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4 OPINIÓN VIERNES 23 s 2 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EL TERRORISMO, MAYOR PROBLEMA LAS AMISTADES PELIGROSAS DE PRODI PENAS un año ha durado la compleja coalición que formó Romano Prodi con más de una docena de partidos, cuyo único nexo en común- -como se ha visto ahora- -era desbancar del Gobierno a Silvio Berlusconi. La insurrección de un par de senadores comunistas ha derribado al Ejecutivo y ha sumido a Italia en una nueva tormenta política en el peor momento, con el país lleno de asuntos cruciales pendientes de resolver. Ahora se ve que la coalición no era tanto de centro- izquierda como se pretendió, sino una macedonia sustentada por grupos radicales. Tratar de ocultarlo bajo las palabras, no ha impedido constatar que es muy mal negocio condicionar los grandes proyectos políticos al albur de minorías estridentes. Las combinaciones como la que formó Prodi, basadas esencialmente en la aritmética, suelen ser engañosas e inestables; que un par de troskistas puedan hacer caer al Gobierno en pleno de uno de los países más importantes de Europa es todo menos razonable. El presidente de la República, Giorgio Napolitano- -él mismo ex comunista y, por tanto, en lo personal, no muy alejado de las posiciones de los que han propiciado la caída de Prodi- no tiene muchas fórmulas a las que acudir si no desea que se tengan que celebrar elecciones anticipadas. La principal de ellas es volver a encargar a Prodi la formación de un gabinete para que éste intente recomponer la heteróclita combinación de partidos con la que ha gobernado hasta ahora. Los dos senadores rebeldes han sido ya amonestados, y es muy probable que puedan ser sustituidos por otros parlamentarios a los que se supone un mayor grado de confianza, lo que permitiría mantener la coalición un tiempo más, por lo que se ha visto hasta ahora, al menos hasta la siguiente crisis. En efecto, la izquierda europea anda huérfana de ideas relevantes y no encuentra rumbo claro ni siquiera en el campo social, donde afortunadamente tiende a imponerse en todas partes el realismo posibilista. No es de extrañar que a Prodi le hayan atacado sus propios socios en A el capítulo de la política exterior, donde las posiciones temerosas en el caso de la lucha contra el terrorismo se ven abonadas por el viejo antinorteamericanismo que resucita ahora a cuenta de los errores cometidos por Estados Unidos en la ocupación de Irak. Si el ex presidente de la Comisión Europea creía que aplacaría a los extremistas con una retirada suave de Irak (inspirada electoralmente en la que ordenó Zapatero) ya ha visto que tiene socios insaciables que después de eso querrían ver a las fuerzas norteamericanas fuera de la base de Vicenza y tal vez al país abandonando la OTAN. Para Italia sería un descrédito mayúsculo que una aplastante minoría de dos senadores lograse la retirada de los 2.000 soldados en Afganistán y el abandono de la misión de pacificación en el sur del Líbano, en la que Italia se embarcó el año pasado con el mayor entusiasmo. Como aliado militar, el país se convertiría en peor ejemplo de lo que no debe hacerse jamás. Por su experiencia europea, sabemos que a Prodi no se le dan mal los compromisos de mínimos, y por ello es muy probable que ponga de nuevo en marcha sus capacidades para sortear las crisis, envolviéndolas en una estratégica niebla dentro de la cual acaba siendo el único capaz de moverse sin golpearse con las paredes. Pero por eso mismo, si no consigue un compromiso realista por parte de los grupúsculos en los que se tiene que apoyar, la crisis volverá a reproducirse tarde o temprano en nombre de alguna de las banderas de la izquierda con las que coqueteó en la campaña electoral. Los italianos suelen acomodarse a estas crisis diciendo que viven mejor sin gobierno que con él, una fórmula que sicológicamente está muy lejos de la gran coalición a la alemana, que en teoría es la única alternativa a las elecciones anticipadas en caso de que Prodi no logre reconstruir la mayoría de Gobierno. Dada la poca seriedad que han demostrado los parlamentarios díscolos, es posible que la simple amenaza de esa coalición le sirva a Prodi para reconducirlos al redil. A última encuesta del CIS constata otra reducción en la distancia que separa a PSOE y PP en intención de voto. Hace tres meses les separaban 1,4 puntos, y ahora, 1,2, lo que significa que el PP recupera dos décimas al PSOE. Se trata del margen más estrecho de toda la legislatura, lo que en la práctica, y a efectos sociológicos, permite hablar de empate técnico Una lectura algo más profunda invita a pensar que si bien el PP no logra despegar en su intención de voto, al menos consigue mantener su porcentaje de electores, lo que demuestra que el proyecto político de Mariano Rajoy, hoy por hoy, tiene una mayor fidelización que el que encarna José Luis Rodríguez Zapatero, que