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6 OPINIÓN VIERNES 23 s 2 s 2007 ABC AD LIBITUM SARCÓFAGOS ÍDOLOS DE LA CUEVA PARA LA TELE L periodismo, aunque muchas veces no lo parezca, es un oficio sin el que la sociedad se desmoronaría por falta de argamasa. La actualidad bien contada y honestamente valorada constituye el nexo capaz de enlazar distintas familias de intereses y hacer que todos, moros o cristianos, por la derecha o por la izquierda, nostálgicos o ansiosos de futuro, entendamos como propio el marco social en que estamos instalados. Del mismo modo, los soportes sobre los que los periodistas realizamos nuestra tarea- -los medios de comunicación- -deben estar, como empresas, atentos al beneficio que financie la libertad M. MARTÍN del conjunto y, como corFERRAND poraciones de servicio al público, sensibles a la demanda social y atentos a un mínimo ideario, más ético que político, que pueda servir de referencia a sus trabajadores y a sus lectores, oyentes y espectadores. En el periodismo, tanto en su dimensión profesional como en su realidad mercantil, hay una cierta dosis de incertidumbre que se resume muy bien en algo que escribía Mariano José de Larra: (El periodista) no debe decir nunca como El Universal- -este periódico sale todos los días excepto los lunes- sino decir: de este periódico sólo se sabe de cierto que no sale los lunes La única gran diferencia entre el periodismo de Larra y el de nuestros días es la distinta escala económica en que se produce el fenómeno. Cuatro redactores y un tallercito podían elaborar dignamente uno de los cuarenta periódicos que, en los años veinte, salían en Madrid. Las grandes televisiones de hoy son industrias potentes que cotizan en Bolsa o, en rara convivencia entre lo público y lo privado, despilfarran con cargo al Presupuesto. Dejando aparte las televisiones privadas, cuyos responsables tendrán dificultades para aprobar el examen de la Historia por haber implantado una dosis cotidiana de bazofia para la alimentación espiritual de los ciudadanos; tenemos ahí creciente y gastoso el caso de las públicas. ¿Algún demócrata aceptaría la existencia de periódicos impresos de propiedad estatal? ¿Por qué una mera diferencia técnica en el procedimiento de su factura invierte el valor en el caso de unas televisiones que, además de costarnos una fortuna, sirven prioritariamente los intereses políticos y electoreros del Gobierno en que se cobijan? En las últimas horas, el caso de José María García censurado en TVE o el esperpento de Fernando Sánchez Dragó en su arengario de Telemadrid, vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de una solución a un problema más hondo y trascendente de lo que quiere reconocerse. Sólo creo en una solución solvente: el cierre urgente y definitivo de todas ellas, clónicas unas de otras con la única diferencia de la sigla a la que rinden tributo. Para mayor seguridad deberán cubrirse sus sedes con sarcófagos de hormigón al modo en que lo hicieron en Chernobyl para evitar las radiaciones. ELEGÍA DE LA BOMBILLA todavía no ha firmado el Protocolo de Kioto- -reduciUANDO yo era pequeño mi padre solía comrá en nada menos que 800.000 toneladas sus emisiones prarme unos tebeos importados de México anuales de dióxido de carbono. que, bajo el título general de Vidas Ilustres Si las bombillas de nuestros vecinos de las antípodesplegaban en viñetas coloreadas las biografías de das vemos cortar, me digo, más vale que pongamos las los grandes hombres y de algunas (muy pocas) grannuestras a remojar, aún a costa de provocar cortocirdes mujeres. Fue en uno de ellos donde descubrí a Thocuitos sentimentales. De manera que, tal como están mas Alva Edison, apodado el mago de Menlo Park las cosas, es muy probable que en los próximos años De la vida de aquel prolífico inventor, cuyo mayor métengamos que ir formalizando el duelo por rito fue, sin duda, un extraordinario sentido esas compañeras fieles e infatigables- -a pepráctico que le permitió acomodar sus descusar de que duren menos que sus sustitutas brimientos (a veces, simples mejoras de los fluorescentes- -con las que todos los que estade otros) a la producción industrial en masa, mos vivos nos hemos acostumbrado a poner dise me quedó grabada para siempre una anécdoque a las tinieblas a las que nos había condenata apócrifa. Una noche, cuando Tom era sólo do un Dios severo. Y gracias a cuyo resplandor un chiquillo, se vio obligado a ejercer de imnos hemos dejado las cejas leyendo libros y liprovisado enfermero de un médico que intenbros que debieran habernos hecho mejores. taba salvar la vida de un herido. El lugar donMANUEL Como pretendían aquellos tebeos suasorios y de se encontraban estaba muy oscuro, y la teRODRÍGUEZ edificantes y mentirosos. nue luz de las bujías no facilitaba el urgente RIVERO La bombilla incandescente- -qué magia la trabajo del galeno. Menos mal que el niño Edide ese filamento que se calienta hasta el rojo son encontró un par de espejos que, tras ser blanco y de repente sucede el fiat lux más laico- -se esdispuestos sabiamente en torno a las velas, multiplitá convirtiendo en una apestada. En un detritus de caron la iluminación de la estancia y permitieron cuotra época, un coprolito técnico de una civilización inrar al accidentado. Aquella habría sido la primera mersa en la idea de Progreso sin moral, y a la que se le huella de una obsesión que llevaría al inventor, emudaba un ardite el agujero ozonesco y otros agujeros. lando a Goethe, a buscar siempre más claridad. De En una pequeña asesina del medio ambiente cuyo peahí a atribuirle la invención de la bombilla eléctrica cado residía en que sólo convertía en luz alrededor de sólo había un paso. un diez por ciento de la energía que necesitaba para He recordado la aleccionadora anécdota mientras hacer su trabajo. Y, quizás (soy de natural malpensame enteraba por la prensa de que el ministro austrado) en que era muy barata. liano de Medio Ambiente ha anunciado que, para Adiós, bombilla, adiós. Tal vez nuestros nietos só 2010, se habrá prohibido allá lejos el consumo de las lo sepan de ti cuando admiren tus sutiles curvas cristradicionales bombillas como fuente de luz pública y talinas- -ya ciegas para siempre- -polvorientas e doméstica. Las viejas lámparas incandescentes, cuyo inertes en las vitrinas de los museos de Arqueología diseño apenas ha variado en los últimos 125 años- -un Industrial. Probablemente no lejos de los libros de pacasquillo, un filamento, alambres, y una ampolla de pel- -de los que tan cómplice fuiste, noche tras novidrio- -pasarán a la historia a cuenta de su escasa che- -y de los periódicos (también de papel) en los que eficiencia energética y de su culposa contribución al nosotros, sus depredadores antepasados, nos enteraviciado de la atmósfera. Con sólo poner en práctica esmos un día de que te estabas apagando para siempre. ta medida, Australia- -que, miren ustedes por dónde, E C ¿Y qué misión de paz tan rara es esa en la que también hay muertos como en una guerra?