, pero al caer la noche les venció el dolor y se recogieron en el interior de la vivienda, arropados por sus familiares y vecinos, para guardar el duelo por su hija.