sufre un lento pero paulatino deterioro. Ese declive, suave pero continuado en el tiempo, tiene que ver no sólo con el atentado etarra en la T- 4- -la encuesta está realizada días después del mortal zarpazo terrorista- sino con la desconfianza creciente de los españoles en el denominado proceso de paz puesto ya de manifiesto en el anterior sondeo demoscópico del CIS. La situación que refleja el trabajo del Centro de Investigaciones Sociológicas no despeja grandes incógnitas e introduce mayor incertidumbre sobre el comportamiento del electorado en sus futuras citas ante las urnas, pero la tendencia que dibujan las sucesivas encuestas no ofrece muchas dudas: Zapatero, lejos de ilusionar, se diluye poco a poco entre su propio electorado. L UNA INICIATIVA EFICAZ US Majestades los Reyes presidieron ayer en Madrid la sesión constitutiva del Alto Patronato de Casa Árabe. Más allá de las coyunturas históricas, es conveniente afianzar las relaciones culturales y el conocimiento mutuo entre países vinculados por lazos de todo tipo, incluidos la proximidad geográfica y el fenómeno de lainmigración. Este planteamiento a largo plazo no tiene nada que ver con la alianza de civilizaciones, una ocurrencia vacía de contenido, sino que supone una realidad tangible que se suma a otras instituciones similares ya en funcionamiento, como Casa de Asia. El Gobierno debe impulsar que este tipodecentros funcionealmargen delos intereses partidistas para convertirse en punto de encuentro de expertos, diplomáticos y personalidades de la vida cultural y empresarial. Aunque el contexto político alimenta más la confrontación que la cooperación, es imprescindibleque Casa Árabe incluya en sus órganos degobierno a personas que susciten el consenso entre los grandes partidosy sean profesionales de reconocida competencia. La diversidad del mundo islámico es un fenómeno mal comprendido por la opinión pública occidental, que tiende a simplificarlo y, a veces, a identificarlo con sus facetas más integristas y violentas. Esta iniciativa permite, en cambio, promover un enfrentamiento fecundo a una realidad compleja. La objetividad yelrealismo son las armas máspoderosas para luchar contra los prejuicios y los dogmatismos. S ATAQUE FRONTAL DE BERMEJO AL CGPJ L ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, no se apea de sus críticas al Consejo General del Poder Judicial, aunque el miércoles, durante la sesión de control en el Congreso, intentara una rectificación que sólo empeoró las cosas. Fernández Bermejo insistió en que el CGPJ está deslegitimado, aunque ahora sea porque el mandato de cinco años de sus actuales miembros está vencido y el Parlamento tiene una mayoría distinta a la que decidió su composición en 2001. Esto que defiende el ministro de Justicia es absolutamente inconstitucional y refleja muy fielmente su apuesta por la subordinación del Poder Judicial a los intereses políticos. Hay que reconocerle coherencia, porque esto es lo que hacía siendo fiscal. La proyección de las cuotas de los grupos parlamentarios en la composición del CGPJ es lo que, según declaró el Tribunal Constitucional en 1986, hace contrario a la Carta Magna el sistema de designación de los veinte vocales por parte del Congreso y el Senado. Ciertamente, esa condición de inconstitucionalidad es la que, de forma más o menos explícita, se ha venido cumpliendo en todas las renovaciones del CGPJ. Pero la responsabilidad nunca ha sido de los miembros del Consejo, sino de los grupos parlamentarios que siempre han considerado al máximo órgano de gobierno de los jueces como una mera prolongación de sus disputas partidistas. E Fernández Bermejo ha expuesto sin tapujos la mentalidad utilitarista que el PSOE ha aplicado de forma inveterada a sus relaciones con la Justicia. Montilla acaba de acreditarla con el anuncio de una posible segunda recusación de un magistrado del TC, no para garantizar la imparcialidad de este órgano, sino para empatar ideológicamente la recusación de Pérez Tremps. El ministro de Justicia no se ha equivocado al reincidir en su juicio contra el CGPJ. Ha dicho exactamente lo que piensa y lo que quiere hacer con este órgano constitucional, que es ahormarlo a la mayoría parlamentaria del PSOE. ¿Habría que hacer lo mismo con el Tribunal Constitucional, cuyos magistrados son elegidos para nueve años? Fernández Bermejo demuestra tener un concepto de la legitimidad democrática muy peligroso, porque confunde el mandato parlamentario con los intereses partidistas. Los miembros del actual CGPJ tienen plena legitimidad, fueron designados con un respaldo parlamentario abrumador y si siguen en funciones- -situación perfectamente ajustada a la legalidad- -es porque los grupos políticos no se han puesto de acuerdo. Lo ilegítimo es tanto la manipulación del Consejo General del Poder Judicial por los partidos políticos, como el discurso inconstitucional del locuaz ministro de Justicia